EL LLANTO DE LA DERROTA

EL LLANTO DE LA DERROTA

Sencillamente conmovedora la foto en color que apareció ayer en EL TIEMPO. Una mujer campesina de Bolivia que llora como una niña perdida. Ese curtido rostro quemado por el sol, con auténticos rasgos indígenas, que muestra una dentadura en desorden pero fuerte como lo son, casi siempre, las de los indios del altiplano andino, no es usual verlo tan triste y abatido. No era para menos. Se sintió derrotada. La mujer lloró porque la fuerza pública le impidió pasar a un grupo de cultivadores de coca, que marchaban hacia La Paz. Y en cierta forma era una caminata no solo hacia La Paz, como ciudad, sino hacia la paz como establecimiento social. Porque los campesinos se dirigían nada menos que a pedirle al Gobierno que les ofreciera una alternativa para sustituir los cultivos de coca. Esa era una actitud valiente. La sensación de frustración en su empeño, tal vez el único grande y de trascendencia que como agricultores habían asumido en su vida, hizo llorar a gritos a la mujer. Además, es q

16 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Cómo sería de grato, pensamos, que en Colombia, los campesinos de aquellas regiones donde se cultiva coca, marihuana y amapola, marcharan hacia Bogotá, y dijeran: Ayúdenos. Queremos cambiar de cultivo. Vamos a erradicar esas plantas malditas. Lo de los campesinos bolivianos es un ejemplo. Y una buena lección.

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