SALVÓ EL CUERPO Y PIERDE EL ALMA

SALVÓ EL CUERPO Y PIERDE EL ALMA

El deporte contemporáneo salvó su cuerpo, pero está perdiendo el alma. Suena dramático, pero es válido porque en el deporte de alta competición solo se aprecia el resultado, el resto es una pérdida de dinero y de prestigio. Aunque no comparten esa premisa, el español Conrado Durántez y el peruano Rodolfo Cremer al menos aceptan que tal es la amenaza que vive el deporte en los finales del siglo.

12 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

El par de dirigentes deportivos vinieron a Bogotá para dar una voz de aliento a la Academia Olímpica, creada recientemente por el Comité Olímpico Colombiano, cuya misión es preservar la filosofía que ha mantenido unificado al poderoso movimiento olímpico.

Durántez cataloga al movimiento olímpico como la primera fuerza sociológica del siglo XX y ya del XXI .

Estas academias, formadas por personas de alto rango cultural y humanístico en los diferentes países donde funcionan, tienen la misión de difundir unos principios que descansan en la igualdad, la no discriminación, la paz en el mundo y el mejoramiento de las relaciones internacionales.

Yo digo que la Academia Olímpica es un organismo que tiene tres des : difundir, defender, denunciar. Difundir los principios de la filosofía olímpica; defender esos principios y denunciar todas esas actividades que atentan contra esos principios, como la presión política, el dinero, la corrupción y la droga .

Los Juegos Olímpicos nacieron en el 776 antes de Cristo en Grecia. Los griegos utilizaron el deporte para mejorar la calidad de vida de los hombres. La exaltación de la Areté (la excelencia de cada individuo) a través del triunfo era su premio. El dinero y los contratos comeriales no contaban como ahora. En realidad, los griegos mirarían con desprecio la especialización deportiva de esta última parte del siglo XX por una razón: ellos eran aficionados. Decían: un caballero debe saber tocar la flauta, pero no demasiado bien.

El movimiento olímpico alcanzó tal cumbre que, en su tiempo, impuso algo que no se ha vuelto a repetir: la tregua olímpica de las naciones que imponía la interrupción de cualquier guerra durante los Juegos. Los griegos en 12 siglos realizaron 293 olimpíadas hasta que el emperador romano de origen hispano Teodosio acabó con ellas en el 392 después de Cristo.

El renacimiento olímpico se produjo a finales del siglo pasado, cuando el francés Pierre de Fredy, Barón de Coubertin (1863-1937), revivió los Juegos a partir de 1896 en Atenas. El pensó que si estos valores habían sido útiles para la juventud griega, también podían serlo para los jóvenes contemporáneos.

El 23 de junio de 1894, representantes de 49 organizaciones deportivas de 14 países, votaron por unanimidad la reanudación de un certamen que todo lo ha superado, menos un par de cosas: la profundidad y la belleza con que Píndaro le cantó a los vencedores de su tiempo y el espíritu que animó la competición en una época que todavía fascina a la humanidad.

En Colombia, la Academia quedó instituida a partir del 9 de junio de 1992 y como Académica directora figura la licenciada Clemencia Anaya Maya.

Durántez y Cremer dictaron conferencias y el último realizó unos cursos que servirán para encarrilar a la Academia Olímpica Colombia. La misión será recordarle a los deportistas que el rival no es un enemigo, que la política y el racismo son incompatibles y que el triunfo debe ser limpio y que el rival que hay enfrente no es un enemigo al que se debe exterminar.

Cremer lo dijo mejor: Se pueden defender valores propios y ser leal con principios propios sin ofender los valores ni los principios del contrincante. Eso es lo que hay que entender: el deporte trasciende la victoria y la derrota, va mucho más allá porque el récord es la lucha con uno mismo, no con el antangonista .

Durántez y Cremer, se puede decir, vinieron a Colombia con las manos vacías. No trajeron auxilios ni promesas del Comité Olímpico Internacional. Vinieron como mensajeros desinteresados; vinieron como personas que saben algo más que otras, animados por el deseo de transmitir un conocimiento que puede convertir al hombre, desde la niñez, en un ser superior al que es porque, a través de este movimiento olímpico, se persigue dotar al individuo de algo realmente invaluable: el deseo de ser mejor.

O como lo dijo Durántez: una Academia Olímpica no es disponer de un edificio neoclásico con grandes columnas, una biblioteca con 50 mil volúmenes, ni diez personas que atienden y 20 sesudos varones, poseedores de una verdad oculta.

Yo diría que una Academia Olímpica puede ser una sola persona que, apoyada por su comité olímpico nacional, se dedique a la tarea de difundir los valores que tipifican la filosofía olímpica. De ahí para arriba, todo lo que se quiera .

Y utilizó los versos de un conocido poeta español, Antonio Machado, al hablar de la mecha que debe prender en Colombia este movimiento.

Caminante, no hay camino. Se hace camino al andar , recitó significando con ello algo sencillo y difícil a la vez: las cosas únicamente se hacen, haciéndolas, propósito de este organismo fundado el 16 de junio de 1961, el cual, anualmente, se reúne en Olimpia para revaluar los principios concretados por quien es considerado uno de los principales ideólogos deportivos, el alemán Carl Diem, quien comprendió que el deporte ha ido perdiendo su contenido lúdico. Y el juego es el alma del deporte.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.