EL DESARME

EL DESARME

Señor Director: De plácemes está la delincuencia de este país ante el inminente desarme de la población civil que ahora si estará inerme ante sus criminales acciones. La iniciativa, que en teoría es muy loable y benéfica, en la realidad no surtirá otro efecto que el de aumentar la indefensión de los que tenemos que proteger nuestras vidas, honra y bienes ante la impotencia del Estado para hacerlo. Tal vez no existan estadísticas minuciosas, pero dejo a su reflexión y a la de los lectores, que la mayoría de las muertes violentas ocurren mediante la utilización de armas privativas de los organismos oficiales, tales como las funestas mini-uzis y/o armas automáticas de fuego múltiple. Estas armas de las que se encuentra muy nutrida la delincuencia, jamás serán entregadas y son muy ingenuos, por decir lo menos, quienes crean lo contrario.

22 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Ojalá se estudie en cada caso la necesidad del usuario, el tiempo que hace que tiene su arma y la responsabilidad con que la porta, pues es el caso de personas de bien que utilizamos las armas cortes que nos ha vendido la Industria Militar solamente como factor disuasivo y no ofensivo, ante posibles ataques de los que tienen a su favor más que todo la indefensión de sus víctimas. Cimitarra.

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