UNA LIBERTAD SOBORNADA

UNA LIBERTAD SOBORNADA

Según el semanario alemán Der Spiegel, el gobierno de Bonn pagó a los gobernantes de Alemania oriental 8.000 millones de marcos (4.700 millones de dólares) por la libertad de presos políticos, más del doble de lo que las autoridades han admitido. La revista agregó que esa cantidad, que supera en 4.500 millones de marcos (2.600 millones de dólares) a la anunciada por Bonn para ese concepto, aparentemente contribuyó considerablemente en cierto momento a evitar que el régimen comunista de Alemania oriental fuera a la quiebra.

12 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Dicha versión respalda afirmaciones en torno a las cuales los dirigentes alemanes orientales aumentaban arbitrariamente los arrestos de oponentes, a fin de lograr más dinero.

El semanario basó su artículo principalmente en testimonios que fueron brindados al Servicio Federal de Inteligencia por el funcionario encargado por el régimen de Alemania oriental de obtener dinero en efectivo, artículos de lujo y tecnología para altas autoridades comunistas.

Ese ex funcionario, Alexander Schalck-Golodowski, agregó que sólo unos pocos políticos selectos en Bonn y en Berlín oriental estaban al tanto de los detalles sobre la compra de la libertad de disidentes, que comenzó en 1965 y terminó con la caída comunista de 1989.

Cómo se hizo? El dinero en efectivo procedente de Bonn compró la libertad de 34.000 prisioneros políticos, a través de la Iglesia Protestante y de la agencia de Schalck-Golodowski, denominada Coordinación Comercial, dijo Der Spiegel en su último número, que aparecerá el lunes.

Schalck-Golodowski, que fuera un coronel en la policía secreta alemana oriental, dijo a los investigadores que por su ayuda, la Iglesia Protestante recibió 40 millones de marcos (24 millones de dólares), y la Iglesia Católica 14 millones de marcos (8 millones de dólares).

El dinero, declaró Schalck-Golodowski, era pagado directamente a una cuenta que controlaba el gobernante alemán oriental Erich Honecker, quien tenía a su constante disposición 100 millones de marcos (59 millones de dólares).

Der Spiegel también dijo que el fiscal general de la ciudad oriental de Magdeburgo, Wolfram Klein, había manifestado durante una audiencia en Bonn que fiscales y jueces de Alemania oriental tenían órdenes de dar a disidentes sentencias de prisión de más de un año, para así asegurar que serían candidatos a ser comprados.

Klein agregó que en el otoño de 1983 aumentó súbitamente la cantidad de arrestos, interrogatorios y sentencias de disidentes alemanes orientales, y Der Spiegel señaló que en julio de ese año, los gobernantes alemanes orientales por primera vez temieron que el país pudiera caer en la bancarrota, debido a la ardua situación de la economía.

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