HACE 200 AÑOS

HACE 200 AÑOS

Sí. Exactamente el 15 de diciembre de 1793, hace 200 años, Antonio Nariño hizo en su Imprenta Patriótica, en Bogotá, la primera impresión en lengua castellana de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, proclamada cuatro años antes, en 1789, por los Representantes del pueblo francés constituidos en Asamblea Nacional . Sólo cuatro años después, en 1797, fue hecha en Madrid otra edición en español. Para conmemorar el bicentenario de la Revolución y de la Declaración, el gobierno de Mitterrand creó un ente estatal especial que condujera los festejos. Francia y las naciones formadas en la cultura occidental vibraron el 14 de julio de 1989 ante la espectacular y multinacional marcha que desfiló por bulevares y avenidas de París hasta la Plaza de la Concordia, donde cerró la fascinante revista la notable cantante negra norteamericana Jessy Norman, quien, envuelta mágicamente en los pliegues de una ilimitada bandera de la revolución francesa, entonó la Marsellesa como hi

15 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Por esas cosas singulares que ocurren en nuestro país, el enanismo de merodeantes en torno de los altos poderes públicos frustró la iniciativa para unir la celebración de Francia por los 200 años de la Declaración de los Derechos del Hombre a la que haría Colombia cuatro años después, en 1993, por la aventura de Antonio Nariño de traducirlos e imprimirlos en Bogotá. Se pretendía que se tomara a Colombia como escenario principal de esos festejos en América Latina, por la circunstancia dicha de haber sido aquí donde se hizo su primera impresión en lengua castellana.

Para Colombia era notable distinción y oportunidad para colocar al país entero, durante cuatro años, en acción de homenaje, estudio y divulgación de la vida y obra de Antonio Nariño y de su influencia en la formación de la personalidad política colombiana. Se aspiraba a organizar conferencias y debates en diversos escenarios políticos, culturales y universitarios del país con expositores franceses, hispanoamericanos y de otras naciones sobre los hechos de Francia en 1789 y la hazaña de Nariño en 1793, a la luz del proceso de lucha por la libertad en América Latina.

Prosperó, sin embargo, la objeción de que algunos de los conferencistas que vendrían a Colombia de Francia y España serían izquierdistas , pertenecientes a los partidos socialistas gobernantes en esos países. El proyecto fue abandonado.

Así hemos llegado a este lánguido 15 de diciembre, cuando se cumplen 200 años de la histórica audacia de Nariño. Podría preguntarse: cuántos colombianos recuerdan este día y saben su significado y repercusión en nuestra independencia y en los esfuerzos por crear un Estado de derecho y democrático? Un pueblo que ignora u olvida su propia historia difícilmente puede construir una nación y proyectar su futuro.

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