RUSIA TIENE CONSTITUCIÓN Y FASCISTAS

RUSIA TIENE CONSTITUCIÓN Y FASCISTAS

Después de un largo silencio oficial, los primeros datos de las elecciones del domingo en Rusia, muy parciales, empañan la celebracion yeltsinista de la aprobación de la nueva constitución con el triunfo del partido fascista de Vladimir Zhirinovski, que adelanta casi con el doble de votos al bloque gubernamental, Opción de Rusia. Veinte horas después de cerradas las urnas en la parte europea de Rusia, el presidente de la Comisión Central Electoral, Nikolai Riabov, informó en rueda de prensa que tanto las elecciones parlamentarias como el referendo sobre la nueva constitución son válidos: votaron casi 56 millones de los 105,3 millones de electores, apenas tres por ciento más del mínimo necesario para la validez del referendo.

15 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Sin dar cifras concretas, pese a que la prensa lo acribilló a preguntas, Riabov dijo que la constitucion se aprobó y que, por tanto, se descartan elecciones presidenciales adelantadas y Yeltsin sigue en su puesto hasta 1996.

Al final, ante un reducido grupo de periodistas reveló datos para 25 regiones, sobre cerca de un 10 por ciento de la votación que arrojan una victoria para el Partido Liberal Democrático de Vladimir Zhirinovski, el Hitler ruso, y una derrota en toda la línea de Opción de Rusia, el bloque electoral de los yeltsinistas.

Zhirinovski lidera con 23,36 por ciento. Opción de Rusia, en segundo lugar, tiene casi la mitad, 12,81 por ciento. Siguen los comunistas, con 9,35 por ciento, y su aliado, el Partido Agrario, con 8,17 por ciento. El Bloque Mujeres de Rusia logró un sorprendente 9,10 por ciento.

Los otros dos grupos reformadores, el del economista Yavlinski y el del ministro Shajrai obtienen apenas 6,15 por ciento y 5,30 por ciento respectivamente. Los otros seis movimientos no pasan la barrera del cinco por ciento, necesaria para puestos en el nuevo parlamento.

Las cifras aún pueden cambiar y la brecha entre fascistas y yeltsinistas reducirse.

Varios analistas creen que estos resultados parciales (correspondientes al extremo oriente ruso) serán modificados por el voto de las grandes ciudades de Rusia, más favorables a las reformas.

La mayor parte de los sondeos para la elección de los consejeros municipales de Moscú y San Petersburgo (7 millones y 4 millones de electores), daban la ventaja a la Opción de Rusia. Y estos votos aún no se han contabilizado.

Voto de castigo De todas formas, la tendencia es preocupante, ya que de mantenerse entre todos apenas sí sobrepasan a Zhirinovski, y quedará ratificado que en estas elecciones los rusos pasaron su cuenta al gobierno por el escaso resultado de la reforma en términos sociales.

A 50 millones de electores ni les importa el destino de los reformadores, 12 millones votaron por una alternativa de derecha y casi otro tanto por las de izquierda.

Rusia sale polarizada de la elección, y el nuevo parlamento, salvo el partido de Zhirinovski que tendría cerca de un cuarto de los puestos, convertido en una colección de pequeñas fracciones. No cabe duda de que el centro y las alternativas partidarias de la reforma fracasaron.

Quién es ese tipo? Zhirinovski es un abogado que logró 6 millones de votos en las elecciones presidenciales que ganó Yeltsin en 1991, anunciando que usaría la bomba atómica para restaurar el imperio ruso del siglo pasado, que incluía a Polonia, Finlandia y Alaska.

En esta ocasión moderó mucho su lenguaje, pero su furibundo nacionalismo gran ruso, su promesa de emprender una ofensiva con métodos dictatoriales contra el crimen, sus llamados al ejército y sus promesas de llenar de vodka los estantes y elevar en un par de meses el nivel de vida suspendiendo la reconversión de la industria militar y convirtiendo a Rusia en una potencia exportadora de armas, calaron hondo en amplias capas de la población.

Logró casi mayoría absoluta en regiones del Extremo Oriente. Ganó en la Flota del Pacífico, en la división Tamanskaia, símbolo del ejército, y en casi todas las ex repúblicas soviéticas, donde viven millones de rusos.

Caso aparte Caso aparte es la constitución. Raspando, el candidato de Yeltsin pasó la prueba, no sin la ayuda de los cambios en la reglamentación electoral introducidos por él mismo por decreto.

Queda pues la duda de hasta dónde la votación en favor de esta constitución, impulsada por la presidencia como única vía para evitar la guerra civil, es respaldo a su persona o temor alfantasma de un nuevo choque sangriento como el de octubre.

En cualquier caso, Yeltsin debe encajar la derrota de sus partidarios. Y enfrentar el interrogante moral y político de lo que puede pasar con Rusia y su celebrada nueva ley fundamental que da poder desmesurado al presidente, en el caso de que a Zhirinovski le toque el puesto. Hitler también llegó democráticamente al Reichstag.

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