UNA VIDA DE SERVICIOS Y LOGROS

UNA VIDA DE SERVICIOS Y LOGROS

Palabras del doctor Fernando Restrepo Suárez, presidente de la junta directiva de R.T.I. Televisión y de la junta directiva de T.V. Cable Ltda., en el homenaje que éste le rindió al doctor Fernando Gómez Agudelo, en el Centro de Transmisión Fernando Gómez Agudelo. Dentro de las muchas y muy hermosas manifestaciones de aprecio y de dolor por la desaparición del doctor Fernando Gómez Agudelo, se ha relievado su condición de fundador de la televisión colombiana, un hecho sin duda de gran trascendencia, pero de alguna manera circunstancial. En cambio, no creo que se haya puesto suficiente énfasis en que a lo largo de estos 40 años, no ha habido un solo hecho de importancia, ni un adelanto técnico en el cual no haya él además participado activamente. Es esta trayectoria la que le otorga el título honoris causa de Padre de la televisión colombiana .

14 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Recordemos un poco, a vuelo de pájaro, algunos de esos hechos: En primer lugar, dejó el plan maestro sobre el cual se desarrolló el sistema actual de la red de Inravisión. Más adelante, por ejemplo, no siendo ya su director, gestionó y obtuvo algo que hoy día parecería una tontería siquiera mencionar, pero que en su momento fue algo importantísimo: la instalación del primer telecine, con el que se pudo dar el primer gran salto en materia de programación.

Luego, cuando él y yo ya habíamos fundado a RTI, fue autor de otro episodio difícil de olvidar, y que hoy se reduciría simplemente a enviar un fax y una transferencia electrónica de fondos al exterior: la transmisión en directo de la llegada del primer hombre a la Luna. Sin tener en cuenta ninguna consideración de tipo económico, que no habría resistido análisis, se transportaron, con la ayuda de la fuerza aérea de Venezuela, 25 toneladas de equipo electrónico y se instalaron a marchas forzadas en algún punto cerca de La Guajira, para poder desde allí conectar y reversar la irreversible red de Inravisión con el único propósito de que los colombianos pudiéramos ver durante dos horas a Neil Armstrong desembarcar desde su extraña nave a la superficie lunar. Todo esto se transmitió, desafortunadamente, en blanco y negro.

Y en ese otro momento, el del paso a la televisón en color, el doctor Gómez también puso su grano de arena: fue el que más insistió en la urgencia de hacer esa conversión, que a la sazón se cuestionaba con argumentos de carácter económico. Esta vez, y pienso que es la única vez, fue derrotado. Se escogió el sistema NTSC en contra de su tesis a favor del sistema PAL, de origen alemán, que si bien en esa época, al menos, tenía unas mejores características de color, el tiempo demostró que la decisión fue acertada por estar nosotros dentro de la órbita del NTSC. Huelga decir que él admitió su error.

Con el correr del tiempo desde su puesto de mando en RTI se convirtió, gracias a su tenacidad y a su gran visión, en el indiscutible líder de la televisión colombiana, marcando a su paso una gran cantidad de hitos: el primer estudio privado de televisión en color, desde el cual se iniciaron todos los procesos de renovación y cambio en materia de programación que hoy siguen vigentes, como la producción de las primeras telenovelas nacionales, o las primeras ventas en el exterior de programas. No obstante, algunos de ellos, como el de trasladar la gran novelística latinoamericana a un lenguaje de televisión han ido desapareciendo gracias al imperio riguroso del rating .

En estos, los últimos meses de su vida, a pesar de la terrible enfermedad que lo minaba, mantenía un asombroso ritmo de trabajo con proyectos en proceso propios más bien de un joven que inicia sus actividades profesionales, uno de ellos, la nueva ley de televisión que estudia el Congreso. Convencido de que el viejo modelo que él tanto contribuyó a desarrollar ya había perdido su vigencia y que se imponía uno diferente, conforme con las nuevas circunstancias de internacionalización y apertura, abogaba por libertades más amplias y menos restricciones. No nos protejan tanto, por favor , solía decir, y con ese sentido del humor que él decía no tener, les pedía, al ministro, a los ponentes, en fin, a todos los que se ocupaban de este tema: Apúrense no vaya a ser que no me alcance a tocar esta ley . Desafortunadamente no fue así.

La junta directiva de TV Cable, cuya presidencia ocupo, ha querido honrar su memoria bautizando este centro con su nombre.

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