LOS NIÑOS SIN PESEBRE NI REYES MAGOS

LOS NIÑOS SIN PESEBRE NI REYES MAGOS

Hoy me ocuparé de los niños pobres; nada diré de aquellos que poseen una madre y un padre, un montón de dicha, un sol que brilla, techo, pan y lecho, la plenitud de un Dios y un futuro cierto. Me ocuparé de aquellos que, ocultos tras los vidrios rotos de una ventana, tras una escueta puerta o una maltrecha talanquera, tras el tronco de un árbol o tras un muro en ruinas, esconden la mitad de su rostro para no mostrarle al mundo la inmensidad de su miseria.

21 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Me ocuparé de aquellos que distribuyen equitativamente su día, para el hambre, para el frío, para el desamparo y para el pensamiento taciturno; que ignoran la caricia y toda voz de aliento, que viven navidades sin pesebre, o con pesebres sin reyes magos ni pastores, con una Virgen y un Niño mutilados.

Un niño pobre es un pedazo de hombre, con una adversidad incalculable; es un pedazo de hombre, porque todo niño es un hombre al cual deben restársele casi todos los recursos de un adulto: El raciocinio, su misma fuerza física, su capacidad de trabajo, y hasta su decisión por la lucha; por eso un niño pobre es un pedazo de hombre con una adversidad incalculable.

Cómo conocer la miseria de este mundo nuestro? Mirad los ojos tristes de los niños pobres, porque un niño pobre es un pedazo de hombre con los ojos llorosos, pegados a su alma, y su mirada en el infinito.

Cómo conocer el dolor de este mundo nuestro? Contemplad la morada de los niños pobres; a través de sus techos las estrellas se miran en pedazos, el sol se tamiza y debilita, penetra la lluvia y el frío se cala ferozmente. Un niño pobre es un pedazo de hombre, con una confusa noción de que Dios es también suyo.

Mirad los hogares de los niños pobres; faltan sus padres, o sus padres se faltan al respeto, por eso cubren su rostro para ignorar el silencio, aquel silencio estremecedor del abandono; o tapan sus oídos para ignorar las ofensas, los insultos, las blasfemias; prefiriendo el silencio provocado.

Un niño pobre es un pedazo de hombre que no ha tenido ayer, que no es nada hoy, y a quien posiblemente se le negará el mañana; es un villano en potencia, o vivirá a la deriva en el futuro, o definirá los años de su vida y, por qué no, un niño pobre es un pedazo de hombre, que podrá con júbilo exclamar mañana y venzo porque mi fuerza es un destello emanado de Dios... la inteligencia . (Fiodor Dostoyevski) Y acaso nada tenemos para ellos? Ni una sonrisa, ni un saludo cariñoso, ni una tierna palmada en su cabecita o en sus hombros; acaso ignoramos todavía el lenguaje sabio y bondadoso de la caricia y el diálogo sincero? Acaso nada podemos hacer por un pedazo de hombre, con unos ojos llorosos pegados a su alma y su mirada en el infinito?

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.