LUIS ALBERTO EL TRAVIESO

LUIS ALBERTO EL TRAVIESO

Es difícil encontrar que alguien distinto de Luis Alberto Moreno genere mayores comentarios de admiración, no solo por su capacidad profesional sino sobre todo por su condición humana. Como amigo, Moreno es de aquellos que se las juega todas, cuando ve que alguien cercano a sus afectos atraviesa un mal momento o alguna dificultad. Lo digo porque en este terreno he sido beneficiario de sus consejos y bondades; porque a su familia y la mía las unen viejos lazos de amistad y porque, independientemente de su inteligencia y de eso que llaman ingenio creativo, que en su caso encaja perfectamente, como una definición de su forma de ser y de camellar, es lo que Machado denominaba por esencia un hombre en el mejor sentido de la palabra bueno. Tal es la merecida fama que tiene Moreno con casi todo el mundo.

12 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Por otra parte, resultan inocultables sus relaciones de cercanía con Andrés Pastrana, las cuales presumiblemente vienen desde la época de la adolescencia, pero que indudablemente comenzaron a afianzarse cuando ambos empezaron a trabajar juntos en empresas primero periodísticas, como en TV Hoy , cuando Andrés fue su presentador y director y Luis Alberto el gerente, y en su hora conformaron una exitosa llave periodística. Después todos sabemos que la colaboración de Moreno fue vital para la candidatura de Pastrana a la Alcaldía de Bogotá. Como asesor político y planeador de novedosas estrategias publicitarias, pocos imaginan que ese hombre chiquitico, pero con un alma grande y una mente privilegiada y esclarecida para intuir por dónde y con qué respuestas puede salir el adversario, tenga, en efecto, tales aptitudes para aconsejar. Y con la ventaja de que el aconsejado asimila todas sus recomendaciones a las mil maravillas.

Por eso, gracias a ese espíritu alegre y desprevenido de Luis Alberto, es por lo que tiene muchos amigos que lo quieren en el seno del Gobierno, y fuera de éste. Gobierno del que hace parte y muy activa, en su condición de ministro de Desarrollo, al reemplazar a Jorge Ospina Sardi en esta cartera.

Mas este último aspecto es el que me obliga a escribir la nota siguiente, con algunos cordiales reparos, no sobre la gestión de Moreno como funcionario, sino por su pastranismo desaforado y ya descarado, en calidad de Ministro. En teoría, todo parecería resultar aceptable, en la medida en que Andrés dice que no es candidato y por tanto Moreno tampoco puede ser su jefe de campaña. Pero ya se sabe que eso es una táctica tan hábil como mañosa, y que tanto Andrés será candidato presidencial dentro de un mes, como Luis Alberto su jefe de campaña y más confiable alter ego.

Yo no digo que el ministro de Desarrollo boletea o les esté pasando cuenta de cobro a los industriales, en el sentido de que si no votan por Pastrana, o si desde ahora no contribuyen en las arcas de su tesorería, no cuentan con las simpatías de aquel como representante del sector empresarial en el Ejecutivo, que es un poco el papel que debe cumplir un buen Mindesarrollo. Falta saber, sinembargo, qué tan comprometidos o desligados se sienten dichos empresarios a nivel político y económico con quien de alguna manera se comporta como su vocero en el Gobierno, pues es evidente que Moreno no ha desaprovechado un minuto para hacer campaña por Andrés; que no pocos institutos adscritos a su ministerio se han pastranizado en forma aberrante, como la Corporación de Turismo y la Superintendencia de Sociedades; que eso no ocurre para hacer un contraste válido con los demás ministros del gabinete, quienes han guardado una rigurosa imparcialidad oficial; y que desde su oficina actual Moreno es y seguirá siendo mientras continúe como ministro el confidente de Andrés. Quien por más que no se haya lanzado formalmente, es, en la práctica, todo un candidato presidencial.

La gota que puede haber rebosado esta copa es la versión que de ser cierta, resultaría gravísima según la cual, como ministro de Desarrollo, Moreno acompañó a Pastrana en su reciente visita a Venezuela, y estuvo presente durante hora y media en el diálogo que, por iniciativa de Moreno y por petición de Pastrana, sostuvieron con el presidente Ramón J. Velásquez. Qué tal que cualquiera de los precandidatos liberales hubiera hecho lo propio de la mano de nuestro ministro de Gobierno, por decir algo? No habría sido tachado ese ministro de inmediato por abierta intervención en política y por falta absoluta de neutralidad en sus actuaciones, como empleado de la Administración, y no con cualquier título? Próximos a las elecciones, sería tan torpe como inútil pretender que Moreno deje de ser pastranista de la noche a la mañana; pero no creo que sea exagerado ni atrevido ni menos injusto pedir que deje de hacer pastranismo, bajo una investidura que indiscutiblemente le otorga poderes y prerrogativas de que ciertamente carecería si no tuviera esa calidad ministerial. Y que sin duda complica las cosas en materia de garantías, con mayores veras cuando algunos observadores políticos no entienden la ambigedad sistemática del pastranismo incrustado cómodamente en un régimen liberal, por un lado, mientras que por el otro es crítico muy crítico del mismo, mediante diversas manifestaciones, como las reiterativas del periódico La Prensa . Y mucho menos comprenden esos mismos observadores la acusación latente en el sentido de que, desde neurálgicos flancos oficiales, se permite, fondo adentro, hacer sutil proselitismo en favor de Andrés. Con hechos que, como el registrado, resultan difíciles de tapar o negar.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.