QUÉ NAVIDAD TAN BARRO

QUÉ NAVIDAD TAN BARRO

Luz Marina se abrazaba a la Navidad, en medio del llanto, como su única esperanza. Eran las diez de la mañana y el sol picaba. Luz Marina lloraba sin pudor, delante de decenas de personas, entrechando entre sus brazos un arreglo rojo con visos color plata, que encarnaba a esta temporada. Un adorno de Navidad fue todo lo que pudo rescatar de su vivienda destrozada por el alud. Lo conservaré como recuerdo imborrable de esta tragedia , dijo.

23 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

No lloraba solamente por haber perdido su casa en la calle 57F con carrera 10B, barrio La Carolita, oriente de Manizales. Lloraba porque el alud sepultó todo lo suyo, junto con los aguinaldos para los cuatro niños de la casa.

Luz Marina, como Rosalba Eugenia, María Luisa y otras madres damnificadas fueron sorprendidas la madrugada del martes por una avalancha de unas seis mil toneladas de lodo que tumbaron, como casas de pesebre, las residencias labradas por el esfuerzo económico y físico de una veintena de familias. El barrio La Carolita fue levantado por autoconstrucción.

Dios, !Qué Navidad tan barro, qué Navidad tan barro... Que les voy a dar a estos niños de aguinaldos? , decía. La misma pregunta se extendió por el lugar. El afán del momento era hacer una y otra fila para reclamar permisos, accesos y ayudas para los males grandes del momento: alojamiento para la noche, recuperación de algún elemento de los enseres de la casa y respuestas a toda las necesidades que ocasiona una tragedia de este tipo.

Los damnificados amanecieron el miércoles en hogares vecinos, en los cuales las familias más numerosas se repartían, para lograr un regular acomodamiento temporal. Las habitaciones duplicaron su capacidad y los garajes se convirtieron en dormitorios.

Madrugaron a repasar el lugar, en medio de cuadrillas de agentes de Policía, policías bachilleres, voluntarios de la Defensa Civil y posteriormente miembros del Ejército. Las medidas fueron estrictas y no se permitía el acceso, no solo para evitar que aumentaran las cifras de la tragedia, sino para prevenir hechos de rapiña al amparo de la confusión.

En la víspera, dos jovenes fueron sorprendidos saqueando una de las residencias y, en su huida murieron bajo un estartazo de la avalancha.

Lo que horas antes era una coqueta colina caldense, con el verde de un pesebre y el blanco resplandeciente de los tejados de casas montadas en forma de escalera al capricho de la falda, se convirtió en una mancha negra con olor a muerte.

Veintiún personas, entre adultos y niños, fueron reportadas como desaparecidas en la mañana del miércoles. Los ocupantes de otras viviendas fueron evacuados preventivamente.

Las estructuras de bloque y cemento fueron rotas como cáscaras de huevo por el desprendimiento de tierra, vegetación y lodo venidos de lo alto de la colina, al parecer por acumulación de humedad tras una larga temporada invernal.

Solo hacia el medio día de ayer, cuando se presumía que la tierra movida había asentado y no ofrecía mayores riesgos, se iniciaron los trabajos de búsqueda de las víctimas. Llego una cuadrilla de perros buscadores, adiestrados, encabezada por Arturo , un ejemplar que ya ha cumplido esas tareas, exitosamente, en otros lugares de tragedia. Su misión es detectar cuerpos sepultados bajo la tierra.

En la mañana, un buldózer trajo un pedazo de montaña, para dar firmeza a la base del alud, desde donde se desprendió la masa fangosa y como mecanismo preventivo fue desocupado el acueducto localizado en ese lugar.

Se habla, entre otras cosas, de suspender la feria de manizales para que los recursos públicos y privados que se invierten en los festejos sean dirigidos a ayudar a los damnificados de la Carolita, San Cayetano y La Sultana, donde se han presentado derrumbes los últimos días.

Igualmente, según denuncias de la ciudadanía, hay otros sectores amenazados. Además, trece vías de Caldas tienen paso restringido y están superando secuelas del invierno. Controversia Manizales La gobernadora Pilar Villegas de Hoyos, con claros síntomas de taquicardia y la voz quebrada, dijo que esto solo se ve en las películas. Las casas cayeron como castillo de naipe por efectos imponderables de la naturaleza .

El Alcade Germán Cardona dijo que se produjo acumulación excesiva de aguas en la parte alta de la montaña por las lluvias y que esta se desmoronó al llegar a su punto de saturacion de humedad.

Orlando Vásquez, residente del lugar, dijo que además del invierno pudo haber otras causas. La comunidad recordó había alertado el 27 de septiembre en oficio al comité local de emergencia, bomberos y a otros organismos acerca de riesgos detectados sobre el terreno. Denunciaron obstrucción de drenaje, falta de sistema de canalización de aguas lluvias y otros factores.

Los organismos de socorro coordinaron el acceso ordenado para que las familias damnificadas pudieran sacar los bienes recuperables y más indispensables, en turnos de a 15 minutos por cada residencia.

A los evacuados y a quienes perdieron definitivamente sus casas se les ofreció un subsidio inicial por tres meses de arrendamientos, renovable por un lapso similar.

El Fondo de Calamidades de la Presidencia hizo un primer aporte de unos 25 millones de pesos, para resolver las necesidades de mayor urgencia.

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