PEDREA POR TRASLADO DE VENTAS AMBULANTES

PEDREA POR TRASLADO DE VENTAS AMBULANTES

En pedreas y saqueos terminó ayer la reubicación de los vendedores ambulantes en el centro de Villavicencio. Dos agentes de Policía y dos manifestantes sufrieron heridas en el incidente que constituye otro capítulo frente a la problemática del comercio informal. A las cinco de la madrugada, miembros de la Policía Nacional, en cumplimiento de órdenes de la Alcaldía, desalojaron a un grupo de vendedores de la calle 38 con carreras 28 y 27, pero al disponerse al mismo procedimiento frente al almacén YEP, hubo oposición y hacia las nueve y media de la mañana empezaron los desórdenes.

22 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Según las autoridades, unos 700 manifestantes, algunos encapuchados y provistos de piedras, arremetieron contra establecimientos comerciales, a los que apedrearon y saquearon. Entonces, sobrevino el enfrentamiento. Un menor de quince años sufrió contusiones, mientras que una mujer de nombre Amparo resultó con trauma craneoencefálico, como consecuencia de golpes, según indicó un médico de la Cruz Roja.

Fueron retenidos Juan Fernando Gómez, Julio Fernández Vargas, José Ignacio González, Jaime Niño, Myriam Buitrago, Gina Marcela Mejía y Angela Beatriz García.

La situación hizo necesaria la presencia de unos trescientos policías que utilizaron gases lacrimógenos. Los sectores aledaños a la Gobernación del Meta y la Alcaldía fueron militarizados.

Los protestantes apedrearon ventanales y vidrieras del Mercado Popular Villa Julia, un centro comercial construido hace dos años para los comerciantes informales, pero que ha generado polémicas porque, según las denuncias, quienes adquirieron los locales, en su mayoría son políticos y comerciantes organizados que utilizaron testaferros.

También hubo daños en los almacenes Ley, Yep y negocios de ropa, calzado y comidas rápidas. El comercio organizado cerró sus puertas para evitar daños mayores. Algunos vendedores ambulantes dijeron que los promotores de los saqueos fueron agitadores y delincuentes infiltrados, que aprovecharon la situación.

La situación se normalizó a las once y media de la mañana, con la intervención del coronel Hernán Quiñónez, subcomandante de la Policía del Meta y del secretario de Gobierno del Municipio, Jaime Alberto Rodríguez, quienes llegaron a un acuerdo con los vendedores para una reunión en la tarde de ayer con la alcaldesa encargada, Yolima Romero Medrano.

El problema tiene orígenes en una tutela que conmina a la alcaldesa a despejar las calles y que fue confirmada por el Tribunal Superior de Villavicencio, recientemente.

La mandataria municipal explicó que los vendedores incumplieron un pacto verbal de reubicarse en la plaza del barrio Siete de Agosto, a cambio de refacción de las casetas, pavimentación de las calles aledañas y mejorar el servicio de transporte urbano.

La alcaldesa dijo que le estoy dando aplicabilidad a un fallo de la justicia que me ordena despejar las calles . Se conoció que los vendedores solicitaron un permiso de trabajo hasta el 30 de diciembre en la calle y después la reubicación.

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