PACHO-HERNÁN DARÍO, AMÉRICA-NACIONAL

PACHO-HERNÁN DARÍO, AMÉRICA-NACIONAL

Francisco Maturana y Hernán Darío Gómez, América y Nacional, dos personas distintas y una misma filosofía: buen fútbol. Será el duelo de hoy en el Pascual Guerrero que concita interés porque son la base de la Selección Colombia dirigida por los estrategas que comandan el combinado nacional. Una semblanza de los dos en este momento crucial de la temporada del fútbol profesional colombiano: Orígenes familiares

15 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Pacho: Nace en una cuna muy humilde, de extrema pobreza. La situación lo lleva a convertirse en su propio sostén y el de los suyos, que emigraron siendo él un niño, de Quibdó a Medellín. El fútbol fue su trampolín para sus estudios universitarios y la ayuda familiar en la cual ha sido un hombre muy generoso.

Hernán Darío: Surgió de un hogar de buena posición social, donde padre y madre han sido emprendedores en la industria de los restaurantes. Económica y académicamente no tuvo que soportar el viacrucis de Pacho, aunque cambió las aulas por su pasión del balón y lo estadios.

Vida de futbolistas Pacho: Comenzó en las inferiores de Sulfácidos, uno de los clubes aficionados más populares, a fines de la década de los 60. De allí pasó a Nacional, con una gran figuración en el primer torneo de reservas de la Dimayor, lo que llevó a Osvaldo Zubeldía a colocarlo en la escuadra profesional. Jugaba de zaguero central con un excelemente timming (combinación de tiempo y espacio) en el anticipo. Salía jugando con la pelota para asegurarle el mejor destino hacia un compañero. Su gran defecto era la pegada de media distancia, porque siempre debía hacerlo en corto con gran elegancia y técnica. De Nacional pasó a otros equipos como Tolima (tuvo allí su primer encuentro con el pressing en la conducción de Ricardo de León), Unión Magdalena y Atlético Bucaramanga. Fue titular de la Selección mayores.

Hernán: Sus comienzos fueron en un torneo de baby-fútbol, que curiosamente patrocinaba una gran empresa gerenciada por su padre, el dirigente Hernán Gómez Agudelo y en el que aparecieron, a través de distintas versiones, jugadores de la talla de Alejandro Brand, Ponciano Castro, Mario Agudelo, Uriel Cadavid, Byron Hernández y la Rata Gallego. Era fundamentalmente un creativo en el terreno, aunque displicente en su entrega de cada partido. No era hombre de sacrificios y jugaba más por diversión. Exquisito en el manejo de la pelota, gambeteador y muy alegre. Pasó por la Selección de Antioquia y fue jugador de los dos equipos de la capital antioqueña: Medellín y Nacional. Estuvo en la Selección Colombia de los Centroamericanos en Medellín, año de 1978.

Los libros Pacho: Terminó su carrera de odontólogo en la facultad de la Universidad de Antioquia, de la cual llegó a ser profesor. Amante de la lectura y de las metáforas. Llega a sacrificar un mundo para pulir un verso . De allí su facilidad de palabra y retórica aplicada al fútbol.

Hernán Darío: Dice no recordar un solo libro de lectura. Gusta más de la música popular y afirma que de fútbol, poco o nada lee.

Personalidad Pacho: Carismático, serio, inmutable en los momentos más difíciles. Ha formado una imagen internacional, que lo lleva a ser considerado uno de los mejores técnicos del mundo. Le gusta vestir con la elegancia de un dandy. Posee una especie de energía positiva que se convierte en imán en todos los lugares que visita.

Hernán: Le falta poco para definirse como un gamín. Explosivo a más no poder. De reacciones típicas de la personalidad sanguínea, contrasta su carácter con la simpatía que irradia por su sencillez y entrega en la amistad. Al igual que Pacho, es un hombre generoso. No le importa mucho ser primera figura, a tal punto que ha llegado a decirle a su compañero de Selección Colombia: Trabaja tranquilo, que yo te cubro la espalda .

Herencia futbolística Pacho: Sus profesores fueron Osvaldo Zubeldía, López Fretes, Ricardo de León, Luis Cubilla, Juan Martín Mujica, Aníbal Ruiz, más la experiencia recogida en el fútbol europeo en su paso por el Valladolid.

Hernán: Osvaldo Zubeldía, José Pizutti, Luis Cubilla, J.M. Mujica, Aníbal Ruiz y esa picardía del hombre de potrero.

Títulos Pacho: Ganó sus primeros títulos como técnico del baby fútbol en Medellín y algunos más con las inferiores de Nacional. Dos veces subcampeón de Colombia con el Nacional, campeón de la Libertadores en 1989 y subcampeón mundial de clubes en la final contra Milán en Tokio. Campeón del fútbol colombiano con América en 1992.

Hernán: Hizo el mismo proceso como compañero de fórmula de Pacho, mientras éste dirigió al Nacional. Ganó la Copa Interamericana contra los Pumas de México en 1990 y fue campeón de Colombia (por primera vez en la historia) con un equipo de criollos. Destacadas actuaciones con su equipo en Copa Libertadores y Supercopa de Campeones. En esta última tuvo que resignarse desde el punto penal, contra el actual campeón del mundo, Sao Paulo.

Táctica Pacho: Proviene su fútbol de la escuela uruguaya, con trabajos zonales, defensa en línea, sectores de volantes muy definidos entre recuperadores y creativos. Es muy partidario de jugar con superpoblación de volantes para evitar referencias de marcas a su gente de punta. Tal vez allí radica la crítica que recibe, por temor muchas veces a ser más agresivo en función atacante, con delanteros más explosivos. Para él, primero está la seguridad, que pasa entre otras cosas, por imponer las condiciones de juego al rival, a través del toque repetido para seguir teniendo la pelota y demoler a los rivales por desgaste. Esto último no lo ha podido hacer en el América, por las características de sus jugadores.

Hernán: El hecho de dirigir a un equipo netamente criollo, al que se le dificulta la contratación de jugadores, lo ha llevado a ser un poco más innovador que su compañero. Por eso, Nacional ha evolucionado en lo que podríamos calificar un sancocho a la colombiana , donde combina marcas zonales con individuales (dependiendo de quién tiene la pelota), pressing con actitud de manejo, marca muy agresiva con posiciones que obligan al rival a los pelotazos. Además, trabaja mucho en movimientos de sus atacantes (que lo son laterales, volantes y delanteros), para cruzarse en diagonales de entrada y de salida. La necesidad lo ha llevado a ingeniarse cosas nuevas y es tal vez el técnico colombiano que más cambia la actitud de sus dirigidos en los segundos tiempos con base en consejos, regaños y cambios muy sesudos.

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