TULUÁ: ASCENSO PARA MATAR EL MAL AGERO

TULUÁ: ASCENSO PARA MATAR EL MAL AGERO

Las calles de este municipio amanecieron con los rastros de la gran celebración que hicieron sus habitantes a partir del momento en que el árbitro Jorge Zuluaga dio por finalizado el encuentro entre Palmira y Tuluá, en la penúltima jornada de la Primera B, III Copa Concasa, que terminó igualado a dos goles. Ese empate sirvió para la iniciación en Tuluá de la gran fiesta programada por el alcalde, Gustavo Alvarez Gardeazábal, quien así pudo desquitarse del escarnio público a que ha sido sometido cada vez que el equipo de Humberto Tucho Ortiz, en los últimos meses, había jugado en el estadio 12 de Octubre por ser considerado ave de mal agero.

14 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Según los habitantes de esta ciudad, a pesar de que el escritor es uno de los seguidores más entusiastas del equipo, cada vez que Alvarez Gardeazábal asistía al escenario deportivo, Tuluá perdía .

Debido a esta razón, los jugadores, cuerpo técnico y junta directiva de Cortuluá le pidieron, respetuosamente, a la primera autoridad que no se hiciera presente en el Francisco Rivera Escobar .

Esa solicitud fue acatada por la primera autoridad de Tuluá a medias porque él se vio tentado a ingresar al estadio de Palmira, pero desistió en el momento que hacía la fila, como cualquier aficionado.

Desistí porque un niño se acercó y me dijo que por favor no fuera a tirarme la fiesta. Entonces, me fui a escuchar el juego por radio; mientras caminaba, sufría debido a los goles que recibía el arco defendido por Diego Gómez. Pero también celebraba cada vez que anotaban los nuestros , dijo Alvarez Gardeazábal, en el Parque Boyacá, sitio en donde los tulueños más viejos acostumbran contar a sus nietos las historias de la violencia.

Ahí, en el Parque Boyacá, los tulueños se congregaron.Toda la ciudad bailó al son de la música de las orquestas la Cátedra y la Stereo Band que hicieron registrar, en la memoria de todos, la noche del domingo y madrugada del lunes 13 de diciembre, que el fútbol podía borrar malos recuerdos y sembrar un virus que azota a esta región cada vez que salen a la cancha del 12 de Octubre once hombres vestidos con los colores rojo-verde-y blanco.

Los que se quedaron en casa, dieron gracias a Dios por lo conseguido. Las novias de los jugadores de Cortuluá rezaron durante todo el partido que jugaron con el Palmira y después esperaron que el carro de bomberos llegara con ellos para celebrar.

Atrás quedaron las dudas de comienzo de temporada, la motivación que hizo Tucho Ortiz al llegar hace cinco meses para enrutar a un grupo que se sentía derrotado y el preaviso general que determinó un buen día el presidente de la institución, Oscar Ignacio Martán, quien no podía creer que el equipo fuese perdiendo de nuevo la oportunidad de ascender.

Nosotros somos considerados los disidentes del Deportivo Cali y América. Entonces, no podíamos permitir que todo el esfuerzo realizado por la dirigencia tulueña se perdiera. Ahora podemos celebrar y pensar en el 94. Hemos conseguido un objetivo después de tres años de frustraciones , dijo Martán.

Nadie se quedó sin celebrar. Las barras se unieron y por eso, Los Compadres que tienen a Tuluá, como símbolo, vestido como pájaro, se mezclaron con Los Bastantes del barrio Sajonia, mientras que los integrantes de Los Taponchos, dirigidos por Carlos Alfonso González, bailaron con los Filisteos, del Maracaibo.

También, los Titinos, del barrio Popular, en donde nació Faustino Asprilla, gozaron en compañía de las demás barras de este equipo que consiguió la casilla 16 en la Dimayor.

Todos, al llegar al Parque Boyacá, después de la caravana de regreso de los cuatro mil aficionados que asistieron a Palmira, gozaron como nunca. Los Taponchos anunciaron que el próximo 31 de diciembre quemarán los escudos del Cali y el América para erradicar de sus corazones el ser hinchas de esas instituciones y volcar todo ese amor al Cortuluá, equipo que remplaza al Tolima en el 94.

En tanto, Alvarez Gardeazábal, debido al entusiasmo de su gente, anunció que ese mismo día volverá cenizas los únicos kukos suerte amarillos que posee para quitarse la fama de morrocó que lo azota en los últimos tiempos y poder asistir sin rechiflas, en el 94, al estadio 12 de Octubre cada vez que juegue el equipo tulueño.

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