MILLOS: MÁS PATRIMONIO Y POCO RESULTADO

MILLOS: MÁS PATRIMONIO Y POCO RESULTADO

Millonarios ya no sabe ganar títulos, cambió uno de sus amores y orgullos (la sede campestre en el kilómetro 14 de la autopista norte por otro terreno más extenso en Sopó) y sus divisiones inferiores este año fueron una rueda suelta... El club más laureado del fútbol colombiano (13 estrellas), no ha podido corroborar su rica historia en la década del 90. No ha clasificado todavía a una gran final.

12 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Y cómo así? Mire usted, hincha albiazul: las acciones de Millonarios están acaparadas por cuatro grandes grupos, cada uno con 3.500 a 4.000 bonos en propiedad: 1. El paquete que dejó Edmer Tamayo, presidente entre 1982 y 1986 y quien falleció debido a una embolia. Los poderes los tenía Francisco Jiménez, pero actualmente sus representantes son José María y Alex Tamayo, sus hijos.

2. El grupo de Jairo Hernández. Le ha querido comprar a los demás, pero no le venden. También posee derechos en el Deportes Tolima.

3. Las acciones de Guillermo Gómez Melgarejo. Fue asesinado el 21 de junio de 1992. Como representante quedó Jorge Franco.

4. Un paquete manejado por Héctor Navas y Rodolfo Guzmán.

Otro fajo de acciones (6 mil) se encuentran a la venta, a un costo de 60 mil pesos cada derecho, para llegar a 30 mil, que es el total que agrupa la institución.

Entonces, a quién representa Francisco Feoli, el actual presidente? A ninguno. Fue algo así como el punto de equilibrio entre los cuatro grandes grupos. Un afiebrado seguidor de Millonarios que, alguna vez en una asamblea, llamó la atención por su vehemencia para exponer sus puntos de vista.

Feoli es un abogado egresado de la Universidad Nacional, con quince años de experiencia en la rama inmobiliaria. Pero, atraído por esa pasión, aceptó hacerse cargo del club ante la renuncia de Germán Gómez, en enero de 1990. Luego, en una asamblea en 1991, fue ratificado en el cargo.

En medio de estos vaivenes que genera la refriega por el poder, Millonarios ha perdido una condición histórica: liderazgo. Y títulos.

Sin embargo, se ha querido fabricar otro ángulo: enriquecimiento del patrimonio. Y se muestra a Cortés, Bonner, Villarraga, Pérez. Además, se dice que el nuevo terreno vale el doble de lo que se compró.

Pero eso es lo que menos le interesa a la hinchada que no celebra desde 1988. Lo que en realidad desea es a un Millonarios encopetado, que no de pasos de ciego, que se mueva con jerarquía.

Y no encuentra liderazgo en el cuerpo directivo porque allí se piensa mucho y se decide poco. La prueba está en las contrataciones de los dos últimos años.

Obviamente, esas sensaciones de vacío se expanden dentro de un grupo de jugadores que no saben si creer o hacerse los de la vista gorda frente a los problemas intestinales que carcomen a la institución y, lo que es peor, viendo cómo pasan los días sin que una cabeza visible asuma en propiedad.

Porque Feoli, hombre de buenas intenciones, quiere. Pero tiene que consultar con los Tamayo, con Franco, con Navas y Guzmán, para encontrar una fórmula democrática que, al ritmo colombiano, ya resulta insuficiente porque los problemas han ganado terreno.

Además, decisiones poco confiables: se recuerda que hubo unanimidad para designar a Moisés Pachón como técnico a principios de 1992. Y todos contentos hasta cuando en la primera fecha, Santa Fe le empacó 7-3. Francisco Jiménez, en esa época representante de los Tamayo, salió y dijo orondo: Yo desde un principio dije que no estaba de acuerdo con Pachón . Quería salvar su pellejo.

