EL GEF EN VÍAS DE EXTINCIÓN

EL GEF EN VÍAS DE EXTINCIÓN

El decálogo de buenas intenciones para salvar el planeta, suscrito por los 170 países del mundo en la pasada Cumbre de la Tierra, quedó sin piso esta semana en Cartagena al fracasar la reunión del organismo encargado de financiar los programas acordados: el Fondo Mundial para el Medio Ambiente o Global Environment Facility (GEF), Este Fondo, ahora en peligro de extinción, fue creado con donaciones de los países ricos para financiar los acuerdos de la Cumbre, mediante el patrocinio de programas ambientales de interés global en el tercer mundo.

13 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

En esta reunión debía reestructurar y democratizar sus mecanismos de gobierno y acercarse a la meta financiera necesaria para cumplir su misión, calculada entre cuatro y cinco mil millones de dólares.

Ni lo uno ni lo otro se logró en Cartagena, pese a que la reunión se disolvió entre cocteles y vallenatos.

La negativa de los países ricos a costear los cuidados intensivos que reclama el planeta y, sobre todo, su oposición a compartir la dirección del GEF con los países pobres impidieron la concertación, en opinión del experto chileno Vicente Sánchez, presidente de la Convención Mundial de Biodiversidad.

Tal fue el sentimiento generalizado entre los países en desarrollo y algunos industrializados solidarios con ese bloque: Dinamarca, Holanda, Canadá, Suecia y Finlandia, especialmente.

Así, la apacible Cartagena se convirtió entre el 6 y el 10 de diciembre en el cuadrilátero de una pelea librada con implacable glamour diplomático por más de 300 representantes de los 78 países miembros del GEF.

En esta esquina, el Grupo de los 77 (los países subdesarrollados, pero ricos en recursos naturales); en esta otra, el Grupo de los 7 (las naciones más ricas del mundo a costa de devastar sus propios recursos y de haber causado los más graves problemas planetarios).

Los países donantes, como tales, se declaran en pleno derecho a imponer sus condiciones en el manejo de los recursos otorgados voluntariamente a un fondo inventado por ellos para ayudar a los pobres . Argumentaron problemas domésticos de recesión económica que les impiden aumentar sus aportes a la cuestión ambiental.

Alemania y otros países europeos alegaron los costos de la reunificación con los países del Este. Y se sorprendieron con los países del Sur porque tras de que les damos dinero, vienen a exigir más y a querer decirnos cómo gastarlo , según un miembro de la delegación francesa.

Los países del Sur, por su parte, expresaron que las transferencias de recursos del Norte al Sur no es un acto de caridad , sino un mínimo pago de la deuda ecológica contraída por los países ricos con el resto del mundo, al haber propiciado los mayores daños ambientales del planeta, justamente aquellos a cuya reparación deben destinarse ahora los fondos del GEF: calentamiento global, adelgazamiento de la capa de ozono, contaminación de aguas interoceánicas y desaparición de especies de fauna y flora o biodiversidad.

La deuda ecológica de los países del Norte se relaciona, además, con la falta de pago por los servicios ambientales que prestan al planeta los ecosistemas de los países del Sur, especialmente los tropicales y biodiversos como Colombia, Brasil y otros 11 latinoamericanos: generación de oxígeno, reservas alimentarias, fuentes de agua, bancos genéticos, fuentes potenciales de energía, fármacos y un largo etcétera.

Conservar estos ecosistemas, como la selva húmeda tropical del Chocó biogeográfico o de la Amazonia, implica un alto costo de oportunidad para los países del Sur que deben sacrificar la posiblidad del desarrollo tradicional para superar los urgentes problemas de hambre y miseria.

BM, al banquillo Según el consenso, las delegaciones más reacias a democratizar el gobierno del GEF fueron las de Francia y Alemania, cuyos gobiernos tendrán que enfrentar la presión internacional que los podría responsabilizar del fracaso de Cartagena.

Paradójicamente, estas dos naciones lideraron en 1991 la creacion del GEF, cuyos fondos han sido manejados desde entonces por el Banco Mundial, entidad con pésima reputación entre los ambientalistas, entre otras razones por el legado de devastación ambiental y social que han dejado en el tercer mundo sus proyectos de desarrollo.

La excesiva injerencia del gobierno del GEF, que obviamente favorece los intereses del Norte, fue cuestionada por el Grupo de los 77.

Es tal la concentración de poder, que el actual presidente del GEF, Mohamed El Ashry, es al mismo tiempo alto funcionario del Banco Mundial, director de la división y principal asesor en el tema del presidente general de la poderosa entidad.

Su salario debe ser proporcional a la demencia con la que defendió al Grupo de los 7 , comentó burlonamente el delegado de Malasia.

El fracaso de Cartagena es un golpe para la carrera diplomatica de El Ashry, quien intentó minimizar el fiasco a través de boletines oficiales.

Para buscar mayor participación en el gobierno del GEF, que en el futuro tendría una asamblea general y un consejo directivo, el Grupo de los 77 se opuso a que estos dos organismos sean manejados por la misma persona; en este caso sería el egipcio nacionalizado en Estados Unidos, El Ashry.

Quieren imponernos una especie de dictadura, es como si el presidente de la república presidiera el Congreso , dijo el cubano Carlos Fernández de Cossio.

Los países del Norte cerraron filas con el mismo argumento: Un solo jefe hace más eficiente la gestión y evita la politización del tema .

Según Vicente Sánchez, fue un acto inmoral el querer chantajear a los países del Sur bajo la amenaza de que si no aceptábamos condiciones, no nos darían ni un centavo.

Tan inmoral y suicida -agrega-, como si los países de la cuenca amazónica amenazaran con incendiar la Amazonia de no aceptarse sus propuestas .

Finalmente, concluye el experto chileno, de la reacción del movimiento ambiental internacional, ante el fracaso de Cartagena, depende no solo la supervivencia del GEF, sino también del tema más olvidado de esta semana de debates: el medio ambiente planetario y la calidad de vida de sus moradores . * Editora Revista ECO-lógica

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