MI HIJA MURIÓ EN MIS BRAZOS

MI HIJA MURIÓ EN MIS BRAZOS

Postrada en una de las camas del hospital Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, de Dabeiba, Zuly María Areiza, de 28 años, llora en silencio y agradece a Dios que le haya salvado la vida. Pero su llanto es más de tristeza. La borrasca de la quebrada la Desmotadora, ocurrida el viernes en la noche, no sólo le arrebató su casa y sus pertenencias. También le quitó a su pequeña hija, Carolina, de sólo 2 años y medio, la persona que más quería en este mundo. Con enormes heridas en las piernas, adolorida aún por las contusiones y con señales de golpes en la cara, Zuly recuerda lo que pasó esa noche: estábamos mi papá, mi mamá, mi hija y yo. Un ruido fue lo primero que escuchamos. No dio tiempo de nada. Se fue la luz y se nos vino encima la quebrada. Alcancé a coger a Carolina. El agua nos arrastró y flotamos. Yo me desesperé tratando de agarrarme de algún árbol. Quedamos sepultadas bajo un montón de lodo, tejas, ladrillos y palos. Levantaba la mano y sólo tocaba vidrios rotos. A pesar de

19 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Pese a que la tragedia no le dejó nada, Zuly piensa en su futuro. Yo no tengo esposo, pero se que perdimos todo menos la vida, que para mí es todo. Gracias a Dios estamos vivos. Cuando me alivie voy a trabajar en un puesto de legumbrería que tengo. Seguiré vendiendo remolacha, zanahoría y manzana. Mi mamá está por ahora donde la abuelita y mi papá se quedará con mi hermano .

Otros tuvieron mejor suerte que Zuly. Pero todavía no pueden creer que ese hilito de agua que pasaba frente a sus casas, se haya enfurecido de esa forma y se les haya llevado todo.

Como a Augusto de Jesús Taborda Vásquez, de 29 años, un agricultor que tenía su casa en la Carrera Murillo Toro, frente al ancianato. Augusto pudo salvar a tiempo a su esposa, Luz Marina Echavarría, y a su niña de 3 años.

Escuché un estruendo muy grande, pero no le paré bolas cuenta. Un compañero salió de la casa y gritó Taborda, Taborda, salga que hay una avalancha! . Yo cogí la niña y salí. Llamé a Ledys, la trabajadora de la casa. Las dos salieron conmigo y no nos pasó nada. Se me fue todo. Quedé en la calle. Yo no tengo nada. Ahorita estamos donde los buenos amigos .

Horacio Moreno Gaviria, celador del destruido asilo de ancianos, se para en el lodazal que anega las instalaciones del centro y relata que sintió un gran estruendo detrás del asilo. Se fue la luz y un timbre que tenemos aquí empezó a sonar como loco debido a un corto circuito. En el momento pensé que era un temblor de tierra pero las cosas de la casa no se movían. Salí a la puerta, a ver que pasaba, y vi como una montaña que venía. Corrí para la parte de abajo y cuando miré hacia atrás, vi el arroyo que venía detrás de mí. Corrí más a prisa, al trote. El arroyo cogió algunas casas y perdió un poco de impulso. Entonces, me devolví a ayudar a los ancianos .

Las instalaciones del ancianato quedaron completamente anegadas. La borrasca se llevó dos peseras, una conejera con 22 conejos y los sembrados de maíz, fríjol y arroz. También, dos estanques con cultivos de carpas y cachamas .

En las ruinas de una pared, cerca a la puerta del ancianato, los curiosos alcanzaban a leer un verso, en un afiche enfangado, que decía: Yo creo que por cada gota de lluvia que cae crece una flor. Yo creo que en algún lugar de la noche más oscura una vida titila. Yo creo que por cada uno que yerra el sendero alguien vendrá a indicárselo. Que a través de la tormenta, la más pequeña plegaria podrá oirse. Que alguien en el infinito escucha todas las palabras. Cada vez que oigo el llanto de un recién nacido, o toco una hoja o veo el cielo, entonces se porqué yo creo .

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.