EL DERECHO A LA ESPERANZA

EL DERECHO A LA ESPERANZA

Pablo Escobar pudo haber sembrado el dolor en muchos hogares y dejado huérfanos a granel. Uno de esos huérfanos puso en la silla al presidente que acabaría con la vida del capo de la muerte y sus corifeos. Con la tumba en Colombia que reclamaba, pagó sus atrocidades, y con el repudio a su memoria de parte de la mayoría de los colombianos. Pero hasta el corazón más empedernido tiene que sobresaltarse con el conflicto de su familia, trampolín para ajusticiarlo, y en especial con el de su pequeña hija Manuela. Las conmovedoras notas de esta niña al hombre más perseguido del mundo, para ella el polo de su amor y el rey de sus fantasías, constituyen el drama hirviente de un inocente metido en un ambiente de bandidos y de policías.

13 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Ahora Piero, el inolvidable cantautor argentino que tantos nexos tiene con este país, entre otros el de haber impulsado la Fundación Colombia Libre para hacer frente al secuestro, y quien ha venido a solicitar la nacionalidad colombiana, planea grabar un disco con doce temas, titulado Los derechos del niño . Y enuno de esos temas, El derecho a la esperanza, ha invitado a Manuelita a cantarlo a dúo.

Es el gesto solidario de un artista que no se queda contando dólares detrás de los escenarios, sino que así como ayer vino trayendo de la mano a esa frágil y colosal maestra del espíritu nuevo que es Indra Devi, y preside la Fundación Angelita Tol de pequeños jugadores de fútbol, lanzará esos reclamos de la infancia que, por lo general, pasamos por alto. Los derechos de los niños no son para ser leídos sino escuchados, y si van envueltos en los acordes de Piero serán doblemente escuchados, y si los canta una niña que es en sí misma una de las más patéticas víctimas de la violencia, serán escuchados tres veces.

Torturad al niño y así no tendréis que castigar al hombre , decía un grafito sobre el muro de una estación de policía. Y lo peor es que esta perla de la sabiduría popular se aplica a la línea. De sobresalto en sobresalto, los niños son educados para el terror. Por eso no basta con pregonar sus derechos sino que hay que condenar en voz alta sus violaciones. No hay derecho, por ejemplo, a que un cura norteamericano tenía que ser, en ejercicio de su ministerio y como cualquier Michael Jackson, prácticamente del dejad que los niños vengan a mí , se papee a más de cien criaturas entregadas a su custodia. Como van las cosas y los tiempos, a los niños ya no habrá que asustarlos diciéndoles ahí viene el coco , sino ahí viene el cura .

Arriba los niños . Esta divisa, que parece la advertencia de una caja de cartón cuidadosa, debería sustituir el tristemente célebre arriba las manos , del que ya estamos hartos. Los niños, única reserva de este planeta. Los niños, el mejor lenitivo en estos tiempos de conmoción y tristeza. Los niños, verdaderos gobernantes del mundo.

Yo, por mi parte y lleno de euforia, me preparo para asistir el viernes, a la sala de actos del Gimnasio Moderno, donde se presenta el ballet de Priscila Welton con el juguete lúdico La Navidad es para soñar .

Así sea en este país.

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