CONSTRUCCIÓN Y METAS ECONÓMICAS EN EL 94

CONSTRUCCIÓN Y METAS ECONÓMICAS EN EL 94

Según el Banco de la República, la tendencia mostrada por las distintas variables macroeconómicas hacen posible establecer una meta para el incremento del Indice de Precios al Consumidor (IPC) del 19 por ciento en 1994, estabilidad de la tasa de cambio real, crecimiento de los medios de pago entre 21 por ciento y 27 por ciento y el déficit fiscal alrededor de 1.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Por su parte, el Departamento Nacional de Planeación estima en 29.5 por ciento el crecimiento de los medios de pago en 1993.

18 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Algunos estimativos sobre transferencias fiscales a las regiones y sobre el costo de la legislación, como la Ley de Seguridad Social, la de Regalías y la Eléctrica, al igual que las presiones salariales y el gasto de las entidades públicas, hacen pensar que la programación del gasto para 1994 tendrá que ser muy austera. El Gobierno Nacional prevé un déficit fiscal del 1.5 por ciento del PIB en 1994.

Fedesarrollo ha estimado que en 1994 el crecimiento real del sector de la construcción alcanzará un 13.3 por ciento y lo sustenta con un serie de factores. Uno es que el ciclo será mucho más suave que en otros años, por lo que en 1994 no se presentarán el desplome, en razón de la forma como han venido creciendo los costos de los materiales, la disponibilidad de recursos crediticios, el reordenamiento de la demanda y la tendencia creciente de ésta, etcétera.

Respecto a las posibilidades de expansión en el futuro, creemos que éstas deben buscarse especialmente en las inversiones en obras públicas, ya están adquiriendo una tendencia sostenida y estable.

Se prevé incluso para los próximos años un aumento considerable y sostenido, en razón al consenso logrado en nuestro país sobre la utilización de los dineros provenientes de la comercialización de los yacimientos de Cusiana y Cupiagua. Esos recursos, en una alta proporción, se destinarán a la realización de obras de infraestructura.

Con esta destinación, creemos con un alto grado de seguridad, que se van a romper definitivamente las profundas oscilaciones que caracterizan al sector de obras civiles.

En la medida en que el país genere mayor riqueza, gracias a los recursos petroleros, los bienes de la construcción serán un activo de inversión muy importante, no sólo en las grandes ciudades sino también en el sector rural colombiano.

Vale la pena recordar que con la aprobación de 11.206.427 metros cuadrados, el año pasado, se rompieron las marcas en lo que a construcción de vivienda se refiere. No obstante, todavía no se han solucionado los problemas de déficit habitacional que afronta el país si se tiene en cuenta el crecimiento vegetativo de la población y la calidad de las viviendas, pues muchas de las existentes no satisfacen adecuadamente las necesidades básicas.

El mercado de VIS También se debe resaltar en este momento que el sector de la construcción ha ingresado en un mercado antes no tocado formalmente: el de la vivienda de interés social (VIS).

En nuestro país se está construyendo VIS en una escala nunca antes vista, con la particularidad de que la demanda por esa vivienda es absorbida en su mayor parte por el sector privado, con la financiación de las corporaciones de ahorro y vivienda, usando el ahorro de los hogares.

En Colombia, en años pasados se decía que el sector de la construcción era muy pequeño para absorber los recursos que podían proporcionar las CAV. En ese entonces, Camacol advirtió que no se estaba entendiendo cabalmente la complejidad de la actividad edificadora, toda vez que ésta no se limita a lo sectorial sino que tiene que ver con la infraestructura física del país, no sólo de las ciudades sino de aquella que les permite a éstas conectarse con las posibilidades de desarrollo en su conjunto: energía, agua, carreteras, puertos, puentes, calles, parques, centros comunales, aeropuertos, etcétera.

En el futuro serán importantes también las exportaciones de servicios de construcción. Sin embargo, es necesario que el sistema financiero sea capaz de atender con recursos de crédito no sólo a los megaproyectos que se desarrollarán en el país sino a las obras que se puedan realizar en el exterior.

Esto hace, entonces, que sea necesaria la expansión de dicho sector para que contribuya debidamente a que el campo de la construcción colombiana amplíe su área de acción inicialmente con sus socios del G3 y más tarde con el resto del mundo. Esto contribuirá no sólo a la dinámica del sector constructor dentro del PIB, por su crecimiento real y su mayor participación, sino por la generación de empleo y la demanda de insumos.

Cuando se observa la construcción en su conjunto, edificación y obras públicas, es dable pensar que la bonanza sectorial no se detendrá en el corto plazo. Las proyecciones de la Cámara indican que al finalizar este año se habrán expedido licencias suficientes para convertir a 1993 en el segundo mejor año en la historia del sector de la construcción en el país. Las obras públicas, a su turno, mantendrán con tendencia al alza en su participación en la producción nacional.

Por lo dicho anteriormente, es importante, no sólo para el sector sino para el país, tratar de prolongar a través de permanentes y necesarios procesos de concertación, el benéfico ciclo que estamos atravesando, ya que él permitirá a la construcción actuar como una singular locomotora de la economía, cada vez jalando más vagones.

* Vicepresidente Técnico de Camacol Nacional.

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