LOS VEGA RAMÍREZ, HERMANOS DE SALTO

LOS VEGA RAMÍREZ, HERMANOS DE SALTO

A la hora de montar, saltar y competir, Héctor Andrés y Diego Felipe Vega Ramírez se sienten más que identificados, porque aunque lo hacen en categorías diferentes, esta pareja de hermanos forma un binomio ideal. Entrenan juntos los martes y jueves, pero en realidad montan toda la semana, incluso sábados y domingos, porque lo más seguro es que esos días estén en pleno concurso.

13 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Cuando de entrenar se trata, Héctor Andrés, jinete juvenil, es el más disciplinado. Hace adiestramiento y cumple al pie de la letra con el trabajo de los caballos. Diego Felipe, que compite en la infantil, es más calmado y, si por él fuera, sólo se dedicaría a correr y saltar hasta el cansancio.

En un día normal de prácticas, cuando el trabajo lo hacen solos, no es difícil ver a Héctor dirigiendo a Diego.

El es muy ordenado y tranquilo. Eso es un punto a favor de él, que en el futuro le va a dar muchos resultados , dice Héctor de su hermano.

Para Diego, la clave del éxito en el trabajo de Héctor es la disciplina, el gusto que le pone a todo lo que hace y, sin lugar a dudas, el amor por los caballos .

Es tanta la consagración de Héctor que, fácilmente, además de trabajar sus caballos, responde y cuida los de su hermano.

Tiene 16 años y monta desde hace siete. Diego tiene 13 y lo hace desde los últimos cuatro años.

La fiebre por los ecuestres, los saltos y los caballos llegó por contagio. Unos primos montaban, Héctor empezó a hacerlo y cuando a Diego le llegó la hora también se metió en el cuento.

Entre ellos se dan los disgustos normales entre hermanos. Ya en la pista, el problema empieza cuando Diego cree saberlo todo y, por ser tan terco, como él mismo lo reconoce, no acepta las observacionaes de Héctor.

Los lazos de hermandad y amistad, que ante todo identifica a los Vega, se convierten en una sensación especial a la hora de la competencia.

Cuando Héctor va a saltar, me pogo tan, pero tan nervioso, como nunca me pasa cuando el turno es mío , dice Diego.

A mí me encanta estar con él. Lo acompaño, hacemos el recorrido juntos y si veo algo raro en un obstáculo le advierto dónde puede estar el sitio clave. En esos momentos, se vuelve muy receptivo , sostiene Héctor.

A Diego le queda un año en la categoría infantil, mientras que Héctor estará dos más en la juvenil, así que en el 95 van a rivalizar.

La idea no les disgusta y cada uno dice, sin mayor modestia, que es el mejor y que, con el tiempo, las cosas le van a salir mejor.

Héctor es el más lanzado a la hora de saltar porque, según Diego, su hermano tiene mejores caballos.

Yo no me quejo, porque los míos son muy buenos para mi categoría. Es más, Speddy es el más pequeño de todo el grupo infantil, pero tiene la ventaja de que es un ejemplar muy limpio, que si tumba alguna vara, es por error mío , agrega Diego.

Este año, cuando las cosas pintaban mejor de lo que fueron, Plastique , el ejemplar de Héctor, murió y éste debió resignar un título tan importante como el Suramericano Juvenil, cuando era el gran favorito.

Una semana antes del campeonato, pasé primero en Plastique y alcancé el cupo. En Tan Mieux , el caballo que monto ahora, fui tercero. Cuando tomé la decisión de montar en el primero, al día siguiente se murió y las cosas no salieron... , dice con cierta tristeza Ya eran dos años de estar juntos, de tenerlo tan bien cuidado que las cosas no podían ser mejores. La muerte de Plastique nos dio muy duro a todos; fue como si hubiéramos perdido a un familiar , agrega Héctor.

Claro está que la fiebre de estos chicos contagió a toda la familia. Héctor y Carmen Iris, los padres, ya tienen escriturados sus respectivos lugares en los diferente clubes hípicos del país. Ellos no se pueden quedar en casa si sus hijos están en plena competencia.

Según los dos hermanos, el año entrante van a seguir con la misma pasión y entusiasmo que éste. Héctor no cambia por nada esta disciplina, que le despierta los ánimos y el deseo de hacer la cosas bien. Diego dice en pocas palabras que saltar es una delicia... .

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.