INDUSTRIA: NO TODO ES COLOR DE ROSA

INDUSTRIA: NO TODO ES COLOR DE ROSA

Aunque los indicadores económicos son positivos, la realidad de los industriales colombianos no es color de rosa, dijo en Miami el presidente de la Asociación Nacional de Industriales (ANDI), Carlos Arturo Angel, ante la Cámara de Comercio Colombo Americana de esta ciudad. A pesar de los logros, agregó el dirigente gremial, la balanza comercial se desplomó. De 3.000 millones de dólares a favor se pasó a tener 3.000 millones en contra. Esta cifra es buena o mala según el criterio con que se la mire, agregó.

11 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Se refirió a la velocidad con que está evolucionando Colombia. Lo que a otros países les ha tomado décadas, Colombia lo hizo de una vez. Cambió la fisonomía institucional con una nueva Constitución, la seguridad social y los esquemas económicos.

A pesar del cambio radical, la economía sigue creciendo, comentó. Sin embargo, al hacer un análisis por sectores, se observa una serie de altibajos, dijo Angel.

Entre los aspectos positivos, señaló las cifras que predicen un crecimiento de la economía del 4,5 por ciento para 1993 y del 4,8 por ciento para 1994.

Añadió que el sector financiero se fortaleció desde la apertura y que ha entrado a formar parte del proceso de multibanca. Además, según Angel, la deuda externa sigue ofreciendo un panorama aceptable.

La otra cara de la moneda, para Angel, es la balanza comercial: las exportaciones tradicionales, por ejemplo, se mantuvieron estables respecto a 1992, pero las no tradicionales están de capa caída . Su crecimiento real es sólo del 3,5 por ciento, porque la única que registra aumentos significativos es la exportación de joyas. Al normalizar su comercio con ventajas tributarias, el crecimiento de este sector fue del 182,8 por ciento, informó.

Demanda de vehículos Según las cifras de la ANDI, las importaciones de bienes de consumo aumentaron 48 por ciento, las de bienes de capital 35 por ciento y las de bienes intermedios 10 por ciento.

En cuanto a los bienes de capital, la importación de vehículos creció 322,3 por ciento y en 1993 se calcula una venta de 180.000 unidades, pero este sector no genera más producción ni valor agregado, dijo Angel para luego referirse a la industria manufactura.

Según sus cifras, el crecimiento calculado para este año es del 5,0 por ciento, pero este porcentaje lo aportan prácticamente las áreas del transporte y la construcción. Las demás, incluidos los textiles, tienen un pronóstico bastante reservado. El crecimiento, si lo hay, no pasa del 1,0 por ciento, dijo Angel.

La industria de la construcción, por su parte, creció 12 por ciento. Lo preocupante para la ANDI está en que el crecimiento no va a ser indefinido, según las leyes tradicionales de los ciclos económicos, y esta industria se va a marchitar.

Afirmó que la tasa de cambio es normal a nivel de paridad, pero desequilibrada frente a las exportaciones. A esto se suma el hecho de que la inversión extranjera se centra en el sector de hidrocarburos y la cifra de 500 millones de dólares incluye la reinversión de las compañías que llevan varios años operando en Colombia.

Angel reconoció que el sector de los hidrocarburos no crece debido a que los constantes ataques subversivos no dejan sacar el producto del país. Agregó que la inestabilidad es un precio que se paga con falta de inversión.

Con la apertura, según Angel, el primer sector en desplomarse fue el de los alimentos procesados. Lo mismo sucedió con los sectores del papel y el caucho, que tenían siempre una ventaja frente al Producto Interno Bruto (PIB).

El sector de las artes gráficas se está recuperando por incentivos tributarios y de exención de impuestos.

De toda la economía, el sector agropecuario es el más golpeado, continuó el dirigente gremial. Su rentabilidad es baja por los precios internacionales, por la tasa de cambio y por el bajo precio interno originado en las importaciones.

Colombia, con excepción del café, el banano y la caña de azúcar, no tiene vocación productora y el campo está muy atrasado por falta de tecnología, dijo Angel. A esto se sumó el clima ya que se presentó la peor sequía del siglo y la inseguridad, porque ahora las haciendas se manejan a control remoto, a través de videos y mayordomos, añadió.

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