POR QUÉ EL EMPLEO

POR QUÉ EL EMPLEO

Hace cerca de un mes Ernesto Samper presentó su programa de Gobierno ante una audiencia de empresarios, dirigentes sociales y universitarios. Explicó, entonces, cómo el empleo productivo será el punto focal tanto de su política económica como de su política social. El programa ha sido, desafortunadamente, poco divulgado por los medios y algunos comentaristas se preguntan por qué tanto énfasis en el empleo, si en la última medición la tasa de desempleo abierto se redujo a cerca del 8 por ciento. Sucede que el problema de empleo en Colombia no se limita al desempleo abierto. Este contabiliza apenas a quienes buscan ocupación y no la encuentran. Resulta, sin embargo, que aproximadamente el 55 por ciento de los ocupados trabaja en el denominado sector informal, en condiciones de baja productividad, bajos ingresos, inestabilidad laboral y sin protección de la seguridad social. La estabilidad laboral y la protección social son muy bajas aun entre los asalariados, en comparación con lo que

16 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

El problema de empleo tiene profundas implicaciones en lo económico, en lo social y en lo político.

En lo económico, el desempleo y el subempleo privan a la sociedad de la contribución plena del potencial productivo de sus ciudadanos. Es como si en una empresa el 8 por ciento de los empleados se la pasara permanentemente de brazos cruzados y otros 50 por ciento trabajara apenas de vez en cuando o vendiendo cigarrillos a los obreros y en otras tareas que contribuyen poco al proceso productivo.

En lo social, el problema de empleo es una causa principalísima de la pobreza, de la inequidad, de la desintegración social y de la inseguridad. Cerca del 42 por ciento de las familias colombianas tienen ingresos por debajo de la denominada línea de pobreza; el desempleo y el subempleo de los jefes de hogar las privan de ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas. En Colombia la distribución de ingresos procedentes del trabajo es muy desigual: más que en otros países en desarrollo y tanto como la de los ingresos de capital. La incidencia del desempleo, el subempleo y el empleo precario se concentra en los jóvenes, las mujeres, quienes no han completado la educación secundaria y, por supuesto, los más pobres. Es el origen principal de la discriminación social.

El desempleo y el subempleo contribuyen, en mucho, a explicar el alto grado de violencia e inseguridad ciudadanas. No es casual que entre los jóvenes de las comunas de Medellín la tasa de desempleo haya alcanzado niveles del 30 por ciento.

No es de extrañar, por tanto, que el problema del empleo sea la mayor preocupación del colombiano medio. Quien siga la prensa internacional podrá constatar que es hoy, también, la mayor preocupación de los países industrializados. En los países europeos las altas tasas de desempleo abierto están provocando convulsiones sociales y la reaparición de movimientos fascistas y han conducido a los gobiernos a un recrudecimiento del proteccionismo, a expulsar trabajadores inmigrantes y limitar la entrada de nuevos contingentes. En Colombia y en el mundo la creación de empleos productivos es un requisito para mantener la paz social, en lo doméstico, y la apertura, en las relaciones internacionales.

El programa de Samper explica cómo su política económica se enfocará, en consecuencia, a la creación de mayores oportunidades de trabajo productivo: acelerando el crecimiento económico; promoviendo las exportaciones y obteniendo mayor acceso a los mercados externos; evitando la revaluación; estimulando la modernización y la competitividad de la industria y la actividad agropecuaria; protegiendo el trabajo nacional de la competencia desleal y los subsidios; apoyando de manera especial a la pequeña y mediana empresa y al sector solidario; creando programas específicos de entrenamiento y ubicación laboral, dirigidos a los grupos más afectados por el desempleo y el subempleo.

A su turno, la política social propuesta se orienta, en buena medida, a crear condiciones que permitan a los colombianos aprovechar eficientemente las mayores oportunidades de trabajo productivo, a través, principalmente, del fortalecimiento del sistema educativo, la ampliación de la cobertura de la seguridad social integral y mayores esfuerzos en la promoción de la salud. La política social así entendida es consustancial con la económica y dejará de ser su hermana cenicienta.

No se trata de resumir la propuesta programática de Samper en estas pocas líneas. Pero sí la de invitar a los medios a ocuparse más de los programas de los candidatos. Si bien éstos no son tan noticiosos como los conflictos, las infidencias y los chismes políticos, no por ello dejan de interesar a los teleaudientes, los lectores y los electores. Hasta los propios medios se quejan, a veces, de la falta de difusión de los programas.

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