ME PRESTA EL TELÉFONO

ME PRESTA EL TELÉFONO

Esta semana se realizó en Miami el seminario Surgimiento del Nuevo Mercado Latinoamericano . Un planteamiento central es que este sector estuvo en la cola del mundo durante mucho tiempo, entre otras cosas, por el atraso en sus comunicaciones. Ese factor juega hoy el rol más crítico en el comercio y en los negocios internacionales . Se habla de computadores, telefonía celular e informática. Y se pone el ejemplo de México, la forma como transformó su sistema de comunicación y se convirtió en un lugar ideal para hacer negocios e inversiones. Todo lo anterior es para los bogotanos un lenguaje de otro planeta. Suena dramático, por no decir chistoso, estar en la era de las telecomunicaciones, y que los usuarios de teléfonos vivan en la edad de piedra.

12 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

O si no, hagan la prueba. Digamos que tengan la fortuna de poseer un aparato telefónico en sus casas o sus sitios de trabajo. Y que sirva después del aguacero. Y que no se le cruce, cada vez que habla, con la llamada de un hombre apasionado que propone ejercicios eróticos a su novia, la charla eterna de dos adolescentes enamorados o sea, o el intercambio de noticias entre dos comadres. Y que cada vez que lo llamen no se encienda una operadora que contesta que usted no existe.

Pero digamos que usted tiene que salir. A la calle, al mundo, por ahí. Véase en la necesidad de comunicar algo urgente. Entonces descubrirá que los teléfonos públicos han sido destruidos por los bárbaros. Los que quedan, en estados físicos que denuncian la ocurrencia reciente de una guerra mundial, tienen una particularidad: no reciben la moneda. Usted la mete por la ranurita, y cuando espera el trucu tu que significa la posibilidad de llamar, ella sigue derecho. Los dos o tres que quedan son disputados por largas colas de gente provista de infinitas monedas, carente de todo sentido para usar el teléfono público.

Hay, por supuesto, una alternativa. Es la de los teléfonos con tarjetica. Quiénes tienen la tarjetica? La última información indicaba que estaban agotadas. Una empleada de Telecom me dijo que en la sede de Chapinero hay un hombre que las vende . Mientras tanto, los teléfonos como los del Centro Comercial Andino están ahí, muy bonitos, y usted revolotea en busca de un teléfono, uno solo, uno...

Ni pensar en que alguien se lo preste. Esa es otra particularidad de la cultura telefónica de los bogotanos. Nadie presta los teléfonos. Usted puede morirse a los pies del teléfono-habiente. No se lo presta. Si lo hace, usted descubre que el aparato tiene los más extraños sistemas de protección, en donde se produce lucro hasta de una llamada humanitaria.

Por eso suena a fábula, a imposible histórico, que esta ciudad, este país?, entren a la era de las telecomunicaciones si ni siquiera poseen una disponibilidad telefónica. Si no cambia el concepto de algo tan simple, en el mundo moderno, como el uso del teléfono. Aló? Me escuchan?

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