DEL SUSPENSO A LO GROTESCO

DEL SUSPENSO A LO GROTESCO

Henri-Georges Clouzot (1907-1977) fue un maestro francés del suspenso policíaco y del drama psicológico que atrajo la atención de Alfred Hitchcock en los años 50. En películas tales como El asesino habita en el 21 o El salario del miedo, Clouzot manejó a la perfección el lenguaje del llamado cine negro y las técnicas propias del grand guignol ejercicio de estilo mezclado con dosis de humor negro y representaciones extremas del espectáculo terrorífico. Al adaptar una novela de Pierre Boileau & Thomas Narcejac titulada Aquella que no fue, en 1954, se anticipó cuatro años a la otra célebre versión que de ellos haría Hitchcock en Vértigo (o De entre los muertos).

21 de junio 1996 , 12:00 a.m.

Las diabólicas, según la mediocre concepción del señor Jeremial Chechik, se limita a transcribir los elementos llamativos de su trama original para trasladarlos sin demasiados esfuerzos al medio provinciano estadounidense. El triángulo pasional de una esposa oprimida, el marido tiránico y su amante codiciosa, no posee aquí la fuerza dramática que antes se le atribuía ni tampoco logra sacudir emocionalmente al espectador.

Si ellas conspiraban contra el machismo establecido y sugerían una extraña ambigedad sexual, ahora el crimen central trae connotaciones malditas bastante obvias y efectos de maquillaje que pueden llegar incluso a distanciar al público raso.

Sharon Stone e Isabelle Adjani salvan del aburrimiento los juegos del ahogamiento y la consecutiva desaparición del cadáver. Sus bellos ángulos faciales y sus expresivas interpretaciones contribuyen a crear el clima de misterio que una escenografía neoexpresionista con blanco y negro a color no alcanza a transmitir. Mientras que la ya legendaria cinta, coprotagonizada por nadie menos que Simone Signoret, sembraba el desconcierto de quienes veíamos con nuestros propios ojos las trampas de un falso asesinato el tour de force se diluye ahora en medio de grotescas truculencias que recuerdan las resurrecciones tipo zombi de Atracción fatal o de Los muertos vivientes.

Algo que también se ha perdido en este fallido homenaje de Hollywood al cine clásico francés, y de paso desperdiciada la oportunidad de superar el modelo inicial con casi medio siglo de ventaja, sea quizás el realismo tenso y simbolista traslucido por una producción filmada cuando Francia aún no se había liberado de las secuelas de la ocupación germana. Que dos mujeres se alíen para destruir al enemigo, en un colegio marcado por las rigideces de otras épocas, era una metáfora de la resistencia furibunda vivida en un momento histórico. Cuando se trata de rememorar los usos del maquillaje al servicio de la ficción cinematográfica, unos lentes blancos de contacto en el agua funcionan como un recurso maravilloso.

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