TURBAY COTE, UN AÑO SECUESTRADO

TURBAY COTE, UN AÑO SECUESTRADO

Hoy, a las siete de la noche, se cumplirán 366 días desde cuando Inés Cote de Turbay recibió la noticia: Al doctor Rodrigo Turbay se lo llevaron. Lo secuestraron los de las Farc , le dijo Arturo Lasso, el celador que estaba de turno en su casa en Florencia el viernes 16 de junio del 1995.

16 de junio 1996 , 12:00 a.m.

La diputada Inés Cote recurrió al autocontrol que le ha dado su actividad política de cuarenta años y se dirigió a su habitación. Allí tiene un altar con la imagen de Jesús Resucitado. Se arrodilló y le pidió a Dios que protegiera la vida de su hijo.

Inés Cote asegura que desde ese día ha encontrado en Dios la fuerza y la fe suficientes para soportar esos 366 días que lleva su hijo, el ex presidente de la Cámara de Representantes Rodrigo Turbay Cote, en poder de la guerrilla.

No hay cosa peor que el secuestro. Es la pena más desgarradora , asegura.

Al día siguiente del secuestro, muy de madrugada, cuando aún pensaba en cómo les comunicaría la noticia a Constanza y Diego, sus otros dos hijos que viven en Europa, Inés recibió una llamada. Era de Bélgica.

Una cadena internacional de televisión ya había informado en Europa que en Colombia las Farc habían secuestrado al ex presidente de la Cámara.

Desde entonces, Inés, que nunca pensó que el secuestro fuese tan largo, ha tocado las puertas del Presidente de la República y las de congresistas. Ha recurrido a obispos y a la Comisión de Paz.

Ha ido de oficina en oficina en busca de documentos que demuestren la forma como su hijo ha actuado frente a las partidas asignadas para obras en el Caquetá pero, ante todo, ha orado para dejen a su hijo en libertad.

Las primeras horas El día del secuestro, Turbay Cote recorría las veredas Galicia y Porvenir de Paujil, a cuatro horas de Florencia.

Cerca de la Inspección Bolivia, 15 hombres armados detuvieron el Mitsubishi rojo de placas KF 6953 en el que iba Turbay con el diputado Rafael Espinel Torres; su conductor, Albeiro Gutiérrez, y el escolta José Muñoz.

Después de identificar a Turbay, los subversivos le dijeron que querían enviar un mensaje político.

El les respondió que hablaran, pero ellos le dijeron que el asunto era con sus jefes. El diálogo lleva 366 días y el mensaje aún no llega.

Dos semanas antes de que los frentes 14 y 15 de las Farc cometieran el secuestro, la agrupación escogió a quince de sus mejores hombres y los entrenó para llevarse a un hombre importante del que no les dieron el nombre.

Según informaciones en poder del Ejército, por órdenes de Fabián Ramírez , comandante del frente 14, y de Robinson , Wilson , Cholo y Víctor , cabecillas del frente 15, se encargó al grupo del secuestro de Turbay y del representante Fernando Almario, pero sólo alcanzaron a interceptar a Turbay Cote.

Estos subversivos fueron demandados penalmente ante la Fiscalía por el comandante de la XII Brigada, general Néstor Ramírez.

Los guerrilleros se armaron de fusiles y granadas previendo un fuerte enfrentamiento. No fue así. Sin disparar un solo tiro, las Farc se llevaron a Turbay.

Desde este momento, el dirigente comenzó a recorrer kilómetros a trote. Inicialmente se habrían dirigido por la vía de Paujil a Cartagena del Chairá. Dos horas después, los subversivos se devolvieron con su rehén para despistar al Ejército, que ya lo estaba buscando.

Durante el resto del día y toda la noche, las Farc lo movilizaron por diferentes zonas selváticas del Caquetá. Algunas veces trotando, otras caminando rápido, otras por un río, hasta las 5 de la mañana, cuando llegaron a un lugar no determinado y descansaron una hora.

Sólo cinco horas después de que el hecho se produjo, la noticia del secuestro llegó a Florencia.

Solo dos mensajes Estas informaciones han sido conocidas por la madre de Turbay gracias a las investigaciones y a los informes de inteligencia en poder de las autoridades.

Por esos mismos informes, Inés también supo que varios días después del secuestro, los guardianes ofrecieron conseguirle un libro.

El les pidió la Biblia. Después, el subversivo que se la entregó le dijo: Qué libro tan caro. Nosotros sí, como somos ateos... , y se marchó.

Hasta el momento, Inés sólo ha recibido dos mensajes de él.

El primero fue una carta de puño y letra de Rodrigo, que recibió el 20 de diciembre de 1995, cuando él estaba cumpliendo 36 años.

En ella le dice que lo han tratado bien. Que ha sentido el afecto y la solidaridad de familiares y amigos. También asegura que no se siente rehén de las Farc sino cautivo de Cristo, precisa Inés Cote, que describe a su hijo como una persona profundamente espiritual, disciplinada para formarse intelectualmente, alegre, de mucha nobleza e interesado en toda clase de problemas.

La carta la leo frecuentemente , dice la diputada.

La otra fue una comunicación por radioteléfono, justo el Día de Los Inocentes, el 28 de diciembre del año pasado.

Su hijo sólo le alcanzó a decir que estaba muy bien; la comunicación se cortó.

Han sido 366 días en los que Inés Cote ha pasado numerosas noches en blanco, pensando en su hijo y anhelando su regreso.

Inés sostiene que el secuestro no tiene móviles económicos y que a Rodrigo las Farc se lo llevaron para someterlo a un juicio político por una mala interpretación respecto de la consecución de las partidas para la ejecución de obras en el departamento .

Informes de inteligencia señalan que Turbay habría sido sometido a un juicio público .

La guerrilla, agregan los informes, reunió a la población, le presentó al político con los ojos vendados y le preguntó sobre sus aparentes malos manejos. La población, cuenta Inés, se limitó a decir que él los había ayudado.

Según el Ejército, el bloque sur de las Farc pide 500 millones de pesos por la liberación de Turbay, pero dicen que se trata de un juicio político .

Según un comunicado de las Farc, Turbay quedará libre cuando concluya la construcción de la carretera Florencia-Suaza, que comunicaría a Huila y Caquetá y cuya obra se inició en el gobierno de Julio César Turbay.

El día que Inés habló con EL TIEMPO liberaron al arquitecto Juan Carlos Gaviria. Sentí mucha alegría por la liberación de Juan Carlos y pensé que pronto yo también pueda vivir la dicha de tener conmigo a mi hijo otra vez. Me pareció que era como un augurio .

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