OTRA VEZ MONTOYA Y CALDERÓN!

OTRA VEZ MONTOYA Y CALDERÓN!

Después de otra jornada, la octava, de la Copa Chevrolet, regresaron al podio Juan Pablo Montoya y Pedro Calderón para quienes se ha convertido en algo rutinario: reclamar los laureles del primer puesto, después de unas actuaciones contundentes, lejos de cualquier oposición desde los mismos ensayos cuando estuvieron respectivamente en la pole position. Para Juan Pablo Montoya, el sardino volador , la de ayer fue su séptima victoria de la Copa y la quinta consecutiva, gracias a su endemoniada velocidad personal, que le tiene el título virtualmente asegurado, una vez se concilien debidamente los puntajes, pues ahora la Federación apareció con unas cuentas totalmente diferentes a las del Club Las Tortugas.

13 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Este tiene un sistema especial de calificaciones por ser su Copa un certamen privado, independiente de los campeonatos nacionales o códigos de la FIA, que precisamente dan campo para una propuesta distinta, como la que se le ofreció a los pilotos del torneo desde el comienzo del año después de la cual mal podrían cambiársele caprichosa e intempestivamente las reglas de juego cuando se ha corrido el 90 por ciento del calendario.

La de Calderón fue la tercera victoria en seguidilla, con un ascenso impresionante en la tabla general donde ahora escolta a Luis Oviedo, segundo de la válida y sólido líder con 154 puntos de avance, gracias a su estilo calculador y conservador de las últimas pruebas, en las cuales ha preferido sumar puntos antes que buscar una pelea con Calderón, de la cual de todas maneras ha estado distante.

La Copa Chevrolet cerró ayer las puertas de Tocancipá por el resto del año, con una buena carrera que el público tampoco acompañó. Las tribunas estaban desoladas, en franca competencia con la fecha Lada del pasado miércoles, que la clientela no atendió.

Los novatos abrieron las acciones, con pronósticos casi fijos, dada la superioridad del registro de Calderón en ensayos, 1:16:84, récord para la modalidad. Y así resultó en la pista, pues éste se fue adelante desde la bandera y atrás no hubo mayores hostilidades. Oviedo se presentó a la llegada cinco segundos después y tras él ingresaron Marín, Muriel y Sergio Rojas, con alguna vecindad.

Un buen espacio separó a María Mercedes Pérez, quien sigue en alza, de este grupo de ahí para atrás los autos estuvieron muy graneados, debido a una desconexión que se causó luego de un enredón en la primera vuelta fabricado por Jaime Correa, quien luego resultó descalificado por manejo imprudente, del cual tuvo testimonios Gonzalo Clopatofsky, a quien embistió en la segunda vuelta.

No hubo sucesos notorios en esta serie, salvo la volcada de Juan Pablo Orjuela, quien fue tocado por Tangarifo en las eses , de donde patinó hasta chocar en reverso contra las barreras de llantas sobre las cuales dio el salto mortal. De estas piruetas, en ensayos, Jorge Bernal ya había dado su correspondiente cuota, pero pudo correr aunque sin parabrisas.

Entre los expertos, Montoya se ganó a sí mismo la carrera de los superdotados con una ventaja apreciable. Pero en la prueba de los normales , del segundo para atrás, se dieron muchos duelos y situaciones apremiantes, en las cuales Felipe Rezk salió como ganador en una de sus mejores presentaciones. Para llegar a la escolta de Montoya, quien sobre el final redujo notoriamente el ritmo, Rezk batió a Pablo Bickenbach, Luis Jenaro Rico, Andrés Bejarano y Jaime Guerrero, quien volvió a la cabeza de carrera pero salió perdedor en todos los lances de tráfico en los cuales le madrugaron claramente.

Nessim Kassem, segundo en la general, salió bien librado con un séptimo puesto a bordo de una máquina insípida y terminó con el brillante Diego Fernando Mejía muy cerca, luego de que éste le ganara el duelo intermedio a Bombita Arango, Manuel Torres, Juan David Vélez, Jairo Cifuentes y Sergio García.

El drama, sin embargo, habría de vivirse después de cerrada la pista, cuando los pilotos descubrieron que todas sus llantas delanteras se habían destrozado, seguramente por algún problema técnico colectivo para esta cochada de ruedas, que no habrían dado un par de giros adicionales sin desencadenar una peligrosa cadena de accidentes, pues estaban a punto de estallar en muchos autos.

Afortunadamente, la distancia fue la justa y no pasó nada especial, salvo un colapso eléctrico en el auto de Honorato Espinosa y una espectacular incursión en el paisaje de Juan Pablo Orjuela, propulsado fuera de la pista por otro competidor excesivamente agresivo.

De resto, picante sol de verano para iluminar un podio en el cual Montoya tiene asiento reservado permanente, y Calderón se está volviendo cliente habitual.

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