PARA LOS NUEVOS TIEMPOS

PARA LOS NUEVOS TIEMPOS

Salió el ministro de Relaciones Exteriores, Enrique Silva Cimma. Esa era la entrevista número diez de la mañana correspondiente al quinto día que Eduardo Frei RuizTagle lleva llamándose, además, presidente electo de Chile. Por la casa-oficina han desfilado, a partir de lunes pasado, primer día hábil desde que logró el 58,01 por ciento de los votos en las elecciones del sábado, todas las autoridades posibles de este país, comenzando por el propio presidente, Patricio Aylwin.

19 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Cada visita, cuidadosamente cronometrada por los asesores, forma parte de los saludos protocolarios que se le hacen al próximo mandatario, que asumirá el 11 de marzo y entregrá el mandato exactamente seis años después, en el 2000.

En una sala sobria, se sienta y les da la cara a dos fotografías enmarcadas que cuelgan de la pared. A la izquierda, en colores, la del presidente Aylwin sentado ante un escritorio, con la bandera chilena atrás. A la derecha, en blanco y negro, amarilla por el tiempo, la del ex presidente Eduardo Frei Montalva, su padre. En la parte inferior del cuadro hay una tarjeta grande, escrita a mano. No se alcanza a leer a la distancia... y el tiempo apremia. Usted reconoce que en el voto que los chilenos le dieron en las elecciones hubo algún peso de la historia del gobierno de su padre? Yo creo que lo que hay es el peso de una historia democrática en Chile. Siempre he dicho que siento un gran orgullo de llevar el nombre de mi padre, que representamos una continuidad histórica, lo dije en la campaña. Como coalición, representamos la continuidad histórica de los grandes valores democráticos de justicia y libertad en nuestro país, y eso es lo que hoy día tenemos que proyectar hacia el futuro.

Porque la historia, las tradiciones son parte de nuestro legado, no solamente sirven para mirarlo en el baúl de los recuerdos sino para proyectarlo hacia el futuro. Hoy día, los chilenos nos están entregando su confianza precisamente para eso, para que proyectemos esos valores democráticos en las tareas que tenemos a partir del 11 de marzo. Con esa oposición leal y constructiva anunciada por la derecha, cree que se podrá aprobar la atribución presidencial para remover a los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas? Yo creo que hay espacio y hay condiciones para conversar todos los temas. Hoy día no hay ningún tema cerrado en la sociedad chilena. Nosotros, este tema, lo hemos señalado como un tema de principios, independientemente de los aspectos personales. Porque en Chile siempre el Presidente tuvo esa atribución y nosotros creemos que es bueno para el sistema democrático que la recupere. En su opinión, el problema de los derechos humanos en Chile está solucionado? No, todos sabemos que hay problemas de juicios pendientes. Hemos conocido en estos días resoluciones sobre casos muy importantes, como el caso del crimen de Letelier, el caso del español Soria, y hay casos de detenidos desaparecidos que permanentemente están apareciendo en las noticias, cuando los procesos alcanzan diversas etapas de desarrollo.

Nosotros creemos hoy día en Chile que el informe de la Comisión Verdad y Reconciliación entregó la verdad, pero falta que los tribunales concreten los procesos que están en sus manos. Todo el país espera que los tribunales de justicia, independientes en un Estado de derecho, cumplan y concreten ese proceso. El problema de los derechos humanos y el problema de la pobreza fueron, a su juicio, los dos grandes costos que debieron pagar los chilenos durante el régimen militar? Bueno, en cuanto a la pobreza Chile siempre tuvo una clase media muy sólida. O sea, hasta fines de la década del 60 y comienzos de la década del 70, no podemos decir que no había pobres en nuestro país, los había como en todos los países en desarrollo, en todos los países latinoamericanos.

Pero la brecha entre los más pobres y la gente de más altos ingresos nunca fue tan grande como a fines de la década de los 80. Y eso es lo que queremos revertir. Y también debemos seguir trabajando en los derechos humanos porque es un problema moral, un problema ético, un problema filosófico fundamental. Afuera se tiene la sensación de que Chile no tiene problemas. Cuál considera usted el problema más grave? Yo diría que lo que hemos señalado como prioridad número uno del programa del próximo gobierno: terminar con la extrema miseria. Y eso lo concluimos después de recorrer este país en el curso de esta campaña. Chile y Colombia acaban de firmar un acuerdo de complementación económica. Qué proyecciones le ve usted a este acuerdo? Si comparamos lo que ha sido la realidad de Chile con el resto de los países latinoamericanos con los cuales tenemos ese tipo de acuerdos, yo le auguro mucho futuro a este acuerdo.

Creo que en la realidad mundial hoy día, frente a los grandes conglomerados: el NAFTA, la Comunidad Europea, la Comunidad de Asia Pacífico (APEC); nosotros como latinoamericanos tenemos que buscar una complementación mayor y eso significa no solamente intercambio comercial sino profundizar y entregar, entre nuestros países, mayor conocimiento, procesos tecnológicos, apoyo a las empresas, todo lo que es la industrialización de nuestros países. El gobierno actual ha privilegiado la apertura bilateral. Usted continuará en esa tónica? Yo creo que en un mundo tan global y tan abierto, nosotros no tenemos que estar cerrados a ninguna alternativa. En estos años hemos buscado la reinserción en todas partes, en todos los acuerdos, el Grupo de Río, el Grupo Iberoamericano, en fin, en cada una de las instancias en que estamos presentes hoy en día.

Nosotros como país pequeño no podemos desperdiciar ninguna de estas oportunidades que se nos presentan en el mundo internacional. Ahora, seguramente el punto suyo apunta al tema Mercosur, que es el tema más común. En esa materia nosotros tenemos la claridad de que debemos seguir avanzando, pero no es tanto, diría, un problema de Chile, porque Chile tiene aranceles bajos, Chile tiene una economía muy abierta, Chile tiene una economía también desde el punto de vista de las finanzas públicas sin déficit fiscal, con una baja inflación. Usted cree que Chile será un país desarrollado hacia el año 2000? Bueno, nosotros hoy día tenemos un ingreso per cápita del orden de tres mil dólares por habitante. Pero lo importante es el poder de compra y el estándar de vida al que los chilenos acceden con ese ingreso.

Evidentemente que manteniendo un crecimiento como el que hemos tenido en los últimos años, Chile puede dar un salto importante hacia el futuro e ingresar al siglo XXI en condiciones distintas.

Yo creo que la tarea de eliminar la extrema miseria es una tarea prioritaria para poder ir avanzando y tener, hacia fines del siglo, un ingreso per cápita del orden de los cinco mil, seis mil dólares, que nos permitiría decir que hemos dejado la etapa de los índices de subdesarrollo.

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