ESOS MISERABLES SE LLEVARON A MI CHINITO

ESOS MISERABLES SE LLEVARON A MI CHINITO

La última vez que Lucho estuvo en la casa no se quería ir. Fue el 11 de noviembre, el día que cumplió 26 años. Duró con nosotros 10 días que tuvo de descanso. Salió del apartamento en el Barrio Bachué de Bogotá, fue al primer piso y se devolvió. Lo ví llorar y nos abrazamos y lloramos. Le supliqué que no se fuera. Volvió a bajar, pero otra vez se devolvió. Alzó al niño que tiene su mismo nombre y lo besó. Me lo cuidas, me repitió varias veces. Volveré pronto . Así se marchó el subteniente Luis Rivera Herrera. Eso es lo que recuerda su joven esposa Liliana Bernal, mientras envuelve en sus brazos a Luis Miguel, el único retoño del militar asesinado. El niño tiene 13 meses.

20 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

El oficial llevaba cinco meses en el área. Nos alegramos cuando se fue para Boyacá porque pensábamos que era más tranquilo , agregó su esposa.

Esos miserables se han llevado a mi chinito. El siempre buscaba la oportunidad para llamarme por teléfono y contarme que se encontraba bien. La última vez que lo hizo fue el pasado miércoles. Me dijo que me volvería a llamar y me quedé esperando esa llamada , dice la madre del militar, Rosa Helia Herrera.

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