BOGOTÁ, PARO A PARO

BOGOTÁ, PARO A PARO

12 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

El único lenguaje que entiende el alcalde es el de los paros .

Lo que pasa es que al Alcalde le quedó grande la ciudad .

Mire, a la gente hay que darle vainitas para que voten .

Las necesidades son tantas que hay que presionar al Alcalde .

Y el tema es uno sólo: los paros cívicos.

El año pasado y a comienzos de éste, la administración distrital realizó una serie de cabildos abiertos para escuchar a la comunidad y hacer compromisos con ella.

La idea, que en un principio era un acercamiento a los habitantes, se transformó en una arma en contra del mismo gobierno porque la gente ya no cree en promesas sino en hechos.

Y en eso no se fijaron los funcionarios de la administración que le dieron largas a las soluciones convenidas en los cabildos.

Las promesas incumplidas se convirtieron en el detonante. De tal manera que armados de carteles, anunciando en comunicados la inminente realización de un paro o bloqueando las vías de acceso a la ciudad, se hicieron oir de la administración.

Con amenazas de una movilización ciudadana, a la administración no le quedó otra salida que ir con sus funcionarios a escuchar a la comunidad y tratar de convencerlos de lo contrario. Pero firmando nuevos compromisos.

Aunque es evidente que en varias ocasiones lograron conjurar la decisión de un paro, lo cierto es que en lo que va corrido del año, 7 de las 20 localidades han recurrido a ese mecanismo: Usaquén, Los Mártires, Ciudad Bolívar, Usme, Engativá, Bosa, Puente Aranda y Suba.

Sin contar con dos movilizaciones que realizaron los habitantes de los barrios El Spring y Toberín. El resultado ha sido siempre el mismo: el gobierno va, escucha y se compromete.

A punta de paro Lo cierto es que todas estas actuaciones han generado la creencia de que la administración distrital está funcionando a punta de paros.

EL TIEMPO consultó la opinión de diferentes gremios a quienes se les formularon dos preguntas: Qué opina de los paros cívicos? y cómo le parece el manejo que les ha dado la administración? Guillermo Fernández de Soto, presidente de la Cámara de Comercio de Bogotá: Esas expresiones del bogotano son un reflejo del deterioro de la calidad de vida de la ciudad y la administración tiene la obligación, como lo ha venido haciendo, de atender las solicitudes de la ciudadanía .

Me parece que esos reclamos son justos y lo que se requiere son soluciones concretas de las administraciones cuando los reclamos son realistas y factibles de solucionar a corto plazo.

Pero hay que insistir en que los problemas de la ciudad no son de una administración y se requiere de una gran solidaridad para solucionarlos .

El presidente de la Asociación de Juntas de Acción Comunal de Usme, José Isidro Roa: Los paros cívicos se generan por los inconvenientes que se le presentan a las comunidades; además, la Constitución dice que se recurra a esa medida cuando el gobierno no cumple .

La administración ha sido bastante diligente, en principio, pero se desvanece con el correr del tiempo debido a la incapacidad y al desconocimiento de las personas que tienen que asumir esa responsabilidad .

Enrique Peñaloza Londoño, candidato a la Alcaldía de Bogotá: Los paros, en gran medida, son el resultado de la falta de participación de la comunidad en las decisiones y las indecisiones que la afectan. Es una lástima que la energía de la comunidad termine canalizándose de esta manera .

A mi me parece muy peligroso el precedente que se ha venido creando de que los que hacen paros y afectan a sus conciudadanos resultan premiados. Los que hacen paros no están afectando a la administración, están afectando a miles de otras personas y no podemos tolerar ese tipo de abusos con la libertad de los demás .

Patricia Torres, presidenta de la Asociación Colombiana de Arquitectos: Bogotá tiene que empezar a ver el gasto social. Eso se va a convertir en una prioridad porque sino se vuelve inmanejable. Si uno ve, los porcentajes de inversión social son mínimos.

