LA CORONA MÁS COQUETA DE LA HISTORIA COQUETA DE LA HISTORIA

LA CORONA MÁS COQUETA DE LA HISTORIA COQUETA DE LA HISTORIA

En forma caprichosa y dramática, la ruleta del destino del título del fútbol profesional colombiano le coqueteó a tres de los cuatro aspirantes, pero al final seleccionó al candidato que durante más tiempo tuvo en su poder, parcialmente, la estrella: Junior de Barranquilla. En ese ir y venir, que ocasionó alegría o tristeza momentánea en las hinchadas de Junior, de Medellín y de América, el título cambió siete veces de propietario.

20 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

El cuadro barranquillero, que al comienzo de los encuentros era el campeón, estuvo cuatro veces con la corona en el bolsillo; Medellín la tuvo en dos, mientras que América solo pudo disfrutarla en una. De los finalistas, el único que nunca acarició la estrella de 1993, siquiera en forma parcial, fue Nacional.

Durante 40 minutos, mientras los partidos estuvieron igualados 0-0, el campeón era Junior y el vicetítulo era propiedad del Medellín. Curiosamente, a pesar de todas las vueltas que dio la corona, las cosas terminaron tal y como empezaron.

Fue con el golazo de Alex Escobar, a los 40 minutos del juego en Barranquilla, que se comenzó a escribir una historia distinta. Ahí, el campeón era América y Junior estaba eliminado de la Copa Libertadores. El cuadro escarlata ostentó el título durante 17 minutos.

La ilusión del onceno de Julio Comesaña revivió al minuto 13 del complemento, cuando Miguel Niche Guerrero logró la paridad ante América. Ahí las cosas estaban como al principio. Esa dicha le duró al Junior 19 minutos, hasta que cuando el reloj terminaba su giro número 81 en el estadio Atanasio Girardot de Medellín el DIM conseguía la ventaja ante Nacional.

Ese gol de Carlos Castro, a nueve minutos del final del encuentro, le pasó el título al equipo del Chiqui García, en perjuicio del Junior. Pero la ilusión de los rojos de la montaña se diluyó en apenas 13 minutos, porque de nuevo Niche Guerrero le devolvió el título al pueblo barranquillero, con el 2-1 frente al América.

Para que no quedaran dudas de la indecisión del destino, que no sabía a qué hinchada entregarle el preciado regalo de navidad por adelantado, 12 minutos después la corona volvió a cambiar de manos. De Barranquilla viajó rápidamente a Medellín, cuando Wilson Pérez, de penal, marcó el empate en el estadio Metropolitano de la puerta de oro de Colombia.

El clásico paisa terminó seis minutos antes que el encuentro en la Costa Atlántica, y mientras la parcialidad verde abandonaba el estadio totalmente desencantada, los aficionados rojos se debatían entre la angustia de observar el paso de los segundos y la incertidumbre de poder dar la vuelta olímpica después de 37 años de frustraciones. Pero la sufrida hinchada del Medellín solo tuvo siete minutos de dicha, al cabo de los cuales debieron contentarse con el premio de consolación, el subtítulo.

Cuando el tiempo reglamentario había expirado y se jugaba el de reposición, el destino no lo pensó más y decidió quedarse en Barranquilla, para comenzar en forma anticipada el carnaval.

El honor le correspondió a Oswaldo McKenzie, que en gran forma culminó una brillante jugada colectiva bien hilvanada por los cuatro mejores valores del onceno ñero. Arranque del Terrible Valenciano, pase a Pachequito que arrastra la marca, encara y, al borde del área, la cede al Pibe Valderrama. El talentoso samario engancha hacia adentro, arruma a los cuatro defensores americanos y la pasa por el callejón a McKenzie, que enfrenta al golero Córdoba, lo elude y la emboca para entregarle a Junior y a Barranquilla entera la cuarta corona de su historia.

Por fin, después de 90 dramáticos minutos, el título se quedó en el Metropolitano. De ahí en adelante, en efecto, se adelantó el Carnaval. Que se recuerde, desde que el sistema de la definición se modificó, nunca se vivió semejante final. Una final, sin duda, de infarto...

Se lo merecían Los jugadores del Junior, coincidieron en señalar que el público barranquillero se merecía esta tercera estrella.

Aquí está el fruto del trabajo , dijo el volante de contención, Luis Grau, quien afirmó que ahora lo que viene son unas buenas vacaciones para regresar en enero o febrero con nuevos bríos para los compromisos de la Copa Libertadores y del nuevo campeonato .

Yo creo que desde este momento empezó el Carnaval , dijo sonriente por su parte el arquero José María Pazo, quien durante el partido vio vulnerada su valla en dos ocasiones pero que en otras cumplió con valentía su misión.

Vibraron, gustaron, vieron el compromiso. Yo creo que un equipo como Junior merece una afición como esa. Y esta afición merece un equipo como el nuestro , agregó Pazo.

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