CALOTO RESCATA SUS TESOROS

CALOTO RESCATA SUS TESOROS

A Caloto se le ha comparado con el Ave Fénix que surgía de entre sus cenizas, por una razón muy clara: ocho veces fundada y siete veces destruida por indios pijaos, paeces y tunibíos, renació a la vida en otros tantos lugares y con diferentes nombres, hasta que logró finalmente consolidar su existencia en el sitio que hoy ocupa. Con esa misma tenacidad que ha defendido su derecho a disponer de un espacio físico, el apacible y colonial poblado está empeñado desde hace cuatro años en rescatar los elementos más valiosos de su patrimonio artístico y religioso.

12 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Es por ello que los tres mil habitantes de esta población nortecaucana ubicada a una hora de Cali, por la vía que conduce a Popayán, celebran hoy domingo, con el tradicional fervor que ha caracterizado siempre sus eventos religiosos, la recuperación de un retablo de madera que construyera hace poco más de cien años, en 1888, el ebanista Baudilio Vergara por solicitud del presbítero Gustavo E. Vivas, para engalanar el altar mayor de la Parroquia de San Esteban, más conocida como Santuario de la Niña María.

Deteriorada por la acción del tiempo y del comején, la enorme estructura de nogal, de once metros de alto por nueve de ancho, amenazaba con venirse al suelo, hasta que la comunidad, liderada por los miembros de una Junta Pro-Santuario que integran entre otros el diácono Antonio Jordán, el párroco de la localidad Juan Evangelista Zapata y la señora María Eugenia Sendoya de Beltrán, decidieron asesorarse de Colcultura para salvar este altar que ha presidido durante un siglo los actos litúrgicos del templo más antiguo de Caloto, cuya construcción data del año 1731.

Simultáneamente, se celebra hoy la remodelación de la capilla de la Niña María en una nave lateral de la misma iglesia, donde ha sido colocado el retablo que anteriormente se hallaba ubicado en el altar principal.

A partir de esta fecha, la pequeña y famosa talla de la Virgen, símbolo colectivo de la ciudad, permanecerá en el nicho central del mismo, protegida por un vidrio de seguridad. San Joaquín y Santa Ana completarán la trilogía de imágenes del altar.

Frente a los vestigios Para sacar adelante esta obra se han tenido que tocar muchas puertas, pero gracias al empeño de sus promotores y a la colaboración generosa de la empresa privada, se inaugura la primera etapa de un proyecto de restauración mucho más ambicioso, que se espera terminar el año próximo.

La restauración del altar tuvo un costo de seis millones de pesos, mientras que en la remodelación de la nave lateral se invirtieron trece millones. Diez meses le tomó a un equipo de técnicos traído desde Bogotá, encabezado por la restauradora Patricia Caicedo con la ayuda de dos auxiliares, Andrés Soler y Carmelo Hernández desmontar el altar, retirar y confeccionar todas las piezas dañadas, pelar y volver a decorar la madera, devolviéndole su primitivo aspecto.

Se removieron tres capas de pintura y las columnas recuperaron la laminilla de oro que originalmente se les aplicó. Expertos de Colcultura tuvieron a su cargo la asesoría técnica de los trabajos.

El retablo, de color verde pastel y dorado, ofrece un diseño de cuatro columnas, inspirado en uno de los tres ordenes clásicos de la arquitectura griega, el corintio, muy común durante la colonia para los edificios que se erigían en honor de la Virgen María.

Presenta, además, algunos elementos de tipo regional en su ornamentación, como las formas romboidales de sus pedestales en los arcos góticos sobrepuestos a otros arcos clásicos, en los nichos laterales y los motivos naturalistas a base de flores.

En los muros laterales de la capilla se encontraron vestigios de un zócalo que, por sus características, fue pintado en las primeras décadas del presente siglo. Para dejar constancia de esta etapa, se va a restituir parte del dibujo.

Y luego, el mural...

La segunda etapa del proyecto de recuperación del patrimonio artístico y religioso de los caloteños, es la restauración, en 1994, de un mural del siglo XVIII que decora la pared de fondo de la nave central de la iglesia.

Se calcula que la obra tendrá un costo aproximado de treinta millones de pesos y tanto la junta Pro-Santuario de la Niña María como la comunidad en pleno, esperan que sus gestiones tendrán el éxito esperado y que los trabajos se iniciarán a comienzos del año próximo para celebrar su culminación a principios de septiembre, precisamente por la época en que Caloto celebra las fiestas de su milagrosa imagen.

La pintura mural fue muy común en tiempos de la colonia, cuando la comunidad agotaba sus recursos financieros con la construcción del templo, y no tenía cómo adornarlos. Entonces acudían al recurso de la decoración directa sobre la superficie, porque salía más barato y les suplía la necesidad por treinta o cuarenta años más, mientras conseguían los medios económicos para colocar en su lugar un retablo

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