VICTORIA FRANCESA EN EL ÚLTIMO ROUND DEL GATT

VICTORIA FRANCESA EN EL ÚLTIMO ROUND DEL GATT

El pasado 13 de mayo, el primer ministro francés, Edouard Balladur, presentó un memorando sobre la posición francesa de cara a las negociaciones del Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT): en este documento, esbozó lo que podría denominarse una doctrina francesa del libre cambio , llamando con todas sus fuerzas a una liberalización del comercio internacional organizado y controlado . Sin embargo, desde esa época Balladur advertía sobre los efectos devastadores en el empleo que podían resultar de las supresiones o de la reducción de derechos en sectores que se encuentran en fase de ajuste o enfrentados a una competencia desleal .

16 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

El texto exponía también las correcciones que Francia quería hacer al preacuerdo agrícola de Blair House, firmado en noviembre de 1992 entre la Comunidad Europea (CE) y Estados Unidos, el cual obligaba a reducir el volumen de las exportaciones de productos subvencionados en un 21 por ciento al cabo de cinco años, algo difícil para Francia, potencia agrícola de Europa a través de las ayudas estatales a muchos de sus productos.

Francia aceptaba que se le pidiera limitar las subvenciones, pero no que se le pusiera un límite a la exportación de productos subsidiados.

Pero la posición francesa presentó su segundo Caballo de Troya a principios de octubre, cuando se lanzó la propuesta de pedir una excepción cultural en la negociación global del GATT.

Francia tuvo, poco tiempo después, en la cumbre de la Francofonía, el apoyo de 46 países y comunidades francófonas del planeta con su idea de la defensa de la identidad cultural contra la aplanadora anglosajona, poniendo el acento en los productos audiovisuales.

Sobre estos dos elementos, la agricultura y la cultura, el Gobierno de Balladur ejerció todo su poder de negociación en las discusiones de Bruselas con sus socios europeos.

De un lado intentando conseguir el mal menor en el dossier agrícola para aplacar las iras de los agricultores y capotear el desprestigio interno que produciría la firma de un acuerdo perjudicial.

Y del otro, presentándose como el centinela de la identidad cultural francesa, guardián del delicado y selecto espíritu de la República contra los masificados productos de Hollywood.

Pocas palabras El problema para Balladur era la fecha del 15 de diciembre, pues él debía sacar contra el reloj el máximo de ventajas (o más bien, el mínimo de desventajas) en las negociaciones internacionales de cara a la opinión francesa, sin tomar el riesgo de dejar a Francia al margen de la firma del acuerdo económico más importante de la historia de la humanidad.

La estrategia dirigida a la opinión nacional, entonces, fue una trasposición de la esencia del método Balladur: silencio y política de pocas palabras, hasta lograr una especie de manto de olvido sobre las negativas iniciales de su Gobierno.

De este modo, lo que en principio era inaceptable en términos del Ministro de Agricultura (refiriéndose al preacuerdo de Bruselas) terminó siendo relativamente favorable para Balladur. De cualquier modo, las dudas quedaron cubiertas por el gran éxito en el otro frente de batalla, el de la excepción cultural .

Tras haber logrado el apoyo de la CE, los negociadores lograron imponer una excepción para la cultura en la negociación global, lo que quiere decir que los mercados audiovisuales de Europa no se abrirán de par en par a los productos de cine y televisión estadounidenses, con la consiguiente ira de los empresarios de Hollywood que, casi de inmediato, acusaron a los europeos de proteccionistas .

Triunfo político A pesar de las dudas en cuanto al tema agrícola, la prensa de París estuvo con Balladur. El independiente de izquierda Liberation, por ejemplo, habló de una Victoria del GATT en el último round , reconociendo que Balladur logró salir lo mejor parado posible en las negociaciones y resaltando los pocos avances que se lograron sobre las duras condiciones agrícolas de Blair House.

El liberal Le Monde, que aplaude la defensa de la identidad cultural lograda por Balladur en el acuerdo, agrega que el GATT es positivo para la naciente Unión Europea en la medida en que le abrirá mercados e importantes regiones del planeta como Asia y América Latina.

El conservador Le Figaro felicita en todos sus artículos al Gobierno de Balladur. Para el editorialista, Francia pasó de estar aislada en sus reivindicaciones a ser hoy la gran protagonista por el éxito de sus propuestas.

En cuanto al mundo político francés, el primer ministro Balladur obtuvo la confianza de la mayoría en la Asamblea Nacional para su política frente al GATT. Jacques Chirac, alcalde de París y líder del partido neogaullista Asamblea para la República (RPR), le habló a Balladur en los siguientes términos: Usted nos pide la confianza, y nosotros le damos la del RPR y, por lo tanto, la de la mayoría. Juntos, le daremos un nuevo impulso a Francia .

Valery Giscard D Estaing, ex presidente del país y líder del partido de centroderecha UDF, afirmó que daba su confianza, pero que se guardaba el derecho a albergar una serie de dudas que ya se verán en el terreno de la práctica.

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