Los pasos para tener una buena higiene oral

Los pasos para tener una buena higiene oral

Redactora ABC del bebé Que pica la crema dental, que el odontólogo es bravo y brusco, o que el cepillo es muy duro… estas y muchas excusas más tienen los niños cuando de cuidar los dientes se trata. Pero no hay excusas para educarlos respecto al tema y recibir una orientación adecuada del especialista.

05 de enero 2008 , 12:00 a.m.

Los pequeños deben visitar al odontopediatra, por primera vez, entre los seis meses y el año de edad. Inclusive, la madre, desde el momento en que está embarazada, debe hacerlo para cerciorarse de que su higiene oral es la adecuada y, así, evitar mayores daños en los pequeños.

Según el odontopediatra Francisco Hernández, presidente electo de la Academia Colombiana de Odontología Pediátrica, “las madres siempre transmiten bacterias a sus hijos, simplemente al hablarles y darles besos.

Aunque sea un proceso biológico normal, es recomendable que eviten probar la comida con la misma cuchara con la que los pequeños ingieren sus alimentos, besarlos en la boca o contaminar el chupo que usan.

Esto provocará que se transmitan bacterias más agresivas provenientes del adulto, a la boca del niño, creando más susceptibilidad a la caries dental u otro tipo de infecciones de origen oral”.

Además de educar a los padres, en la primera cita se analizará el estado dental del bebé. Después, los pequeños deben acudir a consulta cada seis meses o de acuerdo con lo indicado por el especialista.

MANOS A LA OBRA El papel de los padres es fundamental en este aspecto, pues deben transmitir un sentimiento de familiaridad al hijo. Según la odontopediatra Sandra Hincapié, “la actitud de los papás debe ser activa y proactiva para involucrar al niño en el proceso. Es recomendable que asistan a la primera cita para seguir las indicaciones desde el comienzo. También, es más fácil que un bebé que asiste a sus controles adquiera rápidamente el hábito de higiene oral, que un niño de tres años. Por eso, entre más pequeños consulten al especialista, mucho mejor”.

El objetivo es evitar la caries, una enfermedad producida por bacterias que viven en la boca y afectan el esmalte dental ante una deficiencia en la limpieza, no solo ataca los dientes permanentes sino que puede aparecer desde que empieza la dentición, es decir, entre los 6 meses y los 3 años de edad.

LA TRILOGÍA DE LA LIMPIEZA Permita que sus hijos participen en la elección del cepillo y crema dental adecuados. Según Hernández, para que los niños aprendan a lavarse los dientes, es necesario: 1. Enseñar el hábito de la higiene. Un niño actúa según el cuidado oral que tengan sus padres; siempre los toma como ejemplo.

2. Coordinar el cepillado, poco a poco, de los pequeños. Ayudar en el lavado y educarlos respecto al tema. Si el pequeño no tiene una motricidad fina desarrollada, apoyarlo en el momento de asear los dientes (esta motricidad la desarrollan alrededor de los 6 años).

3. Es indispensable que el niño tenga un cepillo propio, y los padres uno diferente para que repasen la limpieza de los niños.

Para tener dientes sanos desde la niñez.

Cuando los bebés no tienen dientes, se deben limpiar las encías con un trapo limpio, estéril y húmedo; si prefiere, puede untarlo de crema dental sin flúor. Cuando sale el primer diente, debe lavarse con un cepillo de cerdas de nylon. Así con el resto de la dentadura que vaya apareciendo, sin descuidar el aseo de las encías.

Los niños deben cepillarse los dientes solos cuando desarrollen su motricidad fina. Pero no deben usar enjuagues orales ni bucales, a menos que el odontólogo pediatra se lo ordene, pues el menor puede ingerir productos que contienen alcohol y flúor. “Se aconseja utilizar cepillos con cabeza pequeña y mango grueso redondeado, para mejor agarre; esto facilitará el lavado”, agrega Hincapié.

Es primordial tener un orden específico en el momento de la limpieza, ya sea cuando los padres lo hagan o al enseñar el método de higiene a los hijos.

Vale la pena resaltar que la seda dental y el cepillado son igual de importantes. La primera se usa en las zonas en que los dientes están unidos, y el cepillo, en las otras partes.

Tenga en cuenta que el diente tiene cinco caras -adentro, afuera, dos espacios entre dientes y la superficie-, las cuales se deben limpiar diez veces, con un movimiento de barrido, cada dos dientes. Finalmente, limpiar la lengua.

Para consultar odontopediatras, visite la página web acop.com.co

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