Con la elección de Miguel Augusto Prince ocurrió algo similar. Se nombró, pero días después se escuchaban voces discordantes entre los miembros de la junta directiva. Prince no es técnico para Millonarios , se decía.

En etapas aciagas en la presente temporada, los directivos estuvieron de acuerdo en que el problema se resolvía nombrándole un asistente a Prince. Un hombre de fútbol, especialmente para trabajar la parte ofensiva. El nombre de Alejandro Brand estaba listo, pero Prince no aceptó. Ni siquiera lo pudieron convencer dándole la oportunidad de escoger a otro.

Por eso, los propios jugadores no saben a quién acudir. Y se precipitan pequeñas crisis que van minando la estabilidad del club. Como la que ocurrió con la contratación de Neto. Los colombianos no entendían la actitud de los dirigentes.

Al principio de año, al arreglar los contratos, se les pidió cierta mesura en sus pedidos porque la institución estaba descapitalizada. Y tras año y medio de meter el cuerpo , como ellos mismos dicen, hacen una inversión de 650 mil dólares por un jugador.

Hubo protesta masiva, así horas después se negara rotundamente a la opinión pública. Entonces, no hubo más remedio que soltar la verdad: Neto se trajo porque unos accionistas regalaron esa plata. Pero ya el grupo estaba mosqueado .

Por transmisión directa, esa falta de liderazgo se ha extendido a las divisiones inferiores. Miguel Prince se encargó hasta 1992, quedó Germán Gutiérrez de Piñeres, pero éste se fue a dirigir al Fiorentina y, para colmo de males, Eduardo Oliveros, con la complacencia de la directiva, decidió aceptar la selección de Cundinamarca. Quedan Eduardo Guillio y Hernando García como ruedas sueltas.

Total: hay poco peso ante el cuerpo técnico y jugadores profesionales, tampoco en las divisiones inferiores y mucho menos en entidades como la Liga de Bogotá, cuyas selecciones siempre aportaron (o por lo menos formaron) elementos a la división mayor. Franco, Villarraga, John Mario Ramírez, Díaz, Cortés, Pérez, Torres, los Mosquera, Castillo, León, se dieron a conocer en esas categorías de la liga.

Y ahora qué queda? Un mea culpa de la junta directiva en su reunión del viernes. Todos aceptaron sus errores, tanto en la toma de decisiones como a la hora de contratar jugadores. Igualmente, se hizo una promesa de recuperar el liderazgo que se ha perdido en el ámbito bogotano y nacional.

No fue tan mala la campaña del 93: el mejor local del año, de las defensas menos vencidas, con jugadores que nacieron en el club y que refuerzan su patrimonio. Además, el buen negocio en la compra del terreno en Sopó.

Hubo unanimidad en las decisiones: ratificado Miguel Augusto Prince, pero con algunas condiciones especiales. Se le traerá a un asistente ( Nelson Gallego?) para formar un cuerpo técnico, cuyo jefe es el Nano .

Hay una lista de jugadores que la junta recomienda salir, pero se respetará el concepto del técnico. La idea global, es que Millonarios tiene a estas alturas una estructura sólida a la que le faltan algunos detalles (un par de refuerzos extranjeros de gran nivel).

Las intenciones, lo saben todos, siempre existieron. La democracia también. Pero las decisiones a veces llegaron un poco tarde.

La nueva sede en Sopó Muchas de las deudas de Millonarios se saldaron con la venta de la finca en la autopista norte: las 19 fanegadas se vendieron en 1.950 millones de pesos.

Hasta el momento, el 70 por ciento de ese dinero ha entrado a las arcas de la institución. Y el 30 por ciento restante se tendrá con la entrega del terreno.

Millonarios trasladará su campo de entrenamiento a las inmediaciones de Sopó, en una fecha aún no determinada. El costo de las 60 fanegadas de esta nueva sede ascendió a 800 millones de pesos. En pesos actuales, vale 1.800 millones.

La idea es construir allí un complejo de gran envergadura para llegar a la estructura de un club deportivo como tal.

Lo había pensado Edmer Tamayo en 1985, en la sede del kilómetro 14, pero se diluyó con la muerte del presidente de ese entonces. Una gran maqueta fue presentada, incluso, a la crónica deportiva del país.

Nadie quiere vender Ninguno de los cuatro grandes grupos que mantienen el poder en las acciones de Millonarios, quiere vender.

Se encuentran a disposición 6 mil derechos, pero no son apetecidos por una simple razón: lo que se quiere es desmontar la rosca , adquirir derechos de cualquiera de los 4. Y con este número si acaso se tendrá una curul en la junta directiva.

En algunas ocasiones se habló del interés de Colpatria, la Occidental y el Grupo Santodomingo. Pero, hechas las averiguaciones, se aclaró que esa vinculación apenas era a manera de patrocinio, no como accionistas.

Ex dirigentes como Alfonso Senior Quevedo y Roberto Valencia han dicho que quieren comprar, pero jamás han puesto sobre la mesa una propuesta concreta.

Y por qué no quieren vender estos grupos? Por orgullo. Nadie se va a despedir de Millonarios con una derrota a cuestas. El técnico Miguel Augusto Prince fue ratificado. Se contratará a un asistente. Es posible que el técnico inicie una gira...

De la gloria a los fracasos Hacia el final de la década del 80, Millonarios mantenía esa tradición de estar en los sitiales de honor: campeón en 1987 y 1988, primer clasificado al cuadrangular final en 1989 cuando el torneo fue cancelado.

Con el advenimiento de los 90, llegó este bajón, algo que se refleja en los resultados deportivos. En ninguna de las cuatro temporadas se ha clasificado para la gran final.

En 1990 no se clasificó entre los primeros ocho de los dos cuadrangulares semifinales. La campaña determinó la salida del técnico Luis Augusto García.

Con la dirección de Eduardo Retat, en 1991, el conjunto albiazul entró a la semifinal, pero quedó tercero en el cuadrangular A.

En 1992, con la orientación de Miguel Augusto Prince, nuevamente se llegó a la semifinal. En el cuadrangular B se ubicó en el cuarto puesto. El torneo se había iniciado con la batuta de Moisés Pachón.

Y en la presente temporada, en el segundo año de Prince, se alcanzó el tercer puesto en el cuadrangular semifinal.

El paliativo para esta campaña de 1993 se encuentra en el enriquecimiento del patrimonio del club: Eddy Villarraga, Oscar Cortés, Bonner Mosquera, John Mario Ramírez y Harry Castillo pertenecen a esta camada lanzada por Miguel Augusto Prince.

Pero hay que mencionar los fracasos en las contrataciones extranjeras de los dos últimos años: Ariel Cuffaro Russo, Jorge Díaz, Peter Méndez, Christian Torres, Junior y Neto.

A eso se suma la de los nacionales como Edison Domínguez y Calanche Sulbarán, quienes jugaron por ratos.

Hay que cambiar La opinión de un hincha, Jairo Manuel Parada Bustos, quien hace parte de una comisión de los pequeños accionistas: Millonarios no puede representar otra cosa diferente a la que refleja la administración. Ni rajan ni prestan el hacha.

La solución es salir de los actuales directivos. No invierten y cuando aportaron algo no supieron manejarlo. El presidente no tiene mucha idea de contrataciones y se asesora mal.

Miguel Prince ha hecho lo que ha podido y se salva. Pero me parece que le falta manejo. Por eso, no es el técnico ideal para el club.

La parte buena es que han salido jugadores. Villarraga, Cortés, Pérez, Bonner y Gato .

Empresas como Colpatria, Occidental y Bavaria se han querido vincular, pero no han podido. La gran solución es comprar 8 mil acciones para tener gran peso en la junta directiva. Un quorum se hace con 11 mil.

Por ahora, hay que aguantar y pedir que no se vuelvan a equivocar en las contrataciones. Esa es la parte más fatal de los directivos .

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