PIBE , VALENCIANO Y NICHE , TRÍO DE ORO

PIBE , VALENCIANO Y NICHE , TRÍO DE ORO

Lo único que le faltaba al Pibe Valderrama, coronarse campeón del fútbol profesional colombiano, lo consiguió ayer, y de qué manera: con un pase magistral para el gol del Nene Mckenzie que le dio el título al Junior a 30 segundos del final. El maestro Valderrama recibió la pelota de Pacheco, se paró en las dieciocho, arrumó a la defensa y se la puso precisa a Mckenzie que entraba en carrera por la izquierda y... gooool. Junior 3, América 2. Junior campeón 1993. Junior tres veces campeón. Y Barranquilla se enloqueció.

20 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Valderrama vivió anoche, con toda seguridad, uno de los momentos más felices de su vida. Fue llevado en hombros, pero no pudo celebrarlo porque un nudo se le cruzó en la garganta y no lo dejó hablar. Porque la emoción lo paralizó y no lo dejó festejar a rabiar, como seguramente quería hacerlo.

El ídolo vivía internamente una felicidad que él sólo podrá calibrar. Coronaba una carrera llena de éxitos a la que sólo le hacía falta el rótulo de campeón, algo que no había conseguido en sus más de diez años de carrera profesional a pesar de que varias veces fue exaltado como el mejor jugador.

Hace una semana declaró que su ilusión era ser campeón con Junior. El Pibe , con sus magistrales pases de gol, que le han valido el reconocimiento del mundo entero, se convirtió en el motor de su equipo, en su guía, en el jugador que le marcó el camino de su tercera estrella después de 13 años de haber sido campeón por última vez y la primera que logra en su casa.

Este año, primero fue con Niche Guerrero, con quien armó la llave que fue abriendo el camino del éxito y después con Iván René Valenciano, con quien definió una delantera demoledora que terminó por consagrar a campeón al equipo tiburones .

De los botines de Valderama partieron varios de los 34 tantos que convirtieron a Guerrero en el mejor goleador del campeonato.

Valenciano no pudo encontrar mejor socio a su regreso de Europa para reanudar su carrera con el Junior, después de su corto paso por el Atalanta italiano, cuando la temporada colombiana estaba a mitad de camino. Y con su poderosa definición fue erigiéndose en artífice de muchos triunfos parciales que llevaron al equipo al primer lugar de la tabla, que le valieron ser llamado a la Selección Colombia, donde también marcó goles importantes, pero de donde salió con su rodilla derecha hecha añicos, lesión que lo mandó derecho al quirófano.

En ese momento muchos dudaron de la pronta y buena recuperación del artillero barranquillero, pero regresó a la cancha en el momento justo para darle el título a su Junior del alma. Fueron 17 golpes de oro puro, el mejor promedio de efectividad en la historia del fútbol colombiano.

Y es que con Valderrama cualquiera hace tantos goles. Ese genio y figura de cabellos rubios y andar pausado, con temperamento de líder y condiciones excepcionales para poner el balón en el momento y la distancia justas, encontró por fin ese galardón que le faltaba para sellar una carrera brillante, reconocida y exaltada por propios y extraños. Ahora el Pibe de Pescaíto podrá dormir tranquilo sobre los laureles del éxito.

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