TREMENDA CARRERA CONTRA EL RELOJ

TREMENDA CARRERA CONTRA EL RELOJ

Cuando el reloj marcaba las 4 y 26 minutos de la tarde del martes pasado, transcurrieron los momentos más angustiosos de los tres años que el país ha dedicado a prepararse para el montaje de la telefonía celular. Faltaban apenas cuatro minutos para que se cerrara la posibilidad de entregar ofertas para la licitación de la banda que será operada por empresarios privados y sólo habían llegado seis de las siete propuestas esperadas.

16 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

El que faltaba era nada menos que Cocelco, un grupo que tiene como principales accionistas a Luis Carlos Sarmiento Angulo y Carlos Ardila Lulle y que, contra el reloj, logró entregar su paquete a tiempo en el quinto piso del edificio Murillo Toro donde funciona el Ministerio de Comunicaciones.

En ese momento, unos veinte empleados del Ministerio que estaban recibiendo las propuestas, cerca de cuarenta, representantes de las distintas empresas y una veintena de periodistas, además de camarógrafos y fotógrafos, miraban con nerviosismo los relojes.

No sólo estaban quedándose por fuera de la competencia dos de los más importantes grupos económicos del país, sino que el operador privado de la zona occidental empezaba a tener nombre propio Telecel, única empresa que incluía oferta para esa región.

Pero a las 4:26 de la tarde apareció un hombre sudoroso y pálido, que anunció que los documentos ya estaban en el edificio. Sin embargo, los funcionarios del Ministerio se limitaron a señalar que mientras no los tuvieran al frente, el tiempo continuaba avanzando. Muchos siguen dándole vueltas a lo que hubiera pasado si los viejos ascensores del Murillo Toro hubieran tardado un minuto más en llegar al quinto piso.

La entrega El plazo máximo para entregar las ofertas al Ministerio vencía el martes 14 de diciembre a las 4:30 de la tarde y por esa manera de ser tan colombiana no hubo una sola que se entregara antes del mediodía.

En el ambiente se respiraba cierto temor de que algo tan valioso estuviera por ahí , además de que no descartaban la posibilidad de que el Ministerio de Comunicaciones decidiera posponer la fecha del cierre teniendo en cuenta las demandas que cursan contra la licitación. Nadie quería arriesgarse a poner las cartas sobre la mesa, antes de que lo hicieran sus contrincantes.

La primera oferta que recibió el Ministerio fue la de Nacel. Detrás de ellos, a la una de la tarde, llegaron los representantes de Movicel, pero decidieron esperar hasta las cuatro para entregar cinco baúles negros. Otros usaron cajas metálicas blancas con rodachines y algunos más carpetas de cuero. En promedio tenían 1.50 metros de largo, 40 cm de alto y 80 cm de ancho. Lo importante era causar buena impresión con el empaque inicial y, a decir verdad, todos pasaron la prueba de la presentación.

Cada vez que llegaba una propuesta se elevaba la temperatura del ambiente. Hasta las 4:30, los empleadas del Gobierno se limitaban a contar el número de cajas y a preguntar para cuáles o cuáles áreas del país iba dirigida.

Después del cierre, empezó el trabajo. Había qyue sellar y firmar cada hoja y se calcula que en promedio cada oferta tenía 1.500 hojas con mapas de colores, cuadros estadísticos, precios e información detallada sobre lo que se pretende instalar. Si se tiene en cuenta que hubo aspirantes que participaron con propuestas para dos o para las tres regiones, se entiende por qué la tarea se tomó cerca de cinco horas.

Mientras en cada una de las cinco mesas dispuestas por el Ministerio para ese fin, los funcionarios se dedicaban a firmar y sellar, los representantes de las empresas trataban de mirar por encima del hombro de sus contrincantes los datos incluidos por ellos, en particular los que tenían que ver con el aspecto financiero.

En el quinto piso del Murillo Toro, junto a la Secretaría General del Ministerio, estaban reunidos los mayores expertos nacionales e internacionales en licitaciones de telefonía celular. Por eso, para ellos, ver una cifra que a muchos no les dice nada, es conocer con bastante precisión cuál fue la oferta económica que hicieron los demás.

Esa oferta económica fue la única parte de las propuestas que se mantuvo y se mantendrá oculta, debido a que el Gobierno decidió adjudicar mediante subasta pública. La de cada empresa licitante se introdujo en una caja fuerte.

Nada se improvisa Así como la entrega se dejó para última hora, la preparación de cada oferta tomó poco más de tres años de estudios, de visitas al exterior, de contactar a los posibles socios, de mirar su experiencia en otros países, de hacer cálculos.

Durante los últimos 12 meses la actividad fue febril. No sólo hubo que superar mediante una ley el impasse que surgió a finales del año pasado cuando se encontró que había normas que impedían la inversión extranjera en telefonía celular. También fue necesario ajustarse a los nuevos cronogramas, estudiar con detalle el pliego de condiciones expedido por el Ministerio de Comunicaciones a un costo de cien millones de pesos cada uno y llenarlo aun con más cuidado.

Por eso, cada empresa contrató abogados, técnicos en telecomunicaciones, secretarias y mensajeros y montó oficinas especializadas en las que trabajaron entre treinta y cuarenta personas, por grupo. Todos estaban conscientes de que cualquier equivocación los dejaría por fuera de un magnífico negocio, y de un proceso que representa el primer paso hacia la privatización de las telecomunicaciones.

El atractivo panorama que pinta el negocio, explica que todos los grupos empresariales importantes del país y la mayor parte de los medios de comunicación se hayan asociado entre sí y con las grandes multinacionales de las telecomunicaciones para participar en la licitación.

El 17 de enero se dará a conocer el resultado de la preclasificación y 10 días después se hará la adjudicación de los tres operadores de la banda privada. Un poco más adelante, se hará algo similar con los operadores de la banda pública o mixta, que se disputarán el mercado de cada región con los particulares.

Las empresas que presentaron oferta ante el Ministerio, y la zona en la que aspiran a operar son las siguientes: Nacel: región oriental.

Movicel: región oriental.

Telecelular: región oriental y Costa Atlántica.

Celumóvil: región oriental y Costa Atlántica.

Servicelular: Costa Atlántica.

Telecel: las tres regiones.

Cocelco: las tres regiones.

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