EL QUE PEGA PRIMERO... SE CAE

EL QUE PEGA PRIMERO... SE CAE

Al fútbol colombiano se le olvidó manejar resultados y el hecho de empezar ganando ya no parece una garantía de tranquilidad, sino un castigo. Por lo menos, así se desarrolla este cuadrangular final que decide el título de la temporada-93. Cinco de los ocho encuentros disputados en las cuatro fechas se han dado vuelta en el transcurso de los 90 minutos... Los únicos que se salen de esa horma son Junior-Medellín (3-0), Nacional-América (4-0) y América-Junior (2-1).

14 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

En el Atanasio Girardot, Medellín empezó ganando el clásico ante Nacional 2-0 y terminó amargado por la derrota 2-4.

El lance Medellín-América (3-2) iba camino del triunfo de los Diablos Rojos con un inobjetable 2-0 a los veinte minutos de la etapa inicial.

En Barranquilla, Nacional se puso arriba 1-0 sobre Junior. Y el juego finalizó 2-1 a favor del local.

El domingo pasado, Medellín abrió la pizarra en el Pascual Guerrero y después le empató el América, mientras que en el Atanasio sucedió lo más increíble: Junior remontó una diferencia de 0-3 ante Nacional.

Es bueno o malo? Para el espectáculo, también para las taquillas, resulta muy beneficioso. La prueba es que nadie tiene asegurado un tiquete o una opción a dos fechas del final.

Junior, que se juzga como el de mayor oportunidad, puede ser campeón o quedar de último. América, al que se le endosa un estado comatoso, bien puede alzarse con la corona. Y eso, en materia de emociones, nos entrega una final como pocas en los más recientes años.

Un fútbol de los que se llama abierto, generoso en situaciones frente a los marcos, con un afán decidido de presentar una gran ofensiva. Son perfiles que, indudablemente, llenan los estadios. Claro, para los técnicos es la imperfección a borbotones en una cancha.

Falta concentración Pero más allá del mar de equivocaciones que se han observado, lo más preocupante es la falta de concentración de los jugadores. Y es un rasgo que históricamente se ha criticado a nuestro futbolista: mirar por encima del hombro cuando está montado en un marcador.

Lo han dicho los seleccionadores nacionales, Francisco Maturana y Hernán Darío Gómez: los jugadores salen a un campo de juego pensando en que ya tienen todo ganado. Y con la misma celebración de los goles, aparece aquello que ellos definen como relajación para invadir la mentalidad del futbolista y sacarlo de ese papel de responsabilidad que supone la disputa de algo importante.

Desde cuando empezó la final, Maturana fue enfático en afirmar que América, tal y como asumía su papel de protagonista, no estaba siquiera para ir a la Copa Libertadores.

Y ocho días después Gómez recalcaba algo similar: Nacional es un equipo de muchos altibajos que no está para grandes cosas. Se ha perdido el equilibrio .

Quién gana? Por eso, a estas alturas anticipar un resultado se antoja más aventurado que al comienzo de la misma final.

Tal es la cuestión que el miércoles, a las 10:15 de la noche, los cuatro equipos pueden estar empatados a cinco puntos. La diferencia sería la bonificación.

Todo gracias a la irregularidad...

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