El exalcalde de Curitiba para lograr una integración de la ciudad con su entorno, se dedicó al gasto social con el fin de que las personas se sintieran que eran respetadas e importantes .

A partir de ese manejo logró la respuesta consecuente: empezó a hablar del espacio público, del civismo, del tráfico, de todo un comportamiento. Si Bogotá no empieza a asumir ese papel tendrá unos conflictos inmanejables, como dice el presidente Gaviria: el futuro del país son las ciudades .

En Ciudad Bolívar En cuatro ocasiones suspendimos el paro porque se había llegado a un acuerdo, pero en ninguna las promesas llegaron a cumplirse. Por eso, en esta ocasión, sí hay paro .

Así, el presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio Manuela Beltrán, Jairo Oliveros, resumió lo inevitable: el 11 de octubre, el sur quedó paralizado desde las 6 de la mañana. La autopista Sur, la avenida Jorge Gaitán Cortés y todas las vías de acceso a Ciudad Bolívar estaban taponadas con maderos y piedras.

Una semana antes, una comisión de 20 líderes se había reunido con los funcionarios distritales y llegaron a un acuerdo. Pero ellos los líderes sabían que la decisión de parar era inevitable.

Una fuente consultada por EL TIEMPO contó que los puntos más neurálgicos fueron la decisión de Ecopetrol de no suministrar más cocinol e impulsar la utilización del gas, y el cambio de estrato para la localidad, que pasó por entonces del 1 al 2.

Cinco días antes de que se cerraran las vías ya había un acuerdo sobre la reestratificación y sobre el cocinol.

Pero hubo paro.

Y a pesar de que se solicitaron cosas descabelladas como suspender el servicio militar obligatorio y otogar becas de postgrado para el exterior, sobre los puntos neurálgicos se logró una victoria a medias.

El gobierno distrital paró la reestratificación pero frente al cocinol tenía las manos atadas.

La comunidad solicitaba que dejaran el cocinol y que le otorgaran 20 mil cupos adicionales. El gobierno no podía hacerlo pero a cambio ofreció no seguir retirando nuevos cupos para la compra del cocinol.

Hoy, un mes después, en este diario se comienzan a recibir llamadas de líderes cívicos que denuncian que el gobierno no ha cumplido. Descalificadas las JAL? Todas las fuentes consultadas por EL TIEMPO coincidieron en afirmar que los paros dejan en claro que el gobierno se quedó corto frente a las necesidades de las comunidades. Pero hay dos factores que son nuevos y que incentivan los movimientos: Uno de ellos es la nueva Constitución Política que habla de participación ciudadana y que faculta a las comunidades para manifestarse, protestar y exigir frente a la ineficiencia del Estado.

En el caso de Bogotá, entran en juego, además, la descentralización administrativa, que comienza a ser ejercida con muchas timideces, y la creación y operación por primera vez de las Juntas Administradoras Locales.

En este último punto hay que tener en cuenta que en cada barrio existen hombres que son reconocidos como líderes, y respetados como tales, y que no alcanzaron a hacer parte de las JAL.

Son ellos quienes sienten, viven y padecen las necesidades de su barrio. Participaron en las elecciones de las JAL pero no resultaron electos porque les ganó la máquinaria política. También saben que las JAL no han funcionado.

Eso se evidencia en la convocatoria a los paros. En Ciudad Bolívar, quienes lideraron el movimiento eran juntas comunales y asociaciones cívicas. Lo mismo ocurrió en Usaquén, en Engativá, en el barrio Spring y en Toberín.

En las múltiples reuniones de concertación siempre se escucharon frases recriminatorias por la actitud pasiva y lenta de las JAL.

Dos años después de que se les entregaron facultades y algunos recursos, la ciudadanía no siente ni ve su trabajo.

Puede ser que los líderes no conozcan el tejemaneje que han debido afrontar las Juntas: por ejemplo que para contratar una obra, primero deben llenar 48 requisitos, o que en un año les han cambiado las reglas de juego dos veces y eso ha interrumpido su gestión.

