ACUERDO HISTÓRICO PARA ACABAR GUERRA FRATRICIDA

ACUERDO HISTÓRICO PARA ACABAR GUERRA FRATRICIDA

Los primeros ministros del Reino Unido y de la República de Irlanda firmaron ayer una declaracion histórica en Londres en la que se sientan las bases de un acuerdo para poner fin a la guerra civil en la que ha estado sumida Irlanda del Norte desde hace un cuarto de siglo. Desde el acuerdo angloirlandés de 1985, éste es el paso más importante para acabar, de una vez por todas, con un conflicto fratricida que ha costado más de 3.000 vidas y ha sembrado el luto y la desesperación entre millón y medio de habitantes de la zona de Ulster.

16 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Aunque el de ayer fue un día histórico, nadie puede cantar victoria todavía hasta saber si tanto el Ejército Repúblicano Irlandes (IRA) como los paramilitares protestantes están dispuestos a aceptar estas propuestas, deponer las armas e iniciar, finalmente, un proceso de paz por la vía de la negociación.

Tanto el gobierno de Londres como el de Dublín hicieron ayer la oferta formal de iniciar conversaciones exploratorias con el Sinn Fein brazo político del IRA, tres meses después de que el IRA declare formalmente el fin de la violencia.

La puerta está abierta para ellos. No tendrán ni mejor oportunidad ni mejor opción , afirmó John Major. Es una oportunidad histórica para la paz y un nuevo comienzo para que todas las partes canalicen sus aspiraciones a través del proceso democrático , afirmó, por su parte, Albert Reynolds.

A partir de la premisa de suspender la violencia, reconoce algunos de los puntos capitales impensables hace sólo unos meses para encontrar un equilibrio entre las aspiraciones de todas las partes en conflicto: 1. El derecho de todos los irlandeses a la autodeterminación, que debería expresarse separadamente y por mayoría en cada una de las partes, presumiblemente a través de sendos referendos. Esta era una aspiración del Sinn Fein con la que el IRA estaría de acuerdo.

2. El reconocimiento de la República de que sería erróneo plantear la unión de las dos Irlandas a menos que haya un consentimiento mayoritario y libre. Este elemento debería contentar a la comunidad protestante que desea seguir siendo parte del Reino Unido.

3. La República se comprometió a eliminar de su Constitución la reivindicación territorial sobre Irlanda del Norte.

4. El establecimiento de una nueva mesa de negociación, denominada Foro para la Paz y la Reconciliación, con todas las partes implicadas, en la que, por primera vez, estaría presente el Sinn Fein.

Este sigue siendo uno de los puntos más conflictivos. Los más radicales los Demócratas Unionistas del reverendo Ian Paisley, que ayer calificó la declaración como acto de traición han dicho que no se sentarán a la misma mesa con el Sinn Fein, al que consideran uña y mugre del IRA.

Los Ulster Unionistas que preside Jean Molineaux, el más importante de los partidos protestantes, tienen una aproximación más pragmática y menos radical. Molineaux declaró hace poco que aunque el IRA se comprometa a poner fin a la violencia, deberán pasar cinco años antes de aceptar al Sinn Fein en la mesa de negociación.

Todas las partes IRA incluido están convencidas de que la situación de lucha armada no conduce a ninguna parte y que la guerra no la ganará nadie. Y tanto la gente normal como los empresarios están dispuestos a aceptar ahora mucho más con tal de encontrar luz en lo que parecía un túnel sin salida.

Una encuesta publicada ayer en el Financial Times ponía de manifiesto que el 95 por ciento de los empresarios norirlandeses estaría contento de ver al Sinn Fein en la mesa de negociaciones, y un 60 por ciento de los encuestados se muestra a favor de unas estructuras económicas de cooperación entre norte y sur.

Luis F. Fidalgo, es corresponsal de el diario EL MUNDO de Madrid. Sinn Fein decepcionado Belfast (Efe) La decepción expresada por el presidente del Sinn Fein en Irlanda del Norte, Mitchel McLaughlin, ensombreció el optimismo sobre las posibilidades del acuerdo firmado ayer por el Reino Unido e Irlanda de marcar el principio del fin de la violencia en el Ulster.

Según McLaughlin, entre los nacionalistas católicos existe un sentimiento de decepción ante los términos del acuerdo de principios firmado ayer en Londres, dadas las expectativas tan altas que existían ante la reunión celebrada entre el primer ministro británico, John Major, y el primer ministro irlandés, Albert Reynolds.

Las palabras de McLaughlin son la primera respuesta expresada por un miembro del Sinn Fein, rama política del grupo terrorista Ejército Republicano Irlandés (IRA).

A pesar de las críticas, el presidente del Sinn Fein en Irlanda del Norte no rechazó el documento conjunto y aseguró que su partido lo someterá a un estudio en profundidad.

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