HERETZ ISRAEL

HERETZ ISRAEL

Vale la pena seguir la trayectoria de un país, especialmente cuando territorialmente es nuevo y espiritualmente viejo. Es lo que sucede a Israel. Conocer su historia y hasta la arrogancia de poder que lo embargó después de la guerra de los seis días; rememorar los episodios no del todo alegres que siguieron a las jornadas bélicas del Yom Kypur. Esos 20 años transcurridos lo llevan a uno a penetrar en una admirable tierra rodeada de historia con los contornos de su fundación, pero invadida de un espíritu que se percibe recorriendo las calles de sus ciudades, asomándose al Muro de las Lamentaciones, volviendo a Belén, a Jesuralén, y llegando a esos sitios que hoy forman parte de una larga y penosa negociación. Pero el Estado de Israel es otro. No solo su aspecto material sino diríamos también su espíritu. El israelí se ha sentido ya con Estado propio; un Estado en el cual no podía creer definitivamente en poder judío durante los días que precedieron a las guerras que llevaron a su creaci

17 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

En el centro industrial de Tepel numerosos científicos judíos que han retornado a Israel están creando una serie de empresas privadas, que van desde pequeñas a grandes industrias, con la mira de producir mejor y más técnicamente que los competidores internacionales. Lo están logrando. Y lo explican casi con tranquilidad. Muestran impresionantes estadísticas donde se ve en el presente a los Estados Unidos, Japón y Alemania encabezando mundialmente a las potencias con capacidad de exportar. Según los expertos israelíes, el mundo cambiará para el año 2000 y serán entonces Corea, la China e Israel las que encabecen la nómina de países con gran capacidad de exportación.

La opinión internacional se deja equivocar por las noticias un poco sensacionalistas sobre los incidentes entre palestinos e israelíes. Hay tensión, es cierto. No es fácil visitar esos puntos neurálgicos de Jericó y la zona de Gaza. Aun el Jerusalen árabe, más lleno de hermosura que nunca, puede ser territorio peligroso no solo para israelíes sino para turistas. Pero la tensión, la dura lucha que ha mantenido el pueblo judío, le ha creado un tesón y una disciplina envidiables. No batallan solo por defender al judaísmo sino por colocar a Israel en un sitio de privilegio. Infortunadamente poco cuenta la América Latina. Numerosos argentinos de origen judío se readaptan con su acento gaucho, en los centros de rehabilitación donde se les prepara para ser nuevos ciudadanos israelíes. Los hay venezolanos, norteamericanos, españoles. Ninguno de ellos reniega de su tierra nativa, pero explican su inocultable intención de regresar a la razón de ser que pone fin a los sufrimientos del pasado y les da la seguridad que solo se consigue cuando se pisa tierra propia.

Quien esto escribe encuentra a un ciudadano nuevo, inclusive físicamente. Casi arrogante, y desde luego de un nacionalismo llevado con orgullo. No es Israel tierra asediada por el temor, sino por el contrario, nación que piensa en la paz, la desea, la va a lograr. Entonces el mundo encontrará un Medio Oriente donde surgirá lo más parecido a una federación de naciones que será el asombro de los años por venir.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.