UN AÑO ESPECIAL

UN AÑO ESPECIAL

Vivir en una sociedad como la nuestra exige características muy particulares en las personas, en los habitantes del territorio colombiano, en sus dirigentes. De hecho no es fácil vivir inmerso en una estructura económica de características tan desiguales entre los que tienen y los que no tienen bienes materiales y, sobre todo, entre aquellos que viven en la ignorancia y los que poseen grados significativos de conocimiento. Las diferencias existentes marcan la calidad de vida del presente y la ruta del futuro y determinan los grados de satisfacción vivencial y opciones de la población. Sería una torpeza negar las diferencias que se observan en la calle y en todos los rincones del país. Todavía no hemos alcanzado los niveles de satisfacción de las necesidades básicas, ni superado niveles de miseria y pobreza, para aspirar a ser considerados dentro del rango de los denominados países desarrollados. Esto es una verdad de a puño. Igualmente, es una realidad que cada año es mejor en Colom

20 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

El gobierno nacional dirigió con un timón de experto los destinos del país. Creó mayores posibilidades y desarrollos de riqueza para los colombianos en general, le dio espacios al sector productivo, fortaleció la infraestructura nacional, articuló positivamente las relaciones con el legislativo y dio paso a una de las más grandes cosechas de normas que el país recuerde, por su riqueza en el contenido, por su oportunidad y pertinencia. El gobierno del presidente Gaviria nos devolvió altos grados de dignidad ante el mundo, por sus éxitos frente a la delincuencia y el narcotráfico y nos abrió puertas al comercio internacional con los acuerdos con México y Venezuela en el llamado grupo de los tres y con el nuevo convenio celebrado con Chile.

El Congreso de la República cumplió su función social y produjo leyes que pasarán a la historia por su importancia, como la Ley de Recursos y Competencias, la de la Educación Superior, la de Contratación del Estado, el Código Penal, la ley de Derechos de Autor y muchas otras más. En eso no nos cabe duda de que los congresistas le cumplieron al país. Los deportistas colombianos, la selección de balompié, el Tino Asprilla, Maturana, entre otros hicieron aún más especial este año. Un gran año para los colombianos y la antesala para un 1994 todavía más claro y lleno de posibilidades.

Se sienten nuevos vientos y un gran deseo de aunar más fuerzas para enfrentar los nuevos retos. Todo parece indicar que por fin estamos dejando la manía de llorar todos los días, de nadar en un mundo de quejas donde pululaban el egoísmo y las maledicencias para pasar a una nueva fase de la sicología colectiva en donde se reconoce a la dirigencia su capacidad y se agradece con fervor patrio a todos los que han hecho posible que Colombia se haya reencontrado para avanzar segura hacia el nuevo siglo. Qué grato es vivir en Colombia cuando se ven los resultados de propósitos y objetivos comunes. Que hay errores? Claro que sí. Lo importante es saber que no somos perfectos, y que a pesar de ello, es indudable que hemos vivido un gran año.

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