ESCALONA ESCRIBE LOQUE LES CONTÓ A LAS PIEDRAS

ESCALONA ESCRIBE LOQUE LES CONTÓ A LAS PIEDRAS

Eso de levantarse a las tres y media de la mañana se le iba convirtiendo a Rafael Escalona en un problema. La maña le viene desde niño, pues se crio en la finca de su familia. Madrugaba para organizar a cerca de 300 obreros que debían recoger el algodón. Pero después comenzó a vivir en ciudades y la cosa cambió. Qué hace uno en una ciudad a esa hora? No hay televisión, no han llegado los periódicos, no se puede llamar a los amigos ni a las amigas . En esas horas de desvelo decidió anotar a mano no sabe escribir a máquina esas historias que le oyó de niño al viejo Pedro , un compadre de su mamá, que todos los días le contaba a ella sus sueños. A veces escuchaba tras las puertas y otras de viva voz, cuando se sentaba en las piernas del viejo soldado.

22 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

De esos recuerdos que estaban archivados en un cajón, que sólo habían leído algunos amigos y familiares, resultó un libro, La casa en el aire, que hoy se presenta al público bajo el sello editorial de Xajamaia Editores, pero que será lanzado por Gabriel García Márquez en Cartagena, a finales de enero.

Esto que voy a contar ocurrió: todo es verdad. Sucedió una parte a fines del siglo pasado y otras comenzando el siglo XX, y de ahí en adelante... (1933, y tenía siete años). Lo del siglo pasado, como van a ver, me lo contaron, me lo contó mi mamá y la gente vieja de pueblo. Lo que sigue, lo del siglo XX, una parte también me lo refirió el viejo Pedro y otras yo mismo las viví porque ya tenía más años . Con estas palabras al lector, escritas de puño y letra del maestro, arranca el libro cuyo prólogo escribió Daniel Samper Pizano; el epílogo etuvo a cargo de Manuel Zapata Olivella. Los dos no dudan en comparar a Escalona con los juglares y trovadores del siglo XII, que iban de pueblo en pueblo contando lo que en ellos sucedía.

En 22 historias en las que se pasean los gitanos, los alambiques, el sargento Mora, el tigre mocho, el tío Roberto y Francisco el Hombre , entre otros personajes, el maestro Escalona cuenta un poco de la vida de su pueblo, Patillal; de los sueños del viejo Pedro y de las cosas que el vivió, especialmente cuando se iba para el patio de su casa a hablar con las piedras blancas, azules y rosadas que había allí.

El viejo Pedro me fue influenciando recuerda el popular compositor de vallenatos. El decía que hablaba con la amarilla del cielo (la Luna) y yo terminé hablando con las piedras. Se me fueron quitando las ganas de jugar trompo y de elevar cometas; me le escabullía a mi mamá y me iba para el patio para poder soñar. De pronto comencé a ver bonitas las largartijas y las chicharras, y se volvieron mis amigos. Así pasó tmabién con las piedras .

Las 434 páginas del libro son narradas por el propio Escalona. Así que en ellas, como en sus vallenatos, hay mucho de autobiográfico, pero también de la fantasía de los hombres que crecen junto al mar Caribe.

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