ES TIEMPO DE UNA ALIANZA

ES TIEMPO DE UNA ALIANZA

Para justificar su fracaso en las urnas, algunos políticos prorreforma en Rusia alegan ahora que los rusos no comprenden de política, o que no han aprendido a vivir en la democracia. Algunos llegan a insistir que Rusia se ha vuelto loca . Cómo se preguntan los asombrados observadores pudo el pueblo de Rusia haber endosado el programa de Vladimir Zhirinovsky, el líder de los demócratas liberales, que obtuvo el mayor bloque individual de votos?

19 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Está preparado nuestro pueblo para atacar a Polonia o Finlandia como pide Zhirinovsky? Está dispuesto a convertir a Ucrania en una provincia rusa, o establecer un protectorado sobre el Asia Central y el Transcáucaso? O hacer la guerra en sitios tan lejanos como el Océano Indico? Esto carece absolutamente de sentido. Ningún ruso tomaría en serio tal programa. En realidad, los rusos han hecho una magnífica labor de golpear al gobierno ruso y a su política de los últimos dos años.

Se pasaron al lado de Zhirinovsky con una razón: protestar en contra del gobierno actual.

La política del gobierno actual no ha producido la prometida Comunidad de Estados Independientes . No ha producido un tranquilo desarrollo de las reformas y no ha producido estabilidad. Nos ha dejado paupérrimos, a la merced de negociantes corruptos, de la mafia y de los criminales.

Debemos observar varias cosas sobre los resultados de las elecciones. Primero, opción rusa, el bloque prorreforma encabezado por Yegor Gaidar, declaró públicamente tener capacidad para obtener entre el 25 y el 30 por ciento de los votos, y en privado expresó su confianza de obtener hasta el 45 por ciento. Así es que, en realidad, sufrió una derrota muy fuerte.

Segundo, el Partido Liberal Demócrata de Zhirinovsky no solo logró el primer lugar entre los bloques partidistas, sino que obtuvio una gran votación en muchos importantes centros industriales, así como en unidades militares de considerable fuerza. Esta realidad está plagada de peligro.

Tercero, uno puede decir que la versión de la Constitución propuesta por el presidente Boris Yeltsin es la de Zhirinovsky. A diferencia de los comunistas que la criticaban y querían cambios sustanciales, Zhirinovsky la apoyó desde el principio.

Apoyo las reformas Pero no me malinterprete. Me considero parte del grupo democrático. Yo deseo que se mantengan las reformas y que avancemos con ellas. Categóricamente, me opongo a quienes quisieran dar marcha atrás, pero, al mismo tiempo, debemos proceder por las reformas en tal forma que el pueblo pueda enfrentarse a ellas.

El resultado ahora no debe ser más maniobras políticas sino un cambio honesto de política por parte del gobierno.

Es imperativo buscar la unidad de nuestra sociedad, actualmente con divisiones muy profundas.

Las fuerzas democráticas y moderadas centristas de izquierda, centristas de derecha, etc deberían ahora acercarse para formar una política unificada. Si se forma una coalición gobernante con suficiente coherencia, la sociedad se unirá alrededor suyo.

Sustantivamente, requeriría ajustar la política fiscal y liberar más créditos para alentar las inversiones y dar un ímpetu a la economía, proveyendo espacio para que respire el sector manufacturero. En áreas donde han cerrado las empresas, es imperativo iniciar proyectos públicos, construir caminos, conmutadores telefónicos y cosas parecidas. La gente debe tener trabajo. Debe tener un medio de subsistencia para no encontrarse desarraigada y perdida.

Lo que vale es sobrevivir Como sugiere fuertemente el voto en favor de Zhirinovsky, tal desrraigamiento podría convertirse en algo muy peligroso, en especial porque virtualmente nadie tiene propiedad ni ahorros.

Llana y simplemente, a la gente le preocupa sobrevivir hasta mañana. No adoptar políticas que comprendan el dolor, y el temor del pueblo arruinará al país.

El presidente Yeltsin parece ser quien ejerce influencia sobre los eventos. En la realidad, es cautivo de malas influencias y él mismo es sujeto de manipulación. Recuerde cómo lo llamaron de sus vacaciones y lo forzaron a actuar, firmando un decreto que desbandaba al Soviet Supremo de Rusia, lo que trajo los trágicos eventos de octubre. Ahora, como resultado, tiene a Zhirinovsky.

Si se ejercen tales presiones sobre él de nuevo y ya hay llamados de pánico para ir a las barricadas y si las presiones resultan en que el gobierno continúe actuando como antes en lugar de reconocer el fracaso y el rechazo de sus políticas, entonces habrá derramamiento de sangre.

El papel de Occidente Occidente, bajo estas circunstancias, debe continuar sosteniendo una política de la reforma y de la democracia en lugar de cortejar personalidades.

Actualmente estoy terminando mis memorias. Al hacerlo, me he dado cuenta de cuán a menudo hemos prendido nuestras esperanzas en Occidente, desde que comenzó el proceso de la reforma. Esto me ha hecho darme cuenta de que las más importantes cosas, al final, se deciden aquí por nosotros, en Rusia. No pueden ser decididas por otros.

(*)El pasado jueves, Mijail Gorbachov fue entrevistado por Genrikh Borovik, de Global Viewpoint. El anterior artículo es una adaptación de tal entrevista.

(c) 1993, New Perspectives Quarterly. Dist. by Los Angeles Times Syndicate. Traducción de Sergio Avilés.

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