RICAURTE: ALQUÍLASE IGLESIA

RICAURTE: ALQUÍLASE IGLESIA

Ricaurte, en Cundinamarca, es el único pueblo de Colombia donde la fe de sus habitantes está, desde hace más de un siglo, en arriendo , auncuando ninguno de los diez mil moradores haya tenido que pagar un sólo peso por asistir a la misa que diariamente celebra el sacerdote Carlos Salazar. La razón es sencilla: la población, situada a diez minutos de Girardot y rodeada de imponentes centros turísticos, carece de iglesia propia.

16 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

La historia es tan antigua como la capilla donde el padre Salazar, previo aviso al administrador de la hacienda vecina, oficia la misa.

Resulta que el lugar, construido a mediados de 1870, en adobe prensado, madera y ladrillo cosido, fue levantado en predios de una antigua hacienda conocida como Peñalisa, de la cual el caserío tomó su primer nombre. Desde entonces, el terreno era propiedad de una familia de apellido Morales, según los habitantes de la localidad.

Aunque la capilla estaba en predios de la hacienda cerca al antiguo embarcadero sobre el río Magdalena, se construyó para el servicio de la comunidad. Allí se empezó a venerar la imagen de la Inmaculada Concepción de Peñalisa.

Años después, los sucesores de los primeros propietarios de la hacienda empezaron a afirmar que la capilla es algo así como una propiedad privada. Sin embargo, nunca han negado el acceso de los feligreses al lugar.

Hace más de veinte años se han oficiado allí misas diarias, exequias, matrimonios y uno que otro bautizo , sostiene el padre Salazar. No obstante, cada vez que concluye el oficio religioso, un trabajador de la hacienda se encarga de cerrar con llave la única puerta de acceso a la iglesia, que permanece así hasta el otro día o cuando el párroco lo requiera.

Hace unos seis años, el padre Salazar elevó una consulta ante la oficina de Catastro Municipal, buscando dirimir la dualidad existente por la propiedad de la capilla. Según él, en el registro catastral la iglesia figura a nombre de la Arquidiócesis de Bogotá . Agrega que el terreno es de la hacienda pero la capilla es del pueblo .

Iglesia en obra negra La necesidad de que la parroquia posea una iglesia de su propiedad, la viene ventilando el padre Salazar desde hace seis años.

Con bazares y certámenes organizados por él, se empezaron a reunir los dineros necesarios para construir, en un lote cercano al centro de la población, la nueva capilla.

El proyecto era realizar, al mismo tiempo, un salón de formación integral y capacitación, dirigido principalmente a las madres de familia y bachilleres del pueblo, a quienes se les instruiría, entre otras, en hotelería y construcción.

Allí se invirtieron 80 millones de pesos. Pero llegó el día en que se acabó la colaboración de la comunidad y el apoyo de las autoridades municipales, y tanto la capilla como el centro de formación quedaron en obra negra.

Así las cosas, y Dios sabe hasta cuándo, los feligreses de Ricaurte deberán continuar demostrando su fe católica en una iglesia que no les pertenece por entero.

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