ANOLAIMA, PERFUME DE FRUTAS

ANOLAIMA, PERFUME DE FRUTAS

Una llovizna repentina y pertinaz, de esas que los campesinos sabiamente llaman espantaflojos , comienza a caer sobre los tejados rojos y grises de Anolaima. Los turistas, pocos para un jueves de cielo medio plomizo, corren a guarecerse bajo los aleros de las casas. Un agricultor de alpargatas enfangadas y machete al cinto continúa tranquilamente la charla con misiá fulana , recostado sobre una pila de cajas de mangos, en la plaza principal. A pesar de la fuerte lluvia, el mercado no se interrumpe.

22 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Un grupo de coteros carga cinco camiones, parqueados frente a la iglesia del reloj francés de cuatro caras, orgullo del municipio. La lluvia ha purificado el aroma a fruta dulce de Anolaima.

La localidad está situada 71 kilómetros al occidente de Bogotá, por una carretera semiondulada y adornada a lado y lado de paisajes coloridos. En sus calles y casas se mezclan la modernidad y la historia; el ladrillo y los techos de zinc impersonales con el bahareque y las tejas de barro.

Tiene casi los mismos años que Bogotá. Pero no sus mismos vicios. Allí, la vida se vive sin prisas porque sus veinte mil habitantes saben, con certeza, que la tierra que pisan nunca permitirá que aguanten hambre .

Anualmente, el municipio, llamado con sobrada razón La Capital Frutera de Colombia , produce cerca de cinco mil toneladas de frutas, entre cítricos, mango, guayaba, mora, curuba, piña y guanábana.

Según Fabio Corredor Zamora, alcalde de la población, a la actividad agrícola se dedica el 70 por ciento de los habitantes.

Todos los años, los campesinos le ofrecen un homenaje a la tierra fértil y, con habilidad, tejen figuras enormes de frutas: cristos, vírgenes, cáliz, ardillas, vestidos de colores y escenas campesinas.

La fiesta, conocida como del Corpus Christi, ha traspasado ya las fronteras nacionales, y cada año, para esa época, el número de visitantes aumenta en el pueblo.

... De bostezo en bostezo Pero Anolaima, con 22 grados de temperatura, en promedio, quiere más. Aspira a ser uno de los municipios más concurridos por los turistas.

Para ello, en el casco urbano según Corredor se inició la construcción de un complejo turístico, con piscinas y cabañas, y se refuerzan las instalaciones de otros centros de recreación: la Hospedería El Jardín, cerca a la plaza principal; los balnearios del Pilar y el Mesón Bochica, y la Hacienda Santa Bárbara, entre otros, en la vereda del mismo nombre.

La lluvia ha cesado en Anolaima y desde la ventana de la alcaldía se observan las gotas dispersas sobre las calles y aceras que enmarcan el parque central. Tres parroquianos, que tampoco se espantaron con el súbito aguacero, continúan conversando en la Esquina del Bostezo, frente a la Papelería Alex.

El lugar común a muchos municipios cundinamarqueses, especialmente de clima cálido está adornado con barandas gruesas verdiblancas. Es la esquina donde más lo muelen a uno , dice Corredor. Allí se le mide la temperatura al municipio , agrega, mientras juega a alinear pequeños cuadros sobre su escritorio que muestran escenas de las festividades del Corpus Christi.

El juego se convierte en casi una obsesión, que le viene, quizá, de la ingeniería civil que aprendió en una universidad bogotana. La profesión me ha servido mucho aquí en el pueblo, porque más que alcalde me ha tocado estar supervisando y dirigiendo las obras importantes que se construyen en el municipio , dice.

Y para ahorrar costos y garantizar la calidad, la mayoría de las obras, en este municipio de la provincia del Tequendama, se ejecutan por administración directa. Así ocurrió con la construcción de los acueductos para las veredas La Laguna y Santo Domingo, entre otros, y la pavimentación de las calles del pueblo, obra en la que participaron cuarenta anolaimunos.

La estrategia ha contribuido, también, a reducir los índices de desempleo en el municipio, que por tener las labores agrícolas como principal actividad, no es tan elevada como en otras poblaciones del departamento.

En Anolaima no hay desempleo dice un habitante. Habrá pocos desocupados, pero porque ya quieren es ser ministros .

En los últimos días, una actividad congrega aún más a todos los anolaimunos. Hace tres años, el reloj francés se detuvo. Ahora, sus habitantes, deseosos de que las manecillas de las cuatro caras vuelvan a correr, organizan bazares y todo tipo de certámenes, para reunir los tres millones de pesos que les cuesta el arreglo de la reliquia, donada en 1908 por la familia Castañeda.

Anolaima necesita...

Aunque un grupo de finqueros de Anolaima (alrededor de 200) colabora económicamente para obras del municipio, entre ellas el ancianato y el aguinaldo para los niños pobres, la localidad no deja de sufrir carencias.

Necesita reparar las vías que la comunican con Bogotá (Zipacón-Petaluma-Anolaima, Facatativá-La Florida-Anolaima y Los Alpes-Corralejas vía Cambao-Anolaima), para poder comercializar mejor sus productos.

Además, construir un centro de acopio y una plaza de mercado, y ampliar los servicios telefónicos.

La población tiene un presupuesto de 800 millones de pesos, 40 de los cuales son utilizados en la educación. Los recursos no nos alcanzan, andamos en apuros .

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