FINAL DE FÚTBOL, EL PLATO FUERTE DE NAVIDAD

FINAL DE FÚTBOL, EL PLATO FUERTE DE NAVIDAD

Esto es algo más que un examen final. Es jugarse en 90 minutos todo lo hecho a través de una temporada y no simplemente ratificar las notas que, mes tras mes, se le reportaron a la hinchada. No se ha visto nada semejante: cuatro equipos empatados en la última fecha de un cuadrangular final. Para revisar en los archivos y en la historia mundial.

17 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

La diferencia está marcada únicamente por los bonos ganados en el año: Junior 1,50; Medellín 1; Nacional 0,50 y América 0,25. Eso ya trae una conclusión: la absoluta hegemonía que en la década de los años 90 impusieron América y Nacional se encuentra en entredicho.

Esto es algo más que un examen final. Es jugarse en 90 minutos todo lo hecho a través de una temporada y no simplemente ratificar las notas que, mes tras mes, se le reportaron a la hinchada.

No se ha visto nada semejante: cuatro equipos empatados en la última fecha de un cuadrangular final. Para revisar en los archivos y en la historia mundial.

La diferencia está marcada únicamente por los bonos ganados en el año: Junior 1,50; Medellín 1; Nacional 0,50 y América 0,25. Eso ya trae una conclusión: la absoluta hegemonía que en la década de los años 90 impusieron América y Nacional se encuentra en entredicho.

Sin herir susceptibilidades, hay quienes piensan que es lo mejor para el fútbol colombiano, de cara al Campeonato Mundial de Fútbol en Estados Unidos. Obviamente, Francisco Maturana y Hernán Darío Gómez se quitan el estrés de la Copa Libertadores y pensarían exclusivamente en la preparación de la Selección Nacional.

Pero lo mejor es sentir, vivir, gozar y sufrir esta finalísima de un fútbol que se precia en la actualidad (vienen voces del extranjero) de ser uno de los mejores del mundo...

Junior: nadie le va a perdonar en la posteridad a Julio Avelino Comesaña que no se corone campeón. Es el único que lo tiene todo: afición, mayor bonificación, termina de local y una ofensiva que liquida en un parpadeo.

Pero el técnico no aprovecha ese arsenal. Lo reserva. Los mejores momentos del Junior se ven cuando el cuadro está en desventaja. Revisemos: América terminó pidiendo tiempo en Cali, Nacional la pagó caro en Barranquilla cuando le anotó. El propio equipo verdolaga supo del vendaval atacante tres días después (3-3) y Medellín no respiró tranquilo hasta cuando se escuchó el pitazo final.

Por qué esperar? Es la pregunta del pueblo barranquillero.

De aquí en adelante, los equipos ya dependen del otro resultado: Medellín: tiene algo que no se ha observado en esta final en los demás. Es el amor propio. Es un poco recordar a los uruguayos: hay que ganarles, matarlos, enterrarlos y colocarles una tonelada de cemento sobre la tumba para que no se levanten .

Será que sabe El Chiqui ? Es la pregunta que algunos hacen. Lo cierto es que siempre, desde que llegó como técnico a la división profesional, ha sido protagonista. Y envuelto en ese algo de orgullo que muestran sus equipos.

Para tener en cuenta: la ansiedad por el título que no llega desde hace 37 años...

Nacional: está cansado. No es actitud como lo dice el técnico Hernán Darío Gómez, tampoco es confusión táctica. Es la falta de reacción cuando las piernas no responden.

Es el cuadro mejor parado en una cancha, que empieza muy bien. Junior lo puede ratificar (en Barranquilla inició ganando 1-0 y en Medellín 3-0) y el propio América porque en el primer cuarto de hora se comieron dos goles. Pero con el paso de los minutos se siente a un equipo que se mueve más por mecánica que por recreación.

Una ventaja: predominio en los clásicos. Y ese factor sicológico no se palpa, pero cuenta...

América: la casta de sus jugadores lo tiene con vida. Un equipo de finales. El cuadro escarlata apenas se ha visto en su verdadera dimensión (por lo menos lo que señala su nómina) por raticos. Primeros veinte minutos y última media hora contra Medellín en Cali. Unos 60 minutos frente al Nacional.

El handicap a favor es que sus jugadores no se muestran tan desgastados como los de Nacional. Y otro muy importante: Anthony De Avila viene de menos a más. Un factor que anímicamente resuelve muchas cosas.

Hay que comprometerse? Bueno. Queda como está...

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