LAS RIQUEZAS DE LA MAFIA COLOMBIANA

LAS RIQUEZAS DE LA MAFIA COLOMBIANA

Casi todos los estudios que se han hecho sobre el impacto económico del narcotráfico en Colombia se han centrado en el tema de las divisas que por ese concepto entran al país, y en sus efectos sobre el manejo monetario y la balanza de pagos. Estos criterios son, sin embargo, insuficientes para evaluar el tamaño real del negocio, y por tanto sus implicaciones en materia social y económica. La semana pasada se afirmó en esta columna que los narcotraficantes están acumulando en la actualidad activos en Colombia a un ritmo anual del orden de los 2.500 millones de dólares. A esta suma se llega por una serie de consideraciones bastante elementales. En primer lugar, es bien conocido que la mayor parte del contrabando que entra al país es financiado con dólares de la mafia, a la que se le paga en pesos una vez que la mercancía ha sido vendida. Igual mecanismo se utiliza cuando se trata de subfacturar importaciones, especialmente de bienes de consumo.

12 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Se ha estimado muy conservadoramente que por cada cuatro dólares de importaciones legales, está entrando hoy uno más de contrabando o por subfacturación, aprovechando la apertura comercial indiscriminada hecha por esta Administración. Ello implica que por estos conceptos los narcotraficantes obtienen ingresos en el país por una suma que podría calcularse en 1.500 millones de dólares al año.

A esto hay que añadirle los dólares de origen ilegal que llegan como transferencias directas del exterior, o en billetes por rubros como turismo ficticio, o por sobrefacturación de exportaciones, que pueden valer otros 600 millones de dólares anualmente.

Finalmente, hay que recordar que buena parte de la adquisición de activos en el país la hacen los narcotraficantes a través de la compra de propiedades que se pagan en el exterior, mecanismo por el cual se han acumulado grandes suma de origen ilegal en manos de ciudadanos colombianos completamente ajenos al negocio de las drogas.

Si se supone que el valor total de la riqueza material nacional (recursos naturales incluyendo tierras, construcciones, equipos) es de cuatro veces el valor del PIB, que se estima en cerca de 60.000 millones de dólares para 1993, tendríamos que los narcotraficantes están adquiriendo anualmente un uno por ciento de esa riqueza material, al ritmo actual. Recordando que llevamos veinte años de ese negocio en Colombia, no parece descabellado creer que probablemente los mafiosos sean ya dueños de un 10 por ciento de los bienes del país, y que poseen una suma similar en el exterior, disimulada de mil maneras distintas a través de los 52 paraísos fiscales conocidos.

Afortunadamente para Colombia, ese 10 por ciento del patrimonio nacional está repartido entre los 10 ó 15 carteles de la droga, con sus varios miles de integrantes, lo que hace que el poder político que esta riqueza genera se sienta sobre todo a nivel regional.

En la medida en que el consumo y tráfico de estupefacientes siga siendo ilegal internacionalmente, será inevitable que los narcotraficantes colombianos continúen obteniendo enormes ganancias en el exterior, que traerán en gran escala al país si los gobiernos futuros no cambian las políticas comerciales y cambiarias tan laxas e indiscriminadas que hoy existen, y si se siguen practicando amnistías tributarias tan amplias como las anteriores.

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