UN NO PELIGROSO

UN NO PELIGROSO

18 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Pueda ser que los parlamentarios que negaron su voto para la incautación de bienes de los narcotraficantes no se arrepientan en un futuro por una actitud que creemos más que una equivocación, y que puede derivar en situaciones dañinas y peligrosas para Colombia, en la lucha que con tanto sacrificio ha sostenido el país contra el criminal negocio. Todos saben que la finalidad del comercio de las drogas es el dinero. Y al hablar de dinero no nos referimos a sumas pequeñas sino a cantidades que escapan a la mera concepción popular. El castigo a los narcotraficantes no solo consiste en privarlos de libertad sino también en el despojo de sus bienes. Por eso la incautación de las riquezas adquiridas en forma tan dolosa, era una medida más que justa.

No van a entender en otros países, como no lo entendemos la mayoría de los colombianos, la decisión del grupo de parlamentarios que negaron la incautación. Y no sabemos cómo explicarlo. Porque su actitud representa implícitamente una aprobación moral a quienes tanto daño han hecho a Colombia. Ojalá que el mal causado con ese no, se pueda remediar.

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