HABÍA DUDAS SOBRE VOLUNTAD FRENTE A ESCOBAR

HABÍA DUDAS SOBRE VOLUNTAD FRENTE A ESCOBAR

Cuarentón, 1 metro 75, unos 80 kilos, pelo rizado, barba a ras de piel y gafas. Así es José Maldonado, director de fiscales distritales de la oficina de narcóticos de Nueva York. Foto? Imposible. Por medidas de seguridad. De hecho, para llegar a su oficina, situada en un sexto piso de Centre Street, cerca de la alcaldía de Nueva York, es necesario pasar por detector de metales.

17 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Ese boricua (puertorriqueño) recibe en mangas de camisa. Su inglés es perfecto, deficiente su español y corriente su spanglish. En hora y media de charla, sin interrupciones, mostró la lógica con la que mira aquí la justicia la lucha contra el tráfico de drogas.

Cuál es el análisis que hace la fiscalía de Nueva York sobre la muerte de Pablo Escobar? La muerte de Escobar es significativa porque demuestra que el pueblo y el gobierno de Colombia tiene el coraje y la determinación para atacar el narcotráfico internacional. No se si sería justo pero creo que, en algunos círculos, había dudas de que el gobierno colombiano pudiera demostrar esa voluntad.

Prácticamente, la muerte de Escobar no para el flujo de cocaína hacia este país y hacia esta ciudad. Los mismos que estaban vendiendo antes de su muerte, están vendiendo ahora. Los apartamentos y depósitos que estaban llenos antes, siguen llenos ahora. Nuestra inteligencia indica que habrá problemas entre los miembros del cartel de Medellín, enfrentamientos entre sus socios. Para ustedes, sigue existiendo el cartel de Medellín? Sí. En Colombia se afirma que ha sido destruido.

Quizás nunca llegará al nivel que conoció en los ochenta cuando era responsable de más del 80 por ciento de la cocaína que entraba aquí. Pero decir que el cartel de Medellín está destruido es un poco prematuro. Antes de hacer esa declaración, preferiría esperar un poco hasta que se calme la tormenta. Pero apoyo la opinión de que el cartel de Medellín recibió un golpe letal. Ustedes ven al cartel de Medellín como una organización vertical o como un conglomerado de narcotraficantes? No lo vemos como un grupo o como una organización vertical sino como a grupos que se sirven unos a otros. En estos casos no es verdad que si el líder muere o está encarcelado el grupo deja de funcionar. Solamente no lo hace de una manera tan fluida como antes. Antes ustedes afirmaron que el 80 por ciento de la cocaína que entraba a Estados Unidos era enviada por el cartel de Medellín. La prensa retomó esa cifra. Ahora, mecánicamente da la impresión, dicen lo mismo del cartel de Cali. Con qué pruebas? Esto no es un ejercicio científico. No estamos hablando de una industria cuya producción se puede analizar como la de la General Motors. Nuestro problema es que lo único que podemos dar es estimaciones. Pero en qué hechos las basan? Dependemos de los servicios de inteligencia. Cómo viene esa inteligencia? De la manera que la cocaína está empacada; de los sellos o símbolos que se ven en los paquetes, de los datos suministrados por informantes cofindenciales, de la vigilancia electrónica y el seguimiento tradicional.

De ahí vienen las estimaciones. Y creo que los números que damos no están tan alejados de la realidad. Lo que le puedo decir es que el cartel de Medellín ha bajado en su posición desde hace unos años. Siguen llegando, sin embargo, cantidades de cocaína. Alguien la trae pues los proveedores no han bajado. Nuestra inteligencia dice que el cartel de Cali ha asumido una posición más importante que la que tenía durante la década de los ochenta. Usted, como fiscal está satisfecho de la política de su país sobre las drogas? Con la posición del presidente... Perdón, miremos los hechos: aquí se vende muy fácilmente droga en cualquier esquina...

Bueno, me gustaría ver una estrategia que ponga mayor énfasis en las ventas callejeras. Creo que los oficiales de Policía deben fortalecer una estrategia que ataque a los vendedores de bajo nivel. Eso mejoraría la calidad de la vida en las calles de Nueva York. Hay policías que saben dónde y quiénes venden droga pero dicen estar maniatados y no poder actuar. Dudan de que haya voluntad política para combatir el consumo de drogas.

La frustración más grande que tengo no se la debo a la voluntad política sino al problema de estrategia. Y no solamente la estrategia de la ley sino la de educación y tratamiento o rehabilitación.

Creo que es una fantasía pensar que el problema de drogas se va a controlar solamente con esfuerzos de la ley. Eso ya sabemos que ha fallado. Tenemos que dirigir recursos hacia la educación de nuestros jóvenes sobre este problema que es social y de salud.

También tenemos que hacer más investigación porque aún en este período de epidemia no hemos logrado éxitos en el tratamiento y la rehabilitación de los adictos de cocaína. Los hemos obtenido en el tratamiento de heroína, pero problema mayor sigue siendo la cocaína. La semana pasada Joycelyn Elders, Surgeon General, (especie de ministra de salud) dijo que el crimen se reduciría si se legalizaran las drogas. Lo mismo dijo en otro contexto y por otros motivos, el Fiscal General de Colombia. Comparte usted, ese análisis? Déjeme ser precavido porque no soy médico y porque no he visto, por mis propios ojos, los experimentos que han hecho en Holanda o Inglaterra para liberalizar ciertas drogas.

Por lo que he leído no lograron el éxito que algunos quieren hacernos creer. Se está hablando de legalizar drogas como la cocaína y la heroína. Bien, los médicos nos dicen que es peligroso, que puede haber accidentes, muertes y actos de violencia. Antes de entrar al camino de la legalización, debe haber pruebas más contundentes. Y no las he visto.

Yo pregunto a los partidarios de la legalización, cuál es su modelo. Además, ellos mismos no están de acuerdo sobre el sistema de legalización. Algunos quieren que este sea controlado por el gobierno. Otros no lo quieren ver involucrado. Unos dicen que el modelo debe ser manejado por el cuerpo médico...

Todos dicen que no habrá mercado negro; lo cual creo que es falso. Déjeme explicarle por qué. Si el gobierno o el sector de salud dicen que la cocaína o el crack legal tiene un tanto por ciento, cree usted que los que la están fabricando no van a producir algo más fuerte? Y si legalizamos la cocaína, cómo vamos a evitar que llegue hasta los niños? Conclusión: la Fiscalía de Nueva York no va a intervenir en el debate sobre la legalización.

Para que no crea que estoy viviendo bajo una piedra, le doy la bienvenida a ese debate sobre la legalización. Eso me obliga a mirar el problema de las drogas y de la adicción de una manera más responsable. Ese debate abre nuestro ojos en las cortes, en las fiscalías y en el Departamento de Policía sobre un problema que es complejo y que no se va a resolver poniendo más gentes en la cárcel.

Este es un problema que necesita que varios componentes del gobierno y de la sociedad trabajen juntos para desarrollar soluciones que sean creativas y socialmente responsables. Qué le responde usted al Fiscal de Colombia? Si entendí bien, para él no vale la pena seguir como vamos. Y si Estados Unidos no enseña más con sus esfuerzos, quizá haya que pensar en la legalización. Mi respuesta es que, en parte, tiene razón. Tenemos que hacer más en Estados Unidos porque si la estrategia actual reposa sobre un trípode (ley, educación y rehabilitación), las dos últimas patas andan flojas. El trípode es una buena idea pero no es tan buena si alguno de sus componentes falla. Yo no quiero botar la silla; solamente reforzarla.

El Fiscal de Colombia tiene razón cuando pide que debemos hacer más con nuestro problema de demanda porque si no hay demanda, no hay mercado. Y una manera de enfrentar la demanda es con educación y rehabilitación. Esas son soluciones a mediano y largo plazo. A corto plazo, se tiene la impresión de que a Colombia se le sigue pidiendo, de manera morbosa, más muertos.

También yo siento ese tipo de frustración porque como Fiscal compruebo que las leyes de este Estado (Nueva York) son muy liberales y a favor de los acusados. Eso complica mi trabajo y el de la Policía. Tenemos leyes sobre las perquisiciones que son muy estrictas y que no nos permiten hacer el trabajo como quisiéramos. Esas son las reglas, tenemos que jugar con ellas y no las vamos a cambiar en medio del juego.

Yo reconozco el sacrificio que ha hecho Colombia. También yo he tenido que ir aquí a muchos funerales de policías asesinados por los narcotraficantes. De ninguna manera quiero comparar o minimizar los sacrificios que ha hecho Colombia. Creo, simplemente , que hemos puesto nuestra parte en esta guerra. El nuevo alcalde de Nueva York, Rudolph Giulaini, criticó al Departamento de Policía por no detener más sistemáticamente a los vendedores callejeros? Esa política va en el sentido que la Fiscalía desea? Creo que el va a dirigir el Departamento de Policía hacia un plan más agresivo. Y anticipo que habrá más arrestos de vendedores callejeros. Pero creer que esa es la solución es una fantasía. Muchos de ellos venden para pagar su propia adicción. Lo que tenemos que hacer es identificar los que venden para apoyar su adicción y los que venden para lucrarse. En realidad, necesitamos otra estrategia.

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