Para ellos, simplemente: no cumplieron y eso es algo que las organizaciones cívicas están dispuestas a cobrar.

Cronograma de bloqueos MARZO. Barrio Toberín: La Asociación de Comerciales e Industriales del Toberín anunciaron la decisión de hacer paro el 12 de marzo. La causa: la Secretaría de Obras Públicas arrojó varias volquetadas de arena en la calle 170 para evitar que los vehículos tomaran la carrera 7a. Eso ocasionó el daño de las vías del barrio. Los industriales recurrieron a la tutela, la ganaron, pero el gobierno no cumplió. Cuando era inevitable el paro, sorpresivamente aparecieron los obreros de OO.PP. y arreglaron las vías.

Suba: La Junta Administradora Local de Suba acordó en una reunión del 13 de marzo realizar un paro para obligar a la Secretaría de Obras Públicas a que arreglaran las vías del sector. Tres días después el secretario, Edgar Urrea, se comprometió a iniciar en 15 días el arreglo de las vías y entregó el cronograma.

JUNIO. Usaquén: El 1o. de junio, los habitantes de los barrios La Cita, El Codito, Horizonte, Verbenal, San Antonio y Zerrezuela bloquearon la carrera 7a. entre calles 153 y 170 durante 14 horas. La decisión fue porque la alcaldía de Usaquén no atendió sus demandas planteadas desde tres meses antes sobre el alto costo de las tarifas del agua y el arreglo de las vías. A las siete de la noche se firmó un acta de acuerdo.

Usme: La comunidad de Usme bloqueó la salida de los vehículos, mientras que la JAL y la Asociación de Juntas Comunales se enfrascaban en una discusión por liderar el movimiento. Ese día, 18 de junio cinco funcionarios de la administración se hicieron presentes en el sector. Al caer la tarde se desbloqueó la vía con el compromisó de que al día siguiente habría un cabildo abierto.

Polo Club: Con canecas de cemento, ramas de árboles y cintas, los habitantes del Polo Club taponaron varias vías de acceso, el 28 de junio. La razón fue evitar que las flotas continuaran acabando con las vías. Las calles estuvieron cerradas durante la mañana. Todo terminó cuando se hizo presente el alcalde de la zona y la JAL, y acordaron realizar el fin de semana siguiente un cabildo abierto.

OCTUBRE. Ciudad Bolívar: el día militarizan la zona a fin de prevenir desórdenes con motivo del paro cívico organizado por las Juntas Administradoras Locales.

11 de octubre: se realiza el paro. Hay algunos disturbios y comienza en la zona un interminable diálogo entre la comunidad y el gobierno, que concluiría con un acta de acuerdo firmada el 28 de octubre.

La mayoría del gabinete debió pasar por el improvisado estrado de la comunidad para rendir cuentas.

NOVIEMBRE. Usaquén: La comunidad recuerda el acta firmada el 1o. de junio y dice que el gobierno solo cumplió con dos puntos. Amenaza con paro. Las negociaciones se inician desde el 30 de octubre.

El secretario de gobierno dice: no puede caber duda de la decisión de la Administración para cumplirle a la comunidad, ni para analizar con ella toda la problemática y buscar soluciones .

A partir del 8 de noviembre siguen hablando hasta el 20, cuando los organizadores deciden negociar.

DICIEMBRE. Usaquén: el día 6 la carrera 7a. amanece bloqueada. Las comunidades de los barrios de la ladera nororiental taponaron la vía. Interviene la Policía. Enfrentamientos y heridos. Antes del mediodía, el tráfico estaba restablecido.

Suba: Las organizaciones cívicas y comunales de Suba habían anunciado en varias ocasiones la realización de un paro: problemas de salud, de obras públicas, hospital ineficaz, malos y caros servicios públicos, mora en la instalación del gas natural, deterioro permanente de nuestras condiciones de vida... Desde las 9 de la noche del domingo 5 de diciembre, en cada esquina del sector de Suba aparecen montones de basura que incendian en actitud de protesta.

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