BANCOS: SE SOLTÓ LA ALARMA

BANCOS: SE SOLTÓ LA ALARMA

La alarma en las entidades bancarias está sonando desde hace rato. Los esporádicos robos que se cometían hace varios años contra algunas entidades financieras, ahora son cosa de casi todos los días y las pérdidas ya no son unos cuantos miles de pesos, sino miles de millones.

20 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

La ola de atracos ha llegado a tal punto que el sistema ya está planeando crear una entidad especializada en seguridad bancaria.

Y no es para menos. El número de asaltos a entidades financieras (principalmente bancos y corporaciones de ahorro y vivienda) se disparó de 52 casos en 1980 a 590 en 1993 (hasta octubre). Se multiplicó doce veces.

Las cifras no dejan duda de lo que está pasando. Mientras que en 1.481 casos registrados entre 1980 y 1990 los asaltantes se llevaron de las instituciones financieras 11.248 millones de pesos, en los primeros 10 meses del presente año se robaron un monto similar.

Es decir, en menos de un año las bandas de asaltante se robaron todo lo que se perdió en 10 años. El promedio por cada atraco en la década pasada estuvo entre 7 y 8 millones de pesos. Y en los últimos diez meses, fue de poco más de 18 millones de pesos.

Las compañías aseguradoras ya están presionando para que se pongan en marcha mayores medidas de seguridad.

El valor de las pólizas bancarias, que otorgan protección contra asaltos, actos de infidelidad de los empleados, hurto continuado de cajeros y delitos electrónicos tales como falsificación de títulos, entre otros, se ha duplicado.

Pólizas caras Las reaseguradoras internacionales que amparan esta clase de riesgos están aumentando el deducible,;es decir, cada año es menor el monto que protegen por este tipo de amparos. De ahí que, en caso de robo, las instituciones financieras tienen que hacerse cargo de una mayor pérdida.

En el sector asegurador, cuando un riesgo aumenta, inmediatamente se ajustan las tarifas en los precios y se endurecen las condiciones para otorgar el seguro.

Ante esta situación, es necesario mejorar los sistemas de seguridad porque de lo contrario cada día será más difícil para el sistema financiero asegurarse contra esta clase de hechos delictivos, según la Unión de Aseguradores Colombianos (Fasecolda).

Pero la perocupación va más allá. En el sector, no se descarta que las aseguradoras terminen por cerrar las pólizas para esta clase de riesgos, porque se constituyen en una pérdida segura.

El presidente de la Asociación Bancaria y de entidades Financieras (Asobancaria), César González Muñoz, reconoció que es necesario reforzar las medidas de control en las instituciones, pero dijo que no se lograrán mayores resultados si la situación de orden público no mejora. El ambiente violento es generalizado en las grandes ciudades y una víctima propicia de esta situación es el sistema financiero , anotó el dirigente gremial.

Por ello, considera indispensable que las entidades financieras coloquen en el primer nivel de preocupación gerencial el tema de la seguridad.

Falta vigilancia La ola de robos se ha visto beneficiada por la falta de adecuados sistemas de vigilancia privada y de la existencia de buenos mecanismos de alarma.

De las 354 entidades asaltadas en Bogotá en los primeros 10 meses del año, 178 tenían vigilancia privada y 176 no contaban con ella. Además, 239 tenían servicio de alarma y 115 no lo han instalado todavía.

Pero no solo preocupan los asaltos. Adicionalmente, se ha observado un aumento en las pérdidas económicas por robos internos o en complicidad con algunos clientes. Ha crecido la denominada infidelidad bancaria , por operaciones fraudulentas de algunos empleados del sector, cada vez hay un mayor volumen de movimientos irregulares de cuentas y también se han disparado las estafas con tarjetas de crédito o cheques.

Las estafas en cuentas corrientes en 1993 representaron 1.432 millones de pesos y en ahorros 338 millones; la falsificación de cheques alcanzó a 89 millones, el fraude interno a 900 millones; la alteración de cheques 130 millones.

A todas estas pérdidas, habría que sumarle los daños ocasionados por las actividades terroristas, que entre enero y octubre superaron los 700 millones de pesos.

Soluciones La Asobancaria ha sostenido reuniones en los últimos meses con la Policía Nacional, el Ministerio de Defensa, la Dijín y la Alcaldía de Bogotá para buscar una salida a este problema.

Inicialmente, propuso la creación de una unidad de control de riesgo y la puesta en marcha de un comité de seguridad integrado por los jefes de vigilancia de las entidades financieras.

González Muñoz ha venido pidiendo la urgente creación de instituciones especializadas en seguridad financiera y asegura que el sector está dispuesto a invertir recursos en esta clase de proyectos.

En México existe una entidad destinada exclusivamente a la seguridad y protección bancaria, que presta servicios de patrullaje, vigilancia interna, auditoría y consultoría sobre seguridad, y es de propiedad del sistema financiero. En Perú existe una entidad similar.

Según la Asobancaria, los resultados en ciudad de México son una muestra clara de lo que se puede lograr con este tipo de mecanismos. En esa capital, que tiene un sistema financiero cuatro veces más grande que el de Bogotá, los asalton se han reducido a la mitad.

Aparte de la creación de un organismo de esas características y la mejora de los sistemas de alarma y comunicación con los organismos de seguridad, el gremio considera que es preciso fortalecer los mecanismos de selección y evaluación del personal que ingresa al sistema financiero.

En los primeros meses del año próximo, el sector invitará a varios expertos internacionales en materia de seguridad bancaria para que orienten a los directivos de las instituciones sobre la manera de prevenir este tipo de delitos.

Los más golpeados Hasta el año pasado, Medellín tenía el liderazgo en cantidad de asaltos a entidades financieras, y durante el presente año lo perdió con Bogotá.

Entre enero y octubre se cometieron 354 asaltos en la capital del país. En Medellín, el total de casos reportados fue de 100; seguidos por Cali, con 46; Barranquilla, con 13; Bucaramanga, con 12 y el resto del país, con 65 asaltos.

Las entidades más afectadas sin vigilancia fueron Colpatria, con 41 casos; Davivienda (25), Credisocial (18), Granahorrar (17), Corporación las Villas (16), Corpavi (14) y Banco de Colombia (9).

Entre el grupo de entidades asaltadas que cuentan con vigilancia privada se destacan el Banco de Bogotá, con 20 casos; Coopsibaté, con 18; la Caja social de Ahorros, con 14; Coopdesarrollo, con 13; Banco de Occiente, con 11; Banco Popular, con 10 y Banco de Colombia, con 20.

Aunque no se conoce una cifra exacta, la Caja Agraria se ha constituido en un caso aparte, con el mayor volumen de asaltos en los pueblos y zonas rurales, perpetrados especialmente por la guerrilla.

Un informe de la Policía Nacional indica que entre 1980 y 1990, la Caja Agraria reportó el mayor número de asaltos. En 1991, el número de sucursales robadas fue de 46.

La mayoría de los asaltos en Bogotá (172 casos) se hicieron con revólver; otros 71 los hicieron con pistola; en 36 se utilizaron ametralladoras y en siete casos los atracadores usaron explosivos. Recuadro Mac

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