EN EL FILO DE LA NAVAJA

EN EL FILO DE LA NAVAJA

Corredores, directores deportivos, organizadores y aficionados se preguntan cuánto tiempo continuará como líder del ciclismo mundial el español Miguel Indurain, cuyo dominio en las grandes vueltas prosiguió en 1993 con un segundo doblete Giro-Tour. A esta pregunta, cada uno da su respuesta. Prudente, José Miguel Echavarri se reserva el pronóstico. Pero el mentor del campeón navarro se muestra francamente optimista para el año que viene.

18 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Categórico, Cyrille Guimard, anuncia el fin del reino de Indurain. Para el ex director deportivo de los franceses Bernard Hinault y Laurent Fignon, experto reconocido entre los más hábiles, el español ya alcanzó la cumbre de su carrera personal y entabló el descenso.

Entre estas dos opiniones, las demás varían. El comportamiento de Indurain tanto en el Giro de Italia como en el Tour de Francia deja perplejo. En Italia, Miguelón asfixió a sus adversarios en la lluvia glacial de los Dolomitas. Luego asestó la estocada en la contrarreloj de Sestriere, antes de dar muestras de cansancio en la subida al santuario de Oropa.

En Francia controló la carrera sin emoción. Sobrevoló la primera contrarreloj, vigiló a sus escasos adversarios (Rominger, Jaskula, Mejía) en los Alpes y atravesó sin problemas los Pirineos.

La única nota discordante fue su segunda posición en la contrarreloj de la víspera de la llegada, que sus allegados explicaron a continuación por una enfermedad.

Finalmente, en el circuito de Oslo, convertido en una pista de patinaje, dominó el Campeonato del Mundo a pesar de terminar de segundo detrás del joven estadounidense Lance Armstrong.

En todos los terrenos, Indurain se comportó como el jefe ejerciendo su supremacía con tacto, habilidad y con inteligencia, siguiendo los consejos de Echavarri.

Y ello a pesar de no haber ganado una gran etapa en línea desde su consagración, lo que le valió los reproches nostálgicos del belga Merckx o de Hinault.

Empezó su caída tras cinco grandes vueltas perfectamente controladas? Desde el Tour de Francia 1991, Indurain permanece invicto. Desde la contrarreloj de Luxemburgo (Tour 1992), entró en la historia del deporte ciclista. Robocop es intocable.

Sin embargo, basándose en varios signos, Guimard estima que su temporada 1993 lo ubicó en la bajada de su carrera. No quiero ser un agorero, pero ganó el Giro con un minuto de ventaja y terminó el Tour completamente agotado .

A pocos meses de cumplir 30 años, cuando empezará una nueva temporada que podría estar coronada con un intento de superar el mítico récord de la hora, el enigmático Indurain sigue siendo un formidable sujeto de curiosidad y también de inquietud para sus adversarios.

Treinta años fue la edad del renacimiento de Bernard Hinault, que terminó luego tres Tour de Francia en el podio. Pero 30 años fue también el principio del fin de Laurent Fignon.

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