SAN PELAYO SE TOMÓ USAQUÉN

SAN PELAYO SE TOMÓ USAQUÉN

Una pasión transformó un sueño en realidad: las antigedades... Para los propietarios del anticuario de San Pelayo en Usaquén, la inauguración fue la mejor manera de terminar el año y una forma de alegrar la navidad de los coleccionistas.

18 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Hace dos semanas abrió sus puertas y los curiosos se convirtieron en los primeros clientes.

Así la cadena se formó. Poco a poco, llegaron más personas y comprobaron el gusto de hacer compras a la antigua ...

No es un almacén cualquiera. Su decoración, muy sui generis lo hace más atractivo. Allí, en la calle 119 # 6-13, lo rústico y lo artístico se conjuga con lo sobrio de una manera muy especial.

La exhibición es diferente. Los propietarios trabajan con la filosofía de que el almacén debe reflejar los espacios que en determinado momento el comprador quiere crear.

Por eso, el lugar, más que una sala de exhibición, es una casa cuya decoración está a la venta. Cada pieza está en el sitio indicado, acompañada de elementos que ayudan a reforzar el ambiente que se desea.

Pero no es simplemente adquirir cualquier pieza. Es un lugar para personas que se caracterizan por su buen gusto y por el conocimiento del artículo en el que invierten su dinero.

Invertir, la clave En las dos semanas de atención al público, se han visto casos especiales. Algunas personas entienden el concepto del negocio, otras gastan , pero no ven el sentido de la inversión.

No es tan importante valorar una pieza por su precio. Lo que interesa es que el cliente la conozca y la aprecie por su historia.

Por esa razón, en San Pelayo los visitantes tienen la certeza de que cada elemento es original en cuanto a su antigedad, el año de origen, el estilo y la composición física.

Allí se pueden encontrar cuadros, lámparas, inmensos espejos, teléfonos o máquinas de escribir. Son artículos que no solo están a la venta, sino que invitan al comprador a hacer un recorrido por la historia.

Como si fuera un museo, cuando un cliente llega, ellos se convierten en guías que se encargan de resolver las inquietudes sobre cada producto.

Cada persona que atiende en San Pelayo es un verdadero asesor para el comprador. En muchas ocasiones es necesario conocer qué decoración tiene en la casa, cuáles son los objetivos al llevar una antigedad y si en realidad la adquisición se hace es por inversión o por un simple impulso.

No solo se trata de vender. La filosofía de los propietarios es que cada detalle, que cada pieza quede en buenas manos y que a la hora de salir del almacén, repose en el lugar indicado.

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