AL CEMENTERIO DE SAHAGÚN NO LE CABE NI UN ALMA MÁS

AL CEMENTERIO DE SAHAGÚN NO LE CABE NI UN ALMA MÁS

Conseguir un cupo en el Cementerio Central de Sahagún es el mayor dolor de cabeza para los dolientes sin bóveda propia, pues ya no caben más muertos. Se agotaron tanto las del municipio como las de la parroquia. Quedan unas pocas de particulares, aproximadamente 400 nichos, pero las familias son muy reacias a cederlos. Que le alquile un puesto en el mausoleo nuestro? Ni de fundas, hermano. Si yo le alquilo hoy, y mañana se muere mi suegra, por ejemplo, qué hago con ella?, en dónde la entierro?, la preparo con sal y la dejo toda la vida en la casa? .

20 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Uno de los celadores en Sahagún dice que ha presenciado cuando un doliente desesperado ha ofrecido por el arrendamiento de una bóveda hasta 180.000 pesos. La respuesta, la mayoría de las veces, es al principio que no, pero siempre hay una solución por respeto al difunto y al dolor de los vivos.

El párroco Jorge Eduardo Karduss dice que lo del hacinamiento en el cementerio, que es el segundo problema de la localidad después de la falta de agua potable, empezará a resolverse el año entrante.

El Central, llamado así porque queda en pleno centro de este municipio de 65.750 habitantes y porque quieren diferenciarlo de otros dos humildes cementerios, tiene una historia paralela con la del pueblo. Comprende una manzana y no tiene para donde extenderse, pues está rodeado de viviendas y calles de por medio.

El municipio tiene 887 bóvedas sencillas, que son las que arriendan, y en la otra área están los osarios. Particulares son 780. La capilla fue construida encima de unas bóvedas y no se sabe el número de personas que han sido enterradas en sus más de dos siglos de existencia.

Fue establecido el 12 de junio de 1776, el mismo día en que Antonio De la Torre y Miranda el español que más pueblos fundó en la Costa Atlántica durante la colonia demarcó a Sahagún.

De la Torre ordenó construir viviendas con paredes de bahareque, techos de paja y pisos de tierra para trasladar a sus habitantes desde Palo Quemao, en donde antes quedaba el poblado, en vista de que se secaron las fuentes de agua El Calvo y La Aguada. La misión la cumplió el sacerdote español Juan de Ledesma.

Al Central lo cercó don Antonio con estacones y siempre estuvo abierto para todos, sin distinción de clase, excepto para los que no se encontraban en gracia de Dios (suicidas).

Pero los tiempos cambian. Hoy, cuando alguna persona de clase baja muere, en Sahagún no hay problemas para sepultarla ya que se utiliza un pequeño cementerio conocido como Nuestra Señora de la Salud, situado en el barrio La Monta, a la salida para Chinú. Otros son llevados hasta el vecino corregimiento de La Ranchería. Entre los dos tienen unas 500 bóvedas, que alquilan a razón de 15.000 pesos el año. La diferencia son los lujos y la limpieza que se exhibe en el Central frente a la pobreza de estos.

Más barata una casa Por eso, la situación se torna grave cuando el difunto es de alguna solvencia económica o de clase social distinguida, pues los familiares se obstinan en llevarlo únicamente al Central. Ni quien se atreva a sugerir cualquiera de los dos cementerios populares.

Según Pedro Nel Marsiglia, quien vive de las propinas en el cementerio, pues la sepulturera oficial es Ligia Zequeda de Bula, él sabe cuándo muere alguien y de qué condición. Es simple, según su explicación: en las noches, cuando lo despierta el canto de la lechuza, el muerto es pobre. Si canta dos veces seguidas son dos los muertos.

Cuando el que canta es el marimbero de la noche, un pájaro raro que tiene cantar armónico y largo, vuela de la hamaca porque seguro que el muerto es una persona importante del pueblo y hay que barrer la entrada y arreglar la capilla para la misa. Hay posibilidad de propina.

Dice que es más barato comprar una casa en un buen barrio que adquirir un lote de 2 ó 2,5 metros de largo por uno de ancho en cualquier rincón del Cementerio Central. Los que venden son muy pocos y hay quienes piden hasta diez millones de pesos por un pedacito de tierra.

Aquí ya no quedan sepulturas para tanta gente que se muere explica. Para los familiares de los muertos, siempre somos nosotros los culpables, y hasta dicen que escondemos las bóvedas, pero la verdad es que ya no quedan, no hay. Las que están desocupadas tienen dueños y nosotros no podemos disponer de ellas .

En Sahagún, un pueblo pacífico, cuya ocupación esencial es la ganadería y la agricultura, mueren de diez a quince personas al mes, la mayoría de muerte natural, las cuales son atendidas por tres funerarias que venden ataúdes entre 200.000 y un millón de pesos.

Antes, las sepulturas eran en tierra, pero desde hace unos sesenta años cambiaron las costumbres. Nuevas construcciones se fueron sumando a las bóvedas de los Aldana (data de 1800), los Sánchez, Gracia y Pérez, hasta completar 780.

La falta de bóvedas ha sido motivo hasta de chistes pesados. Uno de los malos ratos del párroco Jorge Eduardo Karduss fue cuando un gracioso lo llamó para decirle que en la puerta del cementerio se encontraban cuatro cuerpos haciendo cola para conseguir bóveda. Casi que le da la chiripiorca , pero felizmente el celador le aclaró que solo había un cliente en busca de reposo.

Volverán a la tierra En enero se iniciaría la construcción de un nuevo cementerio, al estilo de Jardines del Recuerdo; es decir, de sepulturas bajo tierra. Estará ubicado a orillas de la carretera Troncal de Occidente en la salida hacia Chinú, informó el párroco Jorge Eduardo Karduss.

La Parroquia adquirió cinco hectáreas por nueve millones de pesos. Los dineros fueron conseguidos gracias a un altar a San Isidro que fue realizado en noviembre y en el que colaboró entusiastamente la comunidad. Pero se requieren otros diez millones de pesos para la capilla y el acondicionamiento de parte del terreno.

Otros cementerios que se encuentran copados en Córdoba, y sin posibilidades para ensanchamientos, son el Viejo San Jerónimo, en Montería; el Municipal, de Lorica, y el de Ciénaga de Oro. El de Cereté, también copado, tiene posibilidades para extenderse hacia la parte de atrás